"La gente camina cuatro horas para coger agua"

Con apenas 26 años, Irene Pérez Bornstein decidió dejar Pontevedra y trasladarse a Senegal para trabajar en una ONG construyendo pozos de agua al norte del país, en Podor
Irene Pérez en Kodiolel, al norte de Senegal. DP
photo_camera Irene Pérez en Kodiolel, al norte de Senegal. DP

Mejorar las condiciones de vida de aquellos que más lo necesitan. Con ese objetivo en la cabeza, Irene Pérez decidió dejar atrás su querida Pontevedra hace un año y embarcarse en una experiencia vital y profesional completamente transformadora, dedicándose en cuerpo y alma a la cooperación internacional. El destino, Senegal, un país de 16 millones de habitantes, con una gran diversidad étnica y donde se hablan una treintena de lenguas, aunque el francés en el idioma oficial. 

¿Cuándo y cómo empezó su relación profesional con este país?
Me vine a Senegal a finales de abril de 2021, cuando acabé el master que estaba haciendo de cooperación y me ofrecieron un trabajo para ir al norte del país a trabajar en un proyecto de agua. 

¿En qué consistía ese proyecto que le hizo cambiar su vida para irse a Senegal?
Era un convenio de cuatro años de seguridad alimentaria y derecho a agua y saneamiento que está centrado en las zonas rurales del norte de Senegal. En concreto estuve en Podor, un lugar con muy pocos recursos y unas condiciones climáticas muy complejas en donde hay mucha población que no tiene agua.

"Hay gente que tiene que caminar cuatro horas, dos de ida y otras dos de vuelta, para coger agua, porque puede estar hasta a unos 9 kilómetros de distancia"

Ese fue el primer trabajo en el que  estuvo pero al terminarlo decidió continuar en el país.
Así es, en noviembre de 2021 vine al sur de Senegal, a Kolda, para trabajar en proyectos de agua para consumo humano y para huertas comunitarias. Lo primero está destinado a mejorar las infraestructuras de agua, los depósitos, las fuentes públicas...; y lo segundo es básicamente hacer pozos para que las mujeres puedan coger el agua y regar la cosecha. 

¿Con qué dificultades se encuentra la población en su día a día para encontrar agua?
Pues por ejemplo en la zona del Diéri el agua se encuentra casi a 200 metros de profundidad y hay gente que tiene que caminar cuatro horas, dos de ida y otras dos de vuelta, para coger agua, porque puede estar hasta a unos 9 kilómetros de distancia. 

Después de más de un año en Senegal, ¿cómo valora su experiencia? 
Es una experiencia muy bonita y muy enriquecedora que te permiten conocer otras culturas, otros idiomas, otras realidades y otras maneras de pensar y de ser. Al final aquí analizas tu realidad con la perspectiva de otras realidades, es decir, aprendes mucho sobre lo que tú eres y cómo has llegado a dónde has llegado.

"Es una experiencia muy bonita y muy enriquecedora que te permiten conocer otras culturas, otros idiomas, otras realidades y otras maneras de pensar y de ser"

¿Cuándo empezó su interés por la cooperación internacional?
Siempre me llamó la atención el tema de relaciones internacionales y de pequeña me interesaba mucho saber por qué yo tenía acceso a unos recursos y a unas posibilidades que otra gente del mundo no tenía. Cuando estaba en la universidad me di cuenta que no me veía trabajando en una empresa y fue entonces cuando decidí dar el paso. 

La cultura de ese país es completamente distinta a la española, ¿cómo lleva eso?
A veces es complicado porque en muchas ocasiones tu objetivo no siempre coincide con el de la gente con la que trabajas. Al final esto es un proceso de abstracción tuyo propio y de acercamiento con la comunidad con la que trabajas para entenderla y poder trabajar desde su punto de vista.

"De pequeña me interesaba mucho saber por qué yo tenía acceso a unos recursos y a unas posibilidades que otra gente del mundo no tenía"

¿Y su relación con la población autóctona cómo es? 
En la cooperación española nosotros trabajamos generalmente con un socio local, ya sea una institución o una ONG, entonces esta relación no siempre es fácil y a veces nos cuesta, porque al igual que ocurre entre nosotros, para ellos que venga una persona de fuera, de otra cultura, también es un choque.

Al final trabaja mano a mano con ellos.
Claro, generalmente siempre estás en contacto con el equipo local, y después, depende de las necesidades del proyecto, tienes mucho o poco trabajo administrativo. Además, también tienes que hacer muchos viajes a las obras que estás haciendo y, para conseguir los objetivos que se marcan en un principio, también tienes que estar muy en contacto con las diferentes autoridades de aquí.

"Para los senegaleses, que venga una persona de fuera, de otra cultura, también es un choque"

¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
Pues que ves los resultados bastante rápido y que al final estamos hablando de cosas muy importantes, que es que la sociedad pueda tener acceso al agua. También es cierto que no puedes olvidar que aquí siempre vas a ser un extranjero porque es una cultura muy diferente y eso se nota diariamente.

Aunque trabaja en un equipo más amplio, cuando emprendió esta aventura hace un año lo hizo sola. ¿Fue complicado, siendo mujer, adaptarse a este país?
Sí, está claro que si yo fuera un hombre o una mujer mayor,  sería mucho más fácil. Al final no podemos olvidar que esta es una sociedad que le da mucha importancia a la edad y es una sociedad mucho más patriarcal que la española, y eso, queramos o no, siempre lo vas a notar en tu trabajo y en tu vida personal aquí.

"Si yo fuera una mujer mayor o un hombre, sería más fácil, porque esta es una sociedad mucho más patriarcal que la española"

En  esta entrevista estamos teniendo problemas para poder comunicarnos, supongo que eso es algo que le afecta también a la hora de poder hablar con su familia y amigos. ¿Cómo lleva esa distancia? ¿Pesa la morriña?
Mucho, es duro, sobre todo porque sabes que no estás fuera solo por un mes, sino que es algo de larga duración. Además, los padres siempre están preocupados y aunque yo les diga que estoy bien, siempre van pensar que no es así por el hecho de estar tan lejos.