Las familias pontevedresas se aprietan el cinturón para poder llegar a fin de mes

Los meses de frío recrudecerán más una realidad que es devastadora para muchas parejas. Algunos han cambiado ya sus hábitos de vida
A la izquierda, Jesús y Cinzia; a la derecha, Cynthia junto a su familia. DAVID FREIRE / RAFA FARIÑA
photo_camera A la izquierda, Jesús y Cinzia; a la derecha, Cynthia junto a su familia. DAVID FREIRE / RAFA FARIÑA

La tasa de variación anual del IPC en España en septiembre se situó en el 9%, la cesta de la compra ha registrado un aumento del 15,2% en el último año, y la vuelta al cole ha supuesto el doble de gasto que en 2021. Si a esta delicada situación se le suma que la factura de la luz, por ejemplo, es un 26,3% más cara que hace un año, según datos de la Ocu, el resultado no es otro que el hecho de que más del 54% de los hogares de la provincia de Pontevedra tienen dificultades para llegar a fin de mes.

Y desgraciadamente da igual si el domicilio cuenta o no con hijos ya que mientras el 45,51% de las familias con hijos admiten tener problemas económicos, el porcentaje no es mucho menor en las parejas sin hijos. De hecho se sitúa en un 39,78% según los datos facilitados por el Instituto Galego de Estadística (IGE).

Esta inflación generalizada obliga a toda la población a cambiar sus hábitos de consumo. Tanto es así que más del 27% de los hogares reconoce haberse pasado a marcas blancas o productos en oferta.

Algo similar ocurre en con la vuelta a las aulas, donde, debido a que la ropa se ha encarecido entre un 3 y un 10% , el calzado roza el 11% y el material escolar supera el 15%, muchas familias se han visto obligadas a reutilizar determinadas prendas, así como también libros o cuadernos.

Y ya ni hablar de las clases extraescolares, a las que muchos niños han tenido que renunciar en este curso escolar.

¿Y qué ocurre si una pareja tiene que alquilar un piso en el centro de la ciudad del Lérez? Pues que tiene que invertir, en el caso de un estudio de una habitación más de 500 euros, y en el caso de un domicilio con dos o tres habitaciones sobre 800. Unos importes que se hacen inasumibles para gran parte de la ciudadanía.

Y tal vez lo peor de todo esto sea que el futuro se presenta incierto. Con los meses de frío llamando ya a la puerta, a las familias les toca apretar el cinturón, todavía más, si quieren hacer uso de la calefacción, ya que aunque depende de muchos factores, normalmente el gasto medio del gas natural ronda los 90 euros al mes. Otro gasto más para la hucha que podría encrudecer la situación de muchos hogares en el último trimestre de año.

¿Y quiénes serán otros de los grandes perjudicados de toda esta nueva realidad? Pues inevitablemente el turismo y los locales de hostelería, porque si en algo se recortará será en el ocio. Atrás quedó, para muchas personas, el ir a comer o cenar fuera, el salir tanto de fiesta o la posibilidad de viajar con frecuencia.


Cinzia Greco y Jesús Iglesias. DAVID FREIRE
Cinzia Greco y Jesús Iglesias. DAVID FREIRE

"Aunque no tengamos hijos, nosotros también nos ajustamos"

A sus 32 años, Cinzia Greco ha decidido no ser madre todavía y centrarse en su desarrollo profesional, opositando para Administración del Estado y trabajando en ferias y eventos. Lo mismo ha hecho su pareja, Jesús Iglesias, quien reconoce que "en nuestro orden de prioridades está en primer lugar nuestro desarrollo profesional, y a mí se me haría inimaginable mantener el tipo de trabajo que tengo ahora mismo teniendo hijos, al menos a medio plazo".

Y aunque ambos son conscientes de que sus dificultades económicas "son mucho menores" que la de una pareja con hijos, a ellos también les ha tocado cambiar determinadas rutinas para poder mantener su capacidad de ahorro.

"La decisión de privarnos de determinadas cosas se hace mucho más rápido que las familias que tienen niños, ya que ellos tienen unas obligaciones ineludibles como es la compra del uniforme o de los libros. Nuestros gastos son más controlados. En septiembre, por ejemplo, no tenemos la vuelta al cole, pero sí hemos tenido que pasar la ITV, hablar del contrato de la luz para ver si lo podemos rebajar lo máximo posible, cambiar las bombillas en casa, rebajar el contrato de internet... si a ese estrés se le añade el tener hijos, tiene que ser tremendo", señalan.

