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El SAI cumple 15 años protegiendo la Salud Pública de los pontevedreses

Imagen de uno de los registros en el marco de la operación Guarloc, la última redada contra el tráfico de drogas a pequeña y mediana escala en la ciudad. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Imagen de uno de los registros en el marco de la operación Guarloc, la última redada contra el tráfico de drogas a pequeña y mediana escala en la ciudad. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Desde la operación Gaviota hasta la Guarloc, una unidad de agentes municipales opera en la sombra desde 2005 para descubrir los puntos de venta de drogas de la ciudad

La droga, por donde pasa, acaba quedándose. Pontevedra no es una excepción de una máxima que se cumple en todos los rincones del mundo, lo que hace que la labor de las fuerzas de seguridad a la hora de velar por la salud pública de los ciudadanos resulte imprescindible. Y en el ámbito más cercano, el de las inmediaciones del colegio, el del piso de arriba o el del bar de enfrente, en el punto negro que solo se combate de forma eficaz a pie de calle, opera el desconocido grupo SAI de la Policía Municipal. Con 15 años de historia a sus espaldas, la unidad especializada en la lucha contra la distribución y venta de sustancias estupefacientes a pequeña escala en la ciudad del Lérez atesora una dilatada experiencia, con más de cien detenidos y otros tantos focos de trapicheo erradicados entre 2005 y la actualidad. Y no solo eso. El SAI ha sido, históricamente, una pieza clave para la desarticulación de relevantes grupos de narcos, como sucedió, aún antes de su creación como tal, en la icónica operación Gaviota (2005), y como ha vuelto a ocurrir hace apenas unos meses con la detención del conocido clan presuntamente criminal de Los Ferrados.

Las pequeñas ventas en el entorno de los locales de ocio y de centros escolares desembocan en operaciones posteriores

El SAI nació para "hacer frente a diversos delitos en claro ascenso en la ciudad de Pontevedra", primordialmente relacionados con la Salud Pública, pero también otros relacionados con los anteriores, como los robos de vehículos, la falsedad documental o el blanqueo de capitales. Los agentes, que en una primera etapa intervenían uniformados (ahora lo hacen de paisano), comenzaron detectando la presencia estable de grupos de personas que utilizaban los concurridos locales de ocio de la movida nocturna pontevedresa para la venta de drogas. Al mismo tiempo, empleaban esos negocios como lavadora del dinero ilícito que obtenían, "actuando en la ciudad con total impunidad, presumiendo de sus actividades y en muchas ocasiones enfrentándose a los agentes para intimidar". Con toda esta información acreditada, aquellos abnegados agentes contactaron con la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Comisaría de la Policía Nacional. Se estaba gestando la operación Gaviota, una investigación que marcó un antes y un después en el tráfico de drogas a mediana escala en la ciudad del Lérez y en su comarca. Jóvenes de Monte Porreiro y de O Salnés habían entretejido un engranaje que les permitía adulterar y envasar cocaína, para lo que contaban con un laboratorio en Portonovo. Más de una veintena de ellos confesaron los hechos. Muchos reincidieron, y alguno acabó volando muy alto en el narcotráfico, incluso a nivel internacional.

En esa misma etapa, el poblado chabolista de O Vao estaba en plena ebullición. El SAI, que ya operaba como tal, amasaba una valiosa información que volvió a compartir con la Udyco para dar lugar a la operación Volusia, la más importante en el núcleo de infraviviendas hasta la que llevó a cabo recientemente la Guardia Civil con la caída de los principales clanes de O Vao de Abaixo.

El nacimiento del equipo se produjo ante la presencia de personas que vendían droga "con total impunidad y enfrentándose a los agentes" 

En los años siguientes, entre 2007 y 2009, la Policía Local y su grupo SAI resultaron decisivos a la hora de erradicar puntos de venta de droga en distintos locales de ocio, como el que se hallaba en el pub Iglú de Perfecto Feijóo y otros de la zona monumental. En esta etapa se desarrolló la operación Parrulo, una vez más, rematada por la Comisaría, que incluyó la incautación de 10 kilos de cocaína y la detención de 19 personas que, en gran medida, desarrollaban su actividad delincuencial en el casco viejo de la ciudad del Lérez.

