La falta de profesionales jaquea las obras de reforma, con esperas de hasta año y medio

El plazo de ejecución se amplía hasta un 30% debido al déficit de varios perfiles, entre los que despuntan los albañiles. La Asociación de Constructores calcula que, solo en la provincia, haría falta incorporar 2.000 profesionales en dos años

Obreros trabajando el pasado martes en una obra en Pontevedra. RAFA FARIÑA
photo_camera Obreros trabajando el pasado martes en una obra en Pontevedra. RAFA FARIÑA

Listas de espera de hasta año y medio, ofertas de trabajo que quedan al descubierto y presupuestos que suben sin freno. La falta de personal cualificado lastra el crecimiento del sector del ladrillo y, especialmente, las obras de reforma, donde la demanda supera con creces la disponibilidad de medios.

La escalada de precios de la vivienda de obra nueva disparó el interés por la rehabilitación residencial, más accesible para muchas economías domésticas. Y sin olvidar el confinamiento que se vivió en pandemia, con el que se multiplicaron las ventas de pisos con terraza y casas unifamiliares con solera y con el que también eclosionaron las reformas.

El gran escollo, según cuentan los agentes que trabajan en este sector, es que el déficit de mano de obra obliga a posponer trabajos mucho más de lo que quisieran y a alargar los tiempos de ejecución; algo que, como consecuencia, reduce el nivel de obra.

La ausencia de personal afecta a varias categorías, si bien la mayor parte de las empresas consultadas afirman que los albañiles con maña son los perfiles que más escasean y que más se rebuscan en los portales de empleo.

Diego Saco, gerente de Decoración y reformas Disame, afirma que la demanda de reformas creció de forma progresiva después de la pandemia, pero que la falta de personal cualificado ha obligado a posponer numerosas intervenciones. En su caso, dispone de una "lista de espera de año y medio", de modo que hay encargos ya cerrados para finales de 2025.

Según traslada a este periódico, lleva más de seis meses buscando oficiales de albañilería "pero no hay manera de encontrar uno". "Al final -añade- tuve que contratar un peón, porque no hay oficiales disponibles, ni en esta ni en otras categorías".

El empresario asegura que en estos momentos podría ampliar plantilla de cuatro a seis trabajadores, pero advierte de que la falta de candidatos le obliga a mantener las dimensiones del plantel. "La gente tiene que seguir esperando, es lo único que queda", concluye.

En Reformas Rey están tardando un promedio de "cuatro meses" para iniciar una obra, una demora que su gerente, Cristian Rey, también atribuye a la coincidencia en el tiempo del bum de las rehabilitaciones y la carencia de mano de obra cualificada. "Hubo un repunte de las reformas, pero no hay profesionales, con lo cual, estamos al 200%", señala.

El empresario vincula la falta de personal a la ausencia de formaciones específicas en el ámbito de la construcción, como existen en los ramos de mecánica, carpintería o cantería: "La Fundación Laboral de la Construcción ofrece cursos, pero para acceder a la mayoría de ellos tienes que estar contratado por la empresa. Lo que nos hace falta es una formación profesional como hay en otras áreas y, particularmente, en el sector de la reforma, donde no hay nada ahora mismo".

La falta de relevo provoca que, "si antes la reforma de un piso se hacía en mes y medio, ahora se tardan dos meses", casi un 30% más. Y aunque el sector está poniendo toda la carne en el asador para fichar talento, Rey afirma que, mientras este relevo no sea firme, "se seguirán alargando los plazos".

Vacantes

El presidente de la Asociación de Constructores de Pontevedra, Miguel Caruncho, confirma la escasez de profesionales y lo hace con datos. Solo en la provincia de Pontevedra, la organización calcula que haría falta incorporar entre 1.500 y 2.000 profesionales durante los próximos dos años para cubrir las jubilaciones y la demanda de mano de obra, una cifra que asciende hasta los "4.000 o 5.000" a nivel Galicia.

La falta de aspirantes es una de las razones que mantiene los planteles encogidos, si bien el portavoz de los constructores añade otro hándicap y es la resistencia de muchas pymes a aumentar plantilla por los costes laborales. "Hay mucha gente que podría contratar, pero se niega a hacerlo porque muchos pasaron la crisis de 2008 y saben lo que supone el coste de los despidos", explica.

Caruncho destaca la escasez de categorías como electricistas y fontaneros, aunque comparte que en el sector de la reforma los currículums más buscados son los de albañilería. Además, según matiza, la demora de los plazos afecta más a la rehabilitación que a la obra nueva y, dentro de ésta, las que salen más perjudicadas son las pequeñas reformas por una mera cuestión de números. "Si una empresa tiene que elegir entre una reforma de un piso de 30.000 euros, una reforma de una cocina de 10.000 o una reforma de un baño de 4.000 euros, probablemente se quede con la primera, porque es la que le va tener ocupado más tiempo y la que ofrece más rentabilidad".

La demanda de piscinas se relaja, pero el coste sube hasta un 60%

La llegada del buen tiempo reanima la solicitud de instalación de piscinas, tanto de obra como desmontables. Las empresas consultadas señalan que el mes de abril suele dar el pistoletazo de salida a la avalancha de peticiones de presupuestos, aunque según advierten, la demanda se ha relajado respecto a la era precovid. "Antes la gente quería estar con su propia piscina por el miedo al contagio, pero ahora mucha ya la ha construido, otros optan por otras alternativas, como la playa o irse de vacaciones, y otros lo descartan por el precio", indica una profesional del sector.

Lo que sí ha aumentado es el coste de instalación, especialmente en las piscinas de obra, cuyo presupuesto es más elevado que las de quita y pon. Una conocida firma de la capital señala que una pileta de tamaño medio (de ocho metros de largo por cuatro de ancho) se cotiza ahora mismo en cerca de 25.000 euros, un 60% más que el importe que se manejaba antes de la pandemia. En el caso de las piscinas de poliéster las tarifas son menores pero, aún así, la subida de materiales también ha hecho mella, de modo que un vaso de las mismas dimensiones (8x4) "cuesta cerca de 15.000 euros más IVA", señalan desde otra empresa.

Las reparaciones de piscinas también han se han revalorizado y, aunque es difícil cerrar cifras, en Orse Instalaciones calculan que el incremento ha sido "del 25% fácilmente", debido al encarecimiento de los materiales y el coste de personal.

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