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La hipótesis de Sonia y Portugal

La mujer que escuchó la conversación, este miércoles, tras transmitírsela a la madre de Sonia Iglesias. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
La mujer que escuchó la conversación, este miércoles, tras transmitírsela a la madre de Sonia Iglesias. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Pocas horas después de la desaparición de Sonia Iglesias, una pontevedresa escuchó una conversación entre dos hombres. "El cuerpo está incinerado y lo hicieron desaparecer por Portugal". Este miércoles, esa mujer contactó con Carmen Eirín, madre de la desaparecida

Siete años y medio después de la desaparición de Sonia Iglesias y con el caso de plena actualidad tras los espectaculares registros policiales en San Mauro, quienes han visto u oído algo sobre el asunto han dado un paso al frente. Es el caso de Flora, una vecina de Pontevedra que, en un encuentro casual con Carmen Eirín, madre de la desaparecida, se sintió en la obligación de contarle lo que había escuchado pocos días después del suceso. La testigo puso sobre la mesa una hipótesis que sigue vigente y sobre la mesa de los investigadores de la Policía: la persona o personas que acabaron con la vida de la dependienta hicieron desaparecer el cuerpo por Portugal.

"Esto sucedió poco tiempo después de la desaparición, no recuerdo si dos días, cuatro o una semana. Yo estaba en la calle, cerca de la Praza de Barcelos, esperando para entrar en una frutería. Allí estaban dos hombres, uno de unos 30 años y otro que parecía tener 50. Escuché con claridad lo que decían. Uno le aseguraba al otro que el cuerpo de Sonia no iba a aparecer jamás, que había sido incinerado y que lo habían hecho desaparecer a través de Portugal".

La reapertura de la investigación ha servido para que personas que han visto u oído algo den un paso al frente y declaren

 

Los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), el grupo policial que inició las investigaciones en agosto de 2010, tras la desaparición, trabajaron sobre esa hipótesis. Estudiaron al detalle el entorno más próximo del que por aquel entonces ya era el único sospechoso de la supuesta detención ilegal, Julio Araújo, cuyos intereses en el sector del mueble le daban la posibilidad de cruzar la raia una y otra vez y de mantener contactos en ambos lados sin infundir sospechas. Sin embargo, nada pudo ser acreditado, al menos hasta el momento, siguiendo esta línea de investigación.

Pero Flora fue más allá. Aquellos hombres también hablaron de la supuesta relación de algún miembro de la familia de Araújo con el tráfico de sustancias estupefacientes, un extremo que sí resultó acreditado en anteriores y posteriores operaciones de la Policía Nacional. "Decían que andaban en eso, y quien está en eso, ya se sabe...".

La sospecha de una posible cremación de la dependienta planea en el ambiente desde las horas siguientes al suceso

 

Esta hipótesis, en todo caso, lleva planeando en el ambiente desde las horas siguientes a la desaparición.

LA MADRE DE SONIA. Carmen Eirín, madre de Sonia Iglesias, tiene el convencimiento de que esa línea de investigación es la acertada. El paso del tiempo le ha servido para asumir que no volverá a ver a su hija, pero al menos espera que se sepa qué es lo que sucedió. "Sé que no va a aparecer, pero al menos deberíamos saber qué hicieron con ella".

Carmen confirmó que agentes de la Comisaría le informaron en las últimas horas de la reapertura de la investigación, aunque "no nos dieron detalles".

El delegado del Gobierno, Santiago Villanueva, fue el último en pronunciarse sobre lo ocurrido. "No hay ninguna novedad", dijo, a lo que añadió que "las investigaciones policiales continúan" y que se están analizando "una serie de datos". Los detalles siguen siendo un gran secreto.

La hipótesis de Sonia y Portugal
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