A lo largo de los años siguientes, la Policía Municipal intensificó su labor silenciosa en los entornos de los centros escolares, con el objetivo de evitar que personas sin escrúpulos ofreciesen sustancias estupefacientes a adolescentes. De ese modo, se desarrollaron importantes operativos (sin ir más lejos, hace apenas unos meses en la zona de Paseo de Colón), con la detención de numerosas personas. Lugares como las pistas polideportivas de Campolongo o las inmediaciones del río Gafos fueron limpiados de vendedores de droga al menudeo, así como la Plaza de Galicia y la emblemática plaza de A Ferrería. En este último enclave era muy frecuente la presencia de personas que se dedicaban al trapicheo, llegando incluso a esconder pequeñas cantidades de mercancía en los árboles de los jardines de Casto Sampedro. Fruto de una de esas redadas en colaboración con la Policía Nacional, los agentes echaron abajo el entramado de "personas que se habían apoderado de la plaza para consumir, distribuir y facilitar, incluso a jóvenes menores de edad, drogas, con total impunidad". Siete de esos individuos ya tienen sus respectivas condenas.

Otra investigación de gran relevancia fue la bautizada Malecón, esta ya al lado del Grupo Operativo de Tráfico Medio de Estupefacientes de la Comisaría, una unidad creada con fines similares a los del SAI pero con más capacidad de actuación a todos los niveles. La coordinación entre ambos equipos trajo como consecuencia numerosas actuaciones en la última década. En concreto, en la operación Malecón fueron investigados los porteros de tres establecimientos de ocio nocturno acusados de vender cocaína que, en algunos casos, escondían en el interior de mecheros zippo.

Más recientemente, las operaciones Barcelos y Paralela dejaron clara la gran presencia de personas que se siguen dedicando a la venta de drogas a pequeña y mediana escala en la ciudad, y más aún la importancia de reforzar equipos como el SAI en la ciudad. De sus pesquisas nacieron también la operación Guarloc, desarrollada junto al Instituto Armado, y la que desarticuló a Los Ferrados, con la Policía y la Guardia Civil.

La Policía Local en su conjunto sirve de apoyo a los antidroga

Si el trabajo del grupo SAI de la Policía Local es en ocasiones oscuro, dado que en la fase final de las operaciones interviene la Policía Nacional, principalmente, y en ocasiones la Guardia Civil, menos visible aún es el apoyo que le ofrecen el resto de miembros de la Jefatura, que efectúan otras labores para que los especialistas puedan trabajar al cien por cien en la lucha contra el narcotráfico.

La Gaviota marcó el paso


Esta imagen se corresponde con parte de las drogas y otros efectos incautados a los más de 25 investigados en el marco de la operación Gaviota, el primer gran trabajo policial contra el tráfico a mediana escala en la ciudad.

Operación Gaviota. DP

Coordinación con la Guardia Civil 


Si bien en la mayor parte de las operaciones, por cuestiones de competencias, la Policía Local trabaja con la Policía Nacional, en ocasiones se alía con la Guardia Civil, logrando notables éxitos operativos. 

El hachís, la droga más presente 


Si bien la presencia de cocaína es una constante, por motivos obvios, en la Boa Vila, el hachís sigue siendo la sustancia más intervenida. En la imagen, el hallazgo de un kilo de bellotas a cargo de la Policía Local.

Hallazgo de un kilo de 'bellotas' por parte de la Policía Local. DP

La operación Volusia y un juicio para la historia


La primera gran operación contra el tráfico de drogas en el poblado chabolista de O Vao de la Policía Local y la Policía Nacional acabó con un macrojuicio que se celebró en la Audiencia Provincial de Pontevedra. Del mismo salieron numerosas condenas que, sin embargo, no sirvieron en aquel momento para evitar que muchas de aquellas personas volviesen a traficar con drogas.

Los locales de ocio nocturno, vigilados con lupa 


Los locales de ocio nocturno son, junto con el entorno de los centros escolares, los principales puntos de atención para los integrantes del grupo SAI de la Policía Local de Pontevedra. En la imagen se ve como se procede al precintado del pub Iglú después de acreditarse de forma fehaciente que en su interior se consumían y se distribuían sustancias estupefacientes. 

Porteros que pasaban coca


La operación Malecón se saldó con la investigación de tres porteros de locales de ocio de la ciudad del Lérez. Algunos de ellos fueron cazados en posesión de cocaína que guardaban en los teléfonos y en los mecheros zippo.

Operación Malecón. DP

Diez kilos de polvo blanco 


Con la zona monumental como uno de los puntos clave, la operación Parrulo sirvió para desmantelar un entramado que también blanqueaba los beneficios en locales de copas. Su cabecilla fue condenado a nueve años de cárcel.

Aparecen las drogas sintéticas 


Además de la cocaína, la marihuana y el hachís, la operación Paralela desarrollada en 2020 sirvió para detectar la presencia de drogas de diseño en la ciudad y, aún más preocupante: cerca de centros escolares.

El SAI cumple 15 años protegiendo la Salud Pública de los...
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