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El fiscal pide 30 años de cárcel por el último ajuste de cuentas del narcotráfico gallego

Manuel Sineiro, alias Machucho, uno de los acusados por la desaparición, durante un juicio reciente. J. CERVERA-MERCADILLO
Manuel Sineiro, alias Machucho, uno de los acusados por la desaparición, durante un juicio reciente. J. CERVERA-MERCADILLO

Tres arousanos se sentarán en el banquillo por el supuesto secuestro del pontevedrés Bernardo Villaverde, socio de Pelopincho

Hasta tres vehículos con un número indeterminado de personas en su interior se presentaron sobre las doce del mediodía del 19 de noviembre de 2010 en el chalé de José Bernardo Villaverde Amil, en la urbanización pontevedresa de Monte Porreiro. Lo hicieron, según el relato de hechos que defenderá en el juicio el Ministerio Fiscal, con el único objetivo de secuestrar al citado Villaverde, al que responsabilizaron, según fuentes policiales, de la pérdida de un alijo de 4.000 kilos de hachís que pretendían introducir en Galicia apenas unos días antes de los hechos.

El Ministerio Público considera que Manuel Sineiro, alias Machucho, fue uno de los presuntos responsables de la detención ilegal del pontevedrés. Machucho, conocido narco de Ribadumia que ha sido condenado hace escasas fechas por formar parte de la cúpula de la organización que promovió el citado alijo, era una persona "conocida" de Villaverde, "con la que mantenía trato" y, tras mantener una breve conversación con él, "confiado en tal vínculo y sin conocer sus verdaderas intenciones", la víctima se introdujo en el vehículo en el que había ido a buscarle, abandonando el lugar, seguido por los otros dos turismos que se habían desplazado a la ciudad del Lérez.

El fiscal detalla que, junto al citado Machucho, son responsables de la detención ilegal y posterior desaparición de Villaverde Amil el vilanovés Fernando Suárez Suárez, alias O Pirata, también conocido por sus actividades en el mundo del narcotráfico. La acusación también implica en lo sucedido a J.J.C.G., un joven de A Illa de Arousa cuya participación en los hechos, según pudo saber este periódico, fue menor que la de los dos anteriores.

El Ministerio Público también indica en el escrito de acusación que presentará en la Sección Cuarta de la Audiencia de Pontevedra que los tres imputados se reunieron en un hotel de Santiago de Compostela pocas horas antes del presunto secuestro "para realizar los preparativos de la captura de José Bernardo Villaverde Amil".

La única noticia del desaparecido tras su marcha en el citado turismo fue una breve conversación con su pareja, de nacionalidad sudamericana, con la que pudo contactar para decirle que llegaría tarde.

La Fiscalía considera los hechos un delito de detención ilegal agravada y pide penas de diez años de cárcel para cada uno de los investigados.

PELOPINCHO. Las hipótesis que manejó la Policía Nacional desde el principio apuntan a que en el marco del mismo ajuste de cuentas procedente de la pérdida del alijo de 4.000 kilos de hachís que fue juzgado en 2017 en Pontevedra se produjo el secuestro de José Antonio Pouso Rivas, Pelopincho, presunto jefe del grupo criminal y de quien tampoco se volvieron a tener noticias fiables desde el 19 de noviembre de 2010.

Los especialistas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no lograron reunir pruebas sobre la posterior recogida de Pelopincho en los mismos vehículos que acudieron al barrio pontevedrés de Monte Porreiro para llevarse a Villaverde, pero se trata de la opción a la que dan una mayor credibilidad.

Tampoco pudieron poner sobre la mesa del fiscal datos que acrediten que los dos narcotraficantes fueron asesinados tras el secuestro, pese a que muchos indicios apuntan a ello.

La vista oral se celebrará en los próximos meses en la Audiencia Provincial de Pontevedra.

EL DETONANTE. Presunto robo de 4.000 kilos de hachís a un grupo de marroquíes

Los investigadores sostienen que el detonante de la detención ilegal de Villaverde Amil y la posible de Pelopincho fue el presunto robo de un alijo de 4.000 kilos de hachís propiedad de una organización de Marruecos.

El posterior juicio por el alijo acabó con varias condenas, entre ellas las del citado Sineiro, por el intento de introducción de la mercancía. Sin embargo, los dueños de las sustancias pensaron que el capo Pelopincho y el narco pontevedrés se apoderaron de ellas, por lo que ordenaron a otras personas su secuestro, conformando el último ajuste de cuentas del narcotráfico gallego.

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