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El fuego se apiada de las 3.500 hectáreas del monte comunal de Pontevedra

Un incendio en Tenorio este año. JOSÉ LUIZ OUBIÑA
Un incendio en Tenorio este año. JOSÉ LUIZ OUBIÑA
La Mancomunidad de Montes evita echar las campanas al vuelo pero se muestra optimista

Los montes de Pontevedra se han librado de momento de las llamas. Finalizados los dos primeros meses de la época que la Consellería de Medio Rural determina de peligro alto de incendios (que finalizará el 30 de septiembre), las 3.500 hectáreas de superficie forestal gestionada por los 14 colectivos parroquiales que integran la Mancomunidade de Montes de Pontevedra han visto recompensado el esfuerzo que realizan durante todo el año para conservar sus terrenos libres de maleza y en las condiciones adecuadas para evitar que el fuego pueda acabar causando estragos.

"Está siendo un año muy tranquilo", destaca Iván Pérez, presidente de la Mancomunidade. De hecho, en lo que va de campaña de prevención de incendios forestales solo se registró un conato de incendio en A Canicouva, causado por el lanzamiento de una bomba de palenque durante unas fiestas que se celebraron en la parroquia. "Todo quedó en un pequeño susto", subraya el dirigente de los comuneros del municipio, al mismo tiempo que recuerda que en el entorno de Pontevedra "hay zonas que siempre tienen mayor riesgo de incendio, entre ellas Ponte Caldelas y O Morrazo".

PENDIENTES DEL TIEMPO. En todo caso, los comuneros evitan lanzar las campanas al vuelo, conscientes de que el fuego puede hacer acto de presencia en cualquier momento mientras las condiciones meteorológicas resulten favorables. "Parece ser que el verano se va a retrasar, por lo que seguimos en alerta y pendientes del tiempo", subraya Iván Pérez.

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El dirigente de la Mancomunidade de Montes destaca algunas de las medidas que Medio Rural adoptó este año para prevenir los incendios, entre ellas la de aumentar el tiempo de contratación de los equipos de extinción hasta el 15 de diciembre. "Además, está ejecutando un proyecto conveniado con la Fegamp y Seaga para actuar sobre las franjas secundarias de prevención de incendios. Está contactando con propietarios de montes particulares para ofrecerles un precio para la limpieza del monte que resulta muy competitivo, con desbroces de superficies de mil metros cuadrados a 35 euros, que es una ganga".

En cuanto a los trabajos que realizan las comunidades de montes para tener sus terrenos libres de la maleza que puede funcionar como una mecha, Iván Pérez subraya que «no hay una diferencia muy notoria con respecto a años anteriores. Vamos tirando como podemos», añade. De hecho, algunos colectivos de comuneros del municipio han tenido que afrontar con sus propios recursos tareas de poda y desbroce porque la Xunta de Galicia, a estas alturas del período de riesgo alto de incendio (han transcurrido dos de los tres meses), acaba de notificar la decisión de aprobar o denegar las subvenciones solicitadas.

ALIANZAS. No todas las propuestas de ayudas económicas recibieron el visto bueno de la Administración gallega. Es el caso, por ejemplo, de la Comunidade de Montes de Lourizán, que este año se había visto obligada a asociarse con la de Tomeza para tratar de alcanzar la superficie mínima exigida por la Xunta para optar a las ayudas para los trabajos de prevención de incendios. Aún así esta alianza no fue suficiente, por lo que ambas comunidades se han visto obligadas a rascarse el bolsillo y afrontar con sus propios recursos las actuaciones de puesta a punto del monte. Ambos colectivos ya están efectuando las gestiones oportunas para buscar un tercer aliado de cara al próximo año para conseguir la ayuda de la Administración autónomica.

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Y es que sin las subvenciones oficiales a las comunidades de montes les resulta muy costoso acometer las tareas de mantenimiento del monte para tenerlo en unas condiciones adecuadas que permitan preservarlo del fuego. "Todos son gastos, un año tras otro, sin obtener a cambio ningún beneficio inmediato", explica Iván Pérez. "Muchas comunidades -añade- están invirtiendo muchos recursos en proyectos de índole social -como para la puesta en valor de yacimientos arqueológicos o acondicionamiento de rutas de senderismo- que les supone un gran gasto sin recibir a cambio ningún tipo de retribución. Por eso pedimos a las administraciones local y autonómica una mayor implicación".

En este sentido, el presidente de la Mancomunidade de Montes de Pontevedra considera que el Ejecutivo que preside Alberto Núñez Feijóo debería desestacionalizar las subvenciones que concede a las entidades propietarias de los terrenos forestales en mano común porque, indica, "las que ahora mismo vengan aprobadas para podas o desbroces saldrán el 15 de octubre. Llegan tarde si se supone que son ayudas encaminadas a la prevención de incendios y que los trabajos deberían comenzar a realizarse antes de la temporada de alto riesgo de incendio, en mayo o junio como muy tarde".

Entre las comunidades que esperan la concesión de una subvención por parte de la Xunta se encuentra la de Verducido, que cada año viene invirtiendo 10.000 euros en los trabajos de desbroce de los terrenos forestales más próximos a los núcleos habitados de la parroquia, que ocupan una superficie de 19 hectáreas.

"De momento no se han registrado incendios ni en Verducido ni en las demás parroquias de Pontevedra (a excepción del citado conato que tuvo lugar en A Canicouva), pero no bajamos los brazos porque al parecer septiembre va a ser un mes seco en el que el riesgo de fuego podría ser mayor que hasta ahora", dice Marcos Rey, presidente de los comuneros de Verducido.

PATRULLAS VECINALES. El propio directivo forma parte de un grupo de vecinos de Verducido y San Vicente de Cerponzóns que desde hace cuatro años vienen realizando tareas de vigilancia en los montes de estas parroquias durante la temporada estival. "Estamos preparados para poner en marcha los equipos de vigilancia tan pronto tuviéramos constancia del primer conato de incendio".

Iván Pérez, presidente de la Mancomunidade de Montes de Pontevedra, lamenta que la Administración autonómica a estas alturas del año aún no haya dado a conocer las líneas de ayudas para la elaboración de los planes de ordenación. Señala que son muchas las comunidades que carecen de esta herramienta de planificación en la gestión del monte, "una de las medidas más potentes en la lucha contraincendios. Además, sería una forma de poner el monte a funcionar porque se estaría profesionalizando".

"Antes de efectuar cualquier tipo de trabajo es necesaria y fundamental efectuar una planificación previa, una tarea que a veces no se ve y que resulta imprescindible para realizar una ordenación de la superficie forestal. De ese modo, todos los trabajos ya contarían de los permisos de todas las administraciones y permitiría temporalizar las labores", argumenta el dirigente de la Mancomunidade de Montes de Pontevedra.

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