Fallece el traumatólogo Javier Mareque Abad a los 81 años

El funeral del médico pontevedrés, casado con la empresaria Marisol Bueno, se celebró este martes en la Basílica de Santa María a las 20 horas
Javier Mareque Abad, en una imagen de 2014. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Javier Mareque Abad, en una imagen de 2014. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El traumatólogo pontevedrés Javier Mareque Abad falleció en la mañana del lunes a los 81 años. En las últimas horas habría sufrido una indisposición.

Reconocido médico en la capital, pertenecía a una saga de profesionales de la medicina y durante años dirigió su propia consulta en la calle Benito Corbal.

Casado con la empresaria y viticultora Marisol Bueno, que fue la primera mujer que presidió la Denominación de Orixe Rías Baixas, tenía cuatro hijos que también se dedican a la medicina y a la gestión vitivinícola.

Mareque Abad es responsable en gran parte del nacimiento de la bodega Pazo de Señoráns. La propia Marisol Bueno confesaba en una entrevista años atrás que fue su marido quien insistió en la adquisición del pazo, lo que cambió su trayectoria como profesora de Ciencias en un instituto hacia la gestión de la bodega.

"Javier estaba obsesionado con comprar un pazo, y en 1979 por fin lo encontramos: Pazo de Señoráns. Nos enamoramos del lugar y, sobre todo, de la casa solariega, uno de los ejemplos más preciosos de la arquitectura señorial del siglo XI que perviven en las Rías Baixas", recordaba Marisol Bueno en una entrevista de 2016.

Javier Mareque Abad recibió el homenaje del Liceo Casino de Pontevedra el año pasado como socio de honor, ya que en el año 2021 se cumplieron 50 años de su vinculación con la sociedad.

El funeral por el eterno descanso del traumatólogo pontevedrés se celebró a las 20 horas de este martes en la Basílica de Santa María La Mayor.

Previamente, a las doce del mediodía, tuvo lugar el sepelio en la intimidad familiar.

In memorian

Por Rosanna López-Salgueiro

Absolutamente consternada con la noticia del fallecimiento del Doctor Don Javier Mareque Abad, he querido escribir unas sentidas palabras sobre el recuerdo que tengo de él.

Como médico, un profesional extraordinario y muy humano; como persona un hombre de elegancia innata, ya no sólo de porte, que también, sino en el trato impecable y de una amabilidad acogedora; y siempre con una sonrisa bondadosa y con una educación exquisita. ¡Todo un Señor!

Un beso y abrazo enormes a toda esa hermosa consecuencia que deja a través de la bonita familia que ha formado con su inseparable y encantadora mujer Marisol, a sus hijos Marisol, Vicky, Javier y Santiago, a sus nietos y a los que más le quieren; porque para ellos, se va un marido ejemplar, un padre modelo y un abuelo maravilloso. Sin duda rezaré para que les mande desde el Cielo, el consuelo que van a necesitar en estos duros momentos.

Con gran pesar he de decir, que se nos está yendo una generación ejemplar de personas que construyeron esta ciudad y, que sin duda alguna su impronta y referencia en la historia de Pontevedra se quedan con nosotros para siempre. Una generación irrepetible de la que tú formas parte estimado Javier … ¡La de los GRANDES de esta nuestra Boa Vila!

Decía San Agustín de Hipona que la muerte no es nada, porque lo que hacemos es pasar a la habitación de al lado. El que se ha cambiado de estancia sigue siendo él, así como nosotros seguimos siendo nosotros y lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo. A los que están al otro lado del camino hay que seguir dándole el nombre de siempre, debemos de hablar de ellos como siempre lo hemos hecho, y en el mismo tono, no en uno diferente, y lejos de utilizar un aire solemne y triste.

Pues así le recordaremos los que le conocimos y hemos tenido la suerte de tratarle. 

¡Gracias por tanto y tan bueno! ¡Hasta después de siempre admirado y apreciado Doctor Mareque!