En este caso, la pareja no tiene que gastar un porcentaje de su sueldo en el alquiler de una vivienda, ya que Iglesias ya cuenta con una, pero sí que han hecho algunos cambios en su día a día. 

"Nosotros podemos no cocinar a determinadas horas o utilizar más luz natural o controlar la calefacción, pero hay cosas que con hijos no se pueden regatear. Nosotros nos intentamos acoplar a los cambios y hemos cambiado todas las luces de casa, poniéndolas de bajo consumo. También utilizamos cada vez menos el horno, el lavavaijllas, vemos más el precio de los alimentos...".

En definitiva, "a nosotros también nos tocado apretarnos", confirman Greco e Iglesias. Además, la pareja es consciente de que últimamente "se ha deteriorado mucho los años que una persona necesita para poder comprarse una vivienda", y es que los alquileres y el precio de las viviendas en la ciudad del Lérez se han disparado en los últimos meses.

Lo mismo ocurre con la cesta de la compra, "donde si antes nos costaba 40 euros, ahora esta puede ascender a los 60, es decir, nos gastamos unos 20 euros más en la compra". En este sentido, Greco señala que "antes de la pandemia comíamos bastantes menús del día, unas tres o cuatro veces por semana, y ahora ya no lo hacemos tanto, casi siempre una vez al mes". Es decir, "aunque no tengamos hijos, nosotros también nos ajustamos", puntualiza Iglesias.


Cynthia Piña junto a su familia. RAFA FARIÑA
Cynthia Piña junto a su familia. RAFA FARIÑA

"Tenemos muchísimo más gasto pero el sueldo no sube nada"

Sobrevivir a una situación económica como la actual con cuatro hijos solo es posible "haciendo muchos números y planificando mucho". Así lo confirma Cynthia Piña, madre de Lucía, de 21 años, Bruno, de 11, Nahir, de 8 e Inés de 5. Y es que aunque la inflación en septiembre dio un respiro a los bolsillos, registrando un 1,5% menos que el mes anterior, lo cierto es que esto no se ha traducido en un menor gasto en las familias pontevedresas. De hecho, Piña y su marido, Ángel Rodiño, han tenido que cambiar hábitos tan simples como ir al supermercado. "Si antes iba a la compra con una lista, ahora tengo que ir con una doble lista".

Solo en la cesta de la compra, esta pontevedresa ha notado un encarecimiento de casi un 28%. "Nosotros a primeros de mes hacemos siempre una compra grande de productos básicos como la pasta, el arroz, el azúcar, el aceite... y mientras hace unos meses gastábamos sobre unos 180 euros en ella, ahora ha subido hasta los 230 euros, y eso que compramos exactamente lo mismo", asegura esta madre de familia.

Por otra parte, en el colegio no queda otra que reutilizar el material. "Mis hijos, por suerte, cuidan bastante bien el material y reutilizamos desde siempre, pero sí que es cierto que este año Nahir (su hija pequeña) pasó de segundo a tercero y tiene los rotuladores, las ceras y gran parte del material del año pasado", explica Piña.

Y aunque sus hijos "ya no iban a clases extraescolares" en los cursos anteriores, sí que han rebajado algunos gastos extra. "De vez en cuando solíamos ir a coger unas pizzas fuera, y ahora ya no, ahora hemos decidido hacer las pizzas en casa".

¿Y cómo se lo han tomado los niños? Pues lo cierto es que de la mejor manera posible, y es que "intentamos hacer lo máximo posible en familia y ellos ven que cocinar todos y aprender a hacer la masa de la pizza es como una actividad más que hacemos juntos".

En cuando al resto de facturas, mientras el agua "subió poco, de 52 a 56 euros", la luz se ha disparado. "En julio pagamos 61 euros y en agosto 82, con las mismas personas en casa y haciendo exactamente lo mismo". Además, esta familia se ha pasado a la tarifa regular "para poder solicitar una bonificación a familias numerosas", y, además, "tenemos una aplicación móvil que nos dicen a qué precio está el kilovatio a lo largo del día y entonces vamos ajustando, por ejemplo, planchar en las horas que está más barato o poner la lavadora", intentando siempre "estar todos juntos en la misma sala para que no esté cada uno en su habitación con la televisión, por ejemplo".

Lo que está claro es que "el gasto en la luz es una auténtica locura" y las familias se encuentran con "muchísimo más gasto", mientras el suelo, "no ha subido nada en absoluto".

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