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La facturación de las lonjas de la ría de Pontevedra se desploma

La lonja de Campelo, que ha limitado el acceso, solo subastó este viernes cien kilos de choco y vía WhatsApp. RAFA FARIÑA
La lonja de Campelo, que ha limitado el acceso, solo subastó este viernes cien kilos de choco y vía WhatsApp. RAFA FARIÑA
La subasta de pescado y marisco del pasado mes de marzo se cerró en 422.482 euros, un 60,3% menos que en el mismo período de 2019

Malos tiempos para el sector del mar. A pesar de estar considerada como esencial por parte del Gobierno central, la crisis del coronavirus también ha hecho mella en esta actividad. Hay menos mercancía y su precio cotiza a la baja. Así lo pone de manifiesto el último balance mensual de las lonjas de la ría de Pontevedra. Su facturación se ha desplomado.

La subasta de pescado y marisco del mes pasado se cerró en 442.482,08 euros, lo que supone un descenso del 60,3% respecto al mismo período de 2019. Entonces, las rulas de Aldán-Hío, Bueu, Campelo, Marín, Pontevedra y Portonovo superaban el millón de euros, concretamente 1.064.502,02 euros.

El menor volumen de negocio ha sido una consecuencia directa de la llegada de menos género. En marzo entraron en estos mercados 124.654,38 kilos de productos del mar, casi un 40% menos de los 207.362,62 kilos contabilizados en el mismo mes del año pasado.

Además de la decisión de algunos armadores de quedarse en tierra por la bajada de precios, otro de los factores que explican esta caída es el parón del marisqueo. Las tres cofradías del fondo de la ría -la de San Telmo de Pontevedra, San Andrés de Lourizán y San Gregorio de Raxó- han decidido paralizar su actividad por temor a contagiarse del nuevo virus. El sector, en el que 423 mariscadores faenan a pie de playa y más de un centenar lo hacen a bordo de embarcaciones, no trabaja desde el pasado día 13.

De los once días que tenían permiso para extraer almejas de las playas del fondo de la ría, solo facturaron cuatro. Los siete restantes los han pasado en sus respectivas casas. "Non temos ingresos de ningunha clase. Estamos fodidos", explica el patrón mayor de la cofradía de San Gregorio, Iago Tomé, que desde marzo también dirige la lonja de Campelo, en donde se comercializan los bivalvos se recogen de los arenales.

Aunque la pesca está considerado como un servicio "esencial", el sector tiene dudas de que estos moluscos sean un bien "de primeira necesidade". Por este motivo, la Xunta ha reclamado al Gobierno central que aclare si el marisqueo es indispensable mientras dure la alerta sanitaria. Por el momento no tienen derecho a ningún permiso retribuido. "Non cobramos nada", afirma Tomé.

CAMPELO. La rula poiense es, de hecho, una de las más afectadas por esta situación. Su facturación alcanzó en marzo los 98.945,02 euros, lo que supone un 73,6% menos que en el mismo mes de 2019, cuando el importe de las subastas fue superior: 375.848,11 euros.

La mayor parte del dinero que se mueve en la subasta de Campelo procede directamente del marisqueo. Y principalmente de una especie: la almeja japónica. En solo cuatro días de actividad, el sector recogió 10.456,83 kilos de este bivalvo de origen asiático. La venta de esta mercancía generó 65.043,30 euros, lo que equivale al 65,7% de la facturación total de la lonja de esta durante el pasado mes de marzo.

La paralización de las tres cofradías ha puesto en serias dificultades económicas a esta instalación, que se ha visto en la obligación de presentar esta semana un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). La medida afecta a casi toda la plantilla, formada por siete personas. "O da asistencia técnica non lle pode afectar porque é subvencionado", explica Iago Tomé, que recuerda que "non temos nada que vender".

A pesar del ERTE, la lonja sigue en funcionamiento, pero a medio gas. El horario de apertura de la instalación se ha reducido: de 11.00 a 13.30 horas y de 16.45 a 17.45 horas. Además, las consultas solo son telefónicas y el acceso al edificio se ha limitado a una persona. El resto debe esperar fuera su turno y a una distancia de seguridad de 1,5 metros.

Las restricciones en la zona de subastas se hizo patente este viernes con la venta, vía WhatsApp, de unos cien kilos de choco. Entre el 1 y el 3 de abril, la rula solo facturó 1.865,18 euros procedentes de la venta de 240 kilos de este cefalópodo y de 12,70 kilos de centolla por el parón del marisqueo. Solo los doce vigilantes mantienen su jornada para evitar que los furtivos saqueen los bancos de almejas.

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