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Flores que alegran el paladar en el Carlos Oroza

Los cocineros preparando las ensaladas
Los cocineros preparando las ensaladas
El CIFP Carlos Oroza inauguró la temporada de menús con una comida aderezada por las hortalizas y las plantas aromáticas que cultivan alumnos y profesores en la huerta del centro

Lograr un producto de calidad, abastecer la despensa, ahorrar costes y, por encima de todo, concienciar al alumnado del valor de las hortalizas, flores comestibles y hierbas aromáticas son los objetivos de la huerta que hace tres años se creó en el recinto del CIFP Carlos Oroza y que ahora, después de una ampliación, ya se está quedando pequeña otra vez.

El centro integral de FP realizó este martes una visita guiada al huerto, que cuenta con una superficie de unos 200 metros cuadrados. Ricardo Fernández Guerra, Jorge Sánchez Verdeal, José Luis Fernández Lubiáns y Francisco Rodríguez son los cuatro profesores de la rama de Cociña e Pastelería que impulsaron el proyecto y que cuidan la plantación, con la ayuda del alumnado, en horas libres.

Fernández Guerra explicó que la huerta empezó a tomar forma hace tres años "nun espazo abandonado" en el recinto del propio centro gracias a un taller de jardinería. "Puxéronse uns bancais con herbas aromáticas e despois, grazas a unha axuda, un invernadoiro".

Las dos estadías que realizó en un hotel gastronómico en Francia le sirvieron de inspiración, ya que el establecimiento, que ofrece restauración tradicional, "tiña unha horta moi grande. Chamoume a atención e pensei que sería moi bo como proxecto educativo".

El apoyo de la dirección del centro fue fundamental para duplicar la extensión original. "Fixemos un bancal de proba con hortalizas: berenxenas, alcachofas, flores comestibles...". Y también hierbas aromáticas como tomillo, romero, cilantro o perejil. En ninguno de los cultivos se emplean productos químicos.

"Ensinámoslles aos alumnos o valor do que se cultiva. Por exemplo, poden coller no almacén un ramallo de perexil, que custa un euro, e non lle dan valor. Un ramallo fresco de tomillo ou romeiro custa 1,50 euros. Agora estanse decatando do que vale". Igual sucede con el cilantro o con las guindillas. Fernández Guerra admite que "non somos expertos", pero "cada un achega o que pode no tempo libre e estamos aprendendo a medida que imos facendo".

Grelos, zanahorias mini ("carísimas no mercado") o coles de Bruselas completan la plantación, en la que también brotan habas, lechuga, puerros y especialidades chinas como pet-sai (col que se come cruda o en salteado) y pak-choi (ideal para guarnición).

MISIÓN BIOLÓGICA. Ricardo Fernández apuntó que necesitan más bancales para ampliar la huerta y que elegirán cultivos que "non nos obriguen a vir en xullo e agosto".

Son los cuatro profesores los que cuidan la plantación, aunque este curso cuentan con la ayuda de un grupo de cinco alumnos que les echan una mano de forma habitual. "Véñennos axudar nas horas libres e percíbeno como algo moi positivo". Entre los proyectos de futuro figuran un semillero en el invernadero y la plantación de flores comestibles. La huerta se completa con un pequeño compostero independiente del que utiliza el centro a raíz del proyecto de compostaje de la Deputación.

Entre lechugas y plantas de tomillo también brotan cuatro tipos de habas gracias a un acuerdo con la Misión Biológica de Galicia (MBG), dependiente del CSIC. "Estamos ensaiando para facer unha colaboración no tempo para probar varios tipos de brásicas". La intención es que el CIFP y la MBG firmen un convenio para que el centro de hostelería teste en sus menús variedades de semillas cedidas por la Misión.

Flores que alegran el paladar en el Carlos Oroza
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