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Fin de la pesadilla: liberan al pesquero Portomayor en Guinea Conakry

El buque de Marín permaneció 28 días retenido en el puerto guineano tras un litigio económico con su consignataria. Como mínimo hasta el lunes, cuando se prevé que obtenga un permiso, no podrá moverse

La tripulación del pesquero marinense Portomayor esperaba poder zarpar hacia Dakar este viernes desde el puerto de Guinea Conakry, a donde llegó hace más de un mes. Pero al final no pudo ser, el barco deberá esperar en el puerto guineano como mínimo hasta el próximo lunes, día en el que esperan conseguir el permiso para zarpar.

Su periplo en África todavía no terminará ya que una vez en la capital senegalesa, los marineros y el armador del buque congelador, Óscar Estévez, descargarán sus bodegas y venderán los 50.000 kilos de captura con los que arribaron al muelle guineano el pasado 12 de abril.

Tras un sinfín de contratiempos, Estévez recibió este jueves la sentencia judicial que dictaminó que ni él ni la compañía que dirige cometieron ningún fraude con su consignataria -la empresa local a la que le vendían sus capturas-, Sopic Sarl. El navegante había presentado el documento absolutorio ante el Ministerio de Pesca, el cual lo liberaba de todos los cargos de los que lo habían acusado además de liberar al buque de permanecer en el puerto guineano. "Cuando entregamos los papeles, el ministro ya no se encontraba en su puesto de trabajo", comentó.

El futuro del Portomayor es incierto. Tras descargar en la capital de Senegal, el armador no tiene claro si volverán a faenar en Guinea Conakry, donde trabajaban gracias a un contrato privado, ya que no hay acuerdo pesquero de la Unión Europea y ese país. "Lo tengo que meditar estos días. Está claro que si volvemos no vamos a tener un problema similar a este porque las autoridades ya saben que somos serios y que no nos acobardamos", explicó el también tripulante de la nave.

PESADILLA. La pesadilla que vivieron Estévez y sus compañeros en Guinea Conakry comenzó el 18 de abril, cuando fueron retenidos en el puerto africano, aunque para entender la historia hay que remontarse a febrero.

Tras su primera marea en el caladero, el 8 de febrero atracaron en la rada guineana y su consignataria les comunicó que no tenía dinero para pagarles. El barco congelador que pesca especies africanas no recibió el pago de las capturas pero volvió a faenar mientras su armador le advertía a su deudor africano por email que cuando atracasen de nuevo, deberían arreglar sus cuentas.

Al llegar a tierra, "me reiteraron que no disponían del dinero, por lo que fui a la Prefectura Marítima, nos reunimos con la consignataria y con varias autoridades para llegar a un acuerdo", explicó Estévez por aquel entonces.

Por escrito establecieron que el Portomayor descargaría a cambio de, al menos, 40.000 dólares. "Solo me trajeron 13.000 pero el barco volvió a trabajar confiando en que la próxima vez recibiríamos el resto. Cuando atracamos de nuevo en el puerto, el día 12 de abril, me reiteraron que no tenían dinero, por lo que recurrí a la Justicia", detalló.

Tras asesorarse con abogados locales, cinco días después un letrado falló a favor de los de Marín permitiéndole descargar su pesca, tal y como habían solicitado. A la madrugada siguiente, funcionarios del Ministerio de Pesca les comunicaron a los marineros que quedaban retenidos, les retiraron los pasaportes y las cartillas marítimas y subieron a bordo a dos gendarmes armados que los vigilarían durante su "secuestro".

Tras 23 días retenidos, el pasado viernes Estévez acudió a una reunión con el ministro pesquero guineano, Frederic Loua. En el encuentro también participaron el embajador español en el territorio, José Leandro Consarnau Guardiola, y el canciller, Mario Romero Jerez.

DENUNCIA FALSA. En el encuentro, Loua les comunicó que el 6 de mayo le había llegado una notificación de un juez en la que le informaba que retenían el barco porque la empresa -a la que Estévez había denunciado porque le debía más de 75.000 dólares- había presentando una querella alegando que era el armador quien le adeudaba 101.000 dólares. Además, lo acusaban de descargar su mercancía sin autorización y de vendérsela a otra empresa.

Estévez lamentó, tras salir de la cita, no haberle preguntado al responsable de Pesca del país por qué había estado el buque retenido, ya que, hasta el 5 de mayo, desconocen el motivo por el que el el barco estuvo detenido.

Luego de presentar las alegaciones pertinentes a la denuncia de la consignataria, la justicia falló de nuevo a favor de los de Marín. De hecho, la presidenta del juzgado local en el que tuvo lugar el pleito le detalló a Estévez que habían detectado documentación falsa entre las pruebas que había presentado la parte denunciante. Una de ellos fue "un contrato con esa empresa por un año que yo firmé por tres meses pero habían falsificado mi firma. Cortaron y pegaron de otro documento y se notaba tanto que el sello estaba deformado", apuntó el armador afectado.

El Portomayor recibió este jueves la sentencia que acredita que el buque puede abandonar el muelle guineano donde permanece retenido desde hace 28 días. Estévez espera que durante esta mañana el ministro Loua firme el permiso de salida de sus aguas y pueda terminar por fin esta pesadilla.

Fin de la pesadilla: liberan al pesquero Portomayor en Guinea Conakry
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