El fin de las restricciones horarias acerca el ocio nocturno a la normalidad precovid

Los empresarios perciben mayor afluencia de clientes en la primera noche de "carta blanca", aunque para algunos la medida "llega tarde". Piden regular las licencias de locales hosteleros que sirven copas. Las grandes salas acusan los costes que implica el certificado covid.
Clientes, en la noche del viernes, presentando su certificado digitalmente en el Pub Bazaar.
photo_camera Clientes, en la noche del viernes, presentando su certificado digitalmente en el Pub Bazaar. DP

Aunque todavía está tocado por el embiste de la pandemia, el ocio nocturno va recuperando el tono. La relajación de las medidas anticovid emplazó a algunos empresarios de la noche a reabrir pubs y discotecas en las últimas semanas y ahora, con el fin de las restricciones horarias que entró en vigor en la madrugada del sábado, muchos perciben que los consumidores se animan a salir.

"Se empieza a notar la dinámica de antes"


El Pub Bazzar abrió el viernes por primera vez desde el inicio de la pandemia hasta las cinco y media de la noche, una hora más respecto al último reajuste del horario y que coincide con el tope que le corresponde por su licencia de café de concierto.

Su propietario, Iván Parada, asegura que "una hora más de facturación siempre es bienvenida" y que la ampliación de horarios se notó en la afluencia. No obstante, si subraya algo sobre el fin de las restricciones horarias, es que permite recuperar las "sinergias" que existen en el mundo nocturno, esa cadena de "tomar algo, salir a cenar, tomar una copa y salir a bailar".

La recuperación todavía es lenta, pero en palabras de Parada "se empieza a notar la dinámica de antes, porque tienen más horario" para el disfrute.

"Cerrar a la 01.30 cortaba el periodo de más facturación"


El fin de las limitaciones horarias hace que cada establecimiento recupere el horario que tiene concedido en su licencia municipal. Los pubs continúan cerrando a las cuatro y media, pero los que funcionan con licencia de bar ahora tienen potestad para cerrar a las tres de la madrugada, una hora y media más que antes.

César Sánchez, responsable del local Chester, asegura que la ampliación del horario "claro que se notó" en la primera noche de 'carta blanca' y coincide con otros compañeros al señalar que "el ocio nocturno de acerca a la normalidad".

No obstante, también advierte de que la movida aún no funciona «al ritmo que tenía que ser» y que, en todo caso, el final de las restricciones horarias "llega bastante tarde". "Nuestro sector, el de la primera copa, fue uno de los grandes olvidados, porque prácticamente estábamos funcionando una hora. Cerrar a la una y media suponía cortar la actividad en el periodo de mayor facturación; por lo que sí, el cambio es positivo".

"No tiene sentido que una cafetería abra hasta las 03.00"


Luis López, responsable del Hama Bar, también se ha podido acoger a la ampliación de horarios, una medida que tilda de "muy necesaria" pero que tampoco exime de críticas: "La limitación de horarios no tenía sentido. Cerrar a una hora la hostelería no va a limitar los contagios, sino la responsabilidad individual. Ya lo vimos en las navidades pasadas. Había que cerrar a las seis de la tarde y a esa hora mucha gente ya estaba ebria y continuaba la fiesta en viviendas privadas. Lo único que hizo bajar la transmisión fue el cierre total de la hostelería, pero limitar los horarios solo hace las cosas más difíciles".

En su opinión, es más urgente la regularización de algunas licencias de algunos establecimientos hosteleros que comen terreno a los locales de copas. "No tiene sentido que un restaurante o una cafetería puedan abrir hasta las tres, porque al final la gente sale a las dos y media y así el bar de copas no vive. Creo que es buen momento para se regule", reclama López.

"No compensa tanto de la manera que viene la gente"


Rafael Rúa, responsable de la discoteca Lelé de Noite, también ha percibido cambios, aunque también es de los que vislumbra sombras y luces. Económicamente dice que pasar de cerrar a las 05.00 a las 06.00 es rentable, porque en ese margen "igual entran 200 personas" que, a razón de siete euros por entrada, arroja un saldo extra de 1.400 euros.

Sin embargo, indica que "no compensa tanto de la manera que viene la gente, porque muchos a esas horas llegan perjudicados. Algunos vienen sin dinero, a otro le falta un euro, te vomitan, te manchan todo, se caen las copas al suelo...".

Por eso, desde una postura "egoísta" cree que la situación mejoraría si algunos establecimientos "cerrasen según la licencia que le toca de verdad. Porque hay cafeterías -añade- que se usan como pub y eso de que puedan cerrar a las tres no nos beneficia ni lo recuerdo en Pontevedra salvo en épocas de fiestas. A todos nos beneficia que nos amplíen el horario. La gente aguanta en los locales de la zona vieja y siguen de fiesta, pero quizás hay que hacer algunos reajustes en un tema que llevamos arrastrando muchos años".

El control del certificado "significa mucho gasto"


El hándicap del aforo lleva tiempo fuera de mapa (está permitido el 100%), pero no así la obligatoriedad de presentar el certificado covid. Jorge Alonso, uno de los responsables del pub Dux de Sanxenxo, está al frente de la Discoteca Queen (Mos) y asegura que necesita un refuerzo de tres personas dedicadas exclusivamente al control del certificado o de las pruebas diagnósticas que se requieren para acceder sin vacuna.

"Significa mucho gasto, porque cada trabajador que dedicamos a eso, con el coste de la Seguridad Social, nos supone 80 euros, que tenemos que poner de nuestro bolsillo. Además es un atraso. Tenemos que comprobar si son verdades y siempre está el que no encuentra el certificado, el que se le acabó la batería del móvil y te pide un cargador, y el que te pregunta si pude entrar sin nada, porque hay mucho chaval sin vacunar".

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