jueves. 09.12.2021 |
El tiempo
jueves. 09.12.2021
El tiempo

Honor de sanitarios para un premio honorífico

undefined
Baloira, Varela, Vega, Rodríguez, Crespo, Castro, Posada, Bouza, Lobeira y una estudiante de enfermería del Montecelo, en representación de los sanitarios que luchan contra el covid. JAVIER CERVERA- MERCADILLO
Diario de Pontevedra entregará el día 25 el Premio Pontevedreses de honor a los trabajadores del área sanitaria por su labor contra el covid  Algunos de los profesionales que combatieron en primera línea relatan los claroscuros de la experiencia vivida en los últimos 20 meses

Diario de Pontevedra entregará el próximo viernes el Premio Pontevedreses de honor al conjunto de sanitarios del área que plantó cara al covid y que hoy, 622 días después de asistir al primer caso, sigue al pie del cañón.

El galardón va dirigido a los 3.600 trabajadores de la sanidad pública que trabajan en los distritos de Pontevedra y O Salnés, pero también a los que operan en el ámbito de la sanidad privada y a un sinfín de categorías profesionales que, fuera de las esferas del Sergas, también estuvieron en primera línea, intentado frenar un virus inflexible.

El batallón sanitario abