La fuente de los niños y de los mayores

La Glorieta de Compostela se convirtió en los últimos años en un punto de encuentro para todos los pontevedreses, que disfrutan de sus comercios y terrazas. El negocio más emblemático fue el cine Gónviz
Algunos de los comerciantes y hosteleros de la Glorieta de Compostela. GONZALO GARCÍA
photo_camera Algunos de los comerciantes y hosteleros de la Glorieta de Compostela. GONZALO GARCÍA

Una parada de taxis, la capilla de la Virgen del Camino, una de las fuentes de Sesmeros, numerosos aparcamientos para coches y una carretera con gran afluencia de vehículos. Eso es lo que se podía ver antiguamente en la famosa Glorieta de Compostela. Una plaza situada entre las calles Peregrina y Frei Xoán de Navarrete que cambió radicalmente a lo largo de las últimas décadas.

 
 

Su denominación se estableció en el año 1950 con motivo de que por ella transcurría el Camino Portugués, aunque popularmente es conocida como "la fuente de los niños", haciendo alusión al adorno hídrico que la preside, el cual, como asegura Ramón Rozas en su libro Rúas de Pontevedra, "imponse neste terreo a través dunha composición que serve para atraer ó cidadán. Bancos ó seu carón, unha frase para achegarte a ela, un grupo de nenos que xogan entre eles xeran ese espazo que converte a fonte en protagonista".

Alrededor de ella, se instalaron en los últimos años numerosos comercios. Desde Mardy, donde se encontraban electrodomésticos e infinidad de artículos de decoración e iluminación; el comercio de Cordal, o tiendas como la de Milagros Gálvez, que estaba ubicada donde anteriormente estaba el bajo de Maño, "ó que non se lle resistía ningún radiador de coches", recuerda Rozas.

Imagen antigua de la plaza. ARCHIVO
Imagen antigua de la plaza. ARCHIVO

Aunque sin duda, si ha habido un negocio histórico en esta plaza ese es el cine Gónviz. "Moitos aínda temos presente ese gran patio de butacas forradas en vermello nas que esperabamos con paixón que se movese o pano para asistir a unha proxección. Os novos tempos foron deixando morrer o cine e aquelas letras tamén vermellas que no exterior do cine nos recordaban a película en carteleira esvaécense na nosa memoria como un recordo dunha cidade que non soubo ou non quixo ter nestes espazos máxicos unha referencia do seu futuro", señala Rozas en su libro.

Peatonalización

Con el paso del tiempo y la apuesta del Concello por la peatonalización en todo este entorno, la Glorieta de Compostela se convirtió en un punto de encuentro para los pontevedreses. En ella sobreviven aún algunos negocios emblemáticos.

El más veterano es Alberto Couto, del negocio Decoración Couto, que aterrizó en la zona hace 51 años. La plaza, asegura, "cambió mucho desde entonces, y, en mi opinión, para peor". "Al no haber tránsito de coches la gente ya no para aquí para comprar, al menos nuestra mercancía", argumenta el empresario, que reconoce que "ya no es lo que era".

Para él, el aspecto más negativo de la plaza es la fuente "que nos obliga a estar siempre con la puerta cerrada y con estufa. Lo lógico sería que la encendiesen solo en verano".

En la puerta contigua a este establecimiento está otro de los más típicos de este entorno, Ton Sac. Marián Barros está al frente de esta tienda desde el año 1994. En su opinión, "la plaza cambió para bien. Es cierto que sería importante que tuviésemos más acceso en coche pero también tener la plaza peatonal es más cómoda para el peatón".

Actualmente, apunta, "esta zona tiene bastante circulación de paso, aunque hay determinados días de la semana que se queda mucho más parada".

Siguiendo con las tiendas, desde octubre de 2016 está también en esta glorieta el negocio Wanderlust. Su dueña, Iria Castro, define esta ubicación como "una plaza familiar donde los niños disfrutan y juegan y que tiene mucho tránsito de gente".

"Ese movimiento es muy bueno para el comercio pero creo que está un poco descuidada y que tiene poquísima iluminación. Yo creo que se le podría dar mucho más impulso", añade la empresaria.

No es casualidad que esta plaza sea conocida popularmente como "la fuente de los niños" y que en ella haya dos negocios dedicados justamente a los más pequeños de la casa. Por un lado, Juguettos, que se trasladó a la zona en febrero de 2023. Su encargada, Begoña Méndez, asegura que, para ella, "todo lo que tiene esta plaza es bueno". "Es un lugar por donde pasa muchísima gente, es céntrica, y por estas galerías donde estamos nosotros hay muchísimo movimiento. Además, cuando llueve, la gente la utiliza para refugiarse", confirma.

Aspectos positivos también los que destacan desde la otra juguetería de la plaza, Din y Don. "Estamos un poco más desplazados del centro comercial, que es Benito Corbal, pero tenemos la suerte de que en esta plaza siempre vienen niños a jugar y es una buena zona para nuestro sector", apunta Triana Torres, una de sus trabajadoras.

La Glorieta de Compostela tiene hueco también para el deporte, gracias al centro de entrenamiento personal David Chapela Training, que abrió en 2020, justo antes de la pandemia. "Esta es una plaza céntrica y concurrida por el Camino de Santiago pero como aspecto negativo destacaría el sonido de los músicos, cuando queremos tener un poco más de silencio, y que cuando hace viento viene todo el agua de la fuente para dentro del local".

Y del deporte a la hostelería con el negocio Bun Burguer y la Cafetería Central, que abrió en 1996. El propietario de este último negocio, Víctor Pampín, asegura que "el cambio más significativo que sufrió el entorno fue la peatonalización", la cual "trajo más seguridad, menos ruidos y mucho más tránsito de personas a la zona".

Una ‘sucursal da castaña’
Una de las personas más míticas de esta zona es Paco Fernández, más conocido como ‘El príncipe de las castañas’. En esta plaza se instala cada otoño vendiendo castañas a los viandantes.

Una "nova ‘sucursal da castaña’", tal y como la denomina Rozas, que dejó de limitar este sector a la Ferraría, mostrando como "calquera negocio ten a oportunidade de confiar nas súas posibilidades".

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