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AUTOR DE LA 'GUÍA DE ESPAZOS PÚBLICOS E MOBILIDADE AMABLE' DE LA DEPUTACIÓN

Fernando Nebot: "La calle no es solo la calzada, sino el espacio entre fachadas y hay que redistribuirlo"

El ingeniero Fernando Nebot, con la guía publicada por la Deputación. DP
El ingeniero Fernando Nebot, con la guía publicada por la Deputación. DP

El Gobierno provincial presentó ante más de 120 representantes de concellos y otras entidades el documento creado con el objetivo de servir de referencia en el tratamiento de las zonas públicas Estos mismos criterios serán los que regirán los casi 2.000 proyectos que ejecutará la Deputación de Pontevedra antes del final del mandato

El ingeniero Fernando Nebot es el autor de la Guía de Espazos Públicos e Mobilidade Amable de la Deputación, un documento para cuya elaboración contó con el respaldo del asesor provincial del área, Jesús Fole; el ingeniero municipal de Pontevedra, Jesús Gómez, y el técnico provincial Óscar Baltar. Todos ellos participaron, junto a los representantes del Gobierno bipartito, en la jornada de presentación celebrada este martes.

¿Cuáles son las principales recomendaciones expuestas en esta guía para rediseñar los espacios públicos?

Recoge una serie de experiencias suficientemente contrastadas de otras ciudades y repasa la bibliografía más solvente al respecto para acabar proponiendo unas pautas de actuación que orienten a los ayuntamientos y, al mismo tiempo, sirvan de referencia a los proyectistas para alcanzar un objetivo final: recuperar el espacio público (especialmente las calles, las carreteras y las travesías) para todos los usuarios. No supone expulsar a nadie, pero sí dar a los peatones el protagonismo que perdieron a lo largo de los años. En la provincia de Pontevedra hay muchos núcleos rurales donde lo que antes era la calle del pueblo se ha transformado en una carretera que prácticamente ha encerrado a las personas en sus casas. Evidentemente, solo con esta guía no se recupera el espacio público, ni solo con un proyecto. Son necesarios más pasos, pero lo más importante es que los concellos tengan una idea clara de qué imagen final quieren para sus municipios y, conforme vayan teniendo disponibilidad presupuestaria, vayan realizando proyectos en esta misma línea.

¿Y qué pasos se deben ir dando para lograr ese objetivo?

La calle no es solo la calzada por la que circulan los coches, sino el espacio entre fachadas, y el primer paso es reconsiderar ese espacio y redistribuirlo de una forma muy diferente a como está hoy en día. Actualmente existen aceras ridículas, muy pequeñas, que no permiten caminar por ellas. Se trata de ensancharlas, de acondicionar los cruces, de aumentar el tiempo de paso en los semáforos para que los transeúntes puedan cruzar tranquilamente...

¿Y cuando el espacio entre fachadas no es suficiente para crear aceras anchas?

En esas ocasiones habrá que considerar que dichas zonas son de preferencia peatonal. No exclusivas para el peatón, sino de coexistencia con los medios de transporte, pero sí dándole prioridad a los viandantes. Puede que para eso sea necesario ir a plataformas únicas, como ya se ha hecho en muchas calles de Pontevedra. Precisamente, en esta guía de mobilidad amable tratamos sobre las aceras, las esquinas, el resideño de los cruces, la iluminación, la anchura de los carriles...

¿Cuál es el ancho recomendado para los carriles?

No debe ser siempre de 3,5 metros para cada carril, puesto que la anchura está relacionada con la velocidad. A menos velocidad, menos ancho se necesita y a la inversa. Al mismo tiempo, cuanto más ancho sea el carril, más rápido tenderá a ir el coche. Tenemos mucho margen para jugar con esas medidas de la calzada y eso nos permitirá ganar espacio para las aceras y cambiar el diseño completo.

En la provincia de Pontevedra, como en el resto del territorio gallego, existen muchos núcleos con espacios reducidos, apretados para la convivencia de coches y personas. ¿Cómo se deberían replantear esos casos?

En el concello de Pontevedra hay ese tipo de núcleos (sobre todo en zonas escolares, donde no cabe todo: los niños, los coches, los autobuses...) en los que la plataforma ya es única y funciona razonablemente bien, pero con una premisa: la velocidad del coche se limita a 20 kilómetros por hora y ese límite se hace cumplir, no a base de Policía –porque esta no puede estar en todas partes–, sino a base de un diseño con resaltos protectores que permite incorporar el sentir generalizado de que se debe ir a una velocidad más reducida en esas zonas sensibles. Paseando por Pontevedra se descubre ya esa cultura de convivencia que tienen integrada los ciudadanos: de respeto de los peatones hacia los coches y también de los conductores hacia los peatones.

¿Esos resaltos protectores o lombos son necesarios para conseguirlo?

Para las vías provinciales son fundamentales. Hay que avisar al conductor, con medidas físicas en la carretera, de que debe reducir la velocidad porque el riesgo de atropello es alto. Además, los lombos que se proponen aquí tienen dos características destacables: las pendientes son más bien moderadas –más bajas que las que plantea el Ministerio de Fomento– y, sobre todo, que no se colocan de forma aislada, sino que se instalan dos o tres a una distancia suficiente para que el vehículo vaya progresivamente reduciendo su velocidad, de manera que cuando llega a la travesía ya circula a la marcha adecuada.

¿Y más allá de las carreteras provinciales?

Sí, de hecho, la guía no abarca solo las vías provinciales, sino las municipales y las ciudades. En este sentido, pueden aplicarse a muchos sitios.

Fernando Nebot: "La calle no es solo la calzada, sino el espacio...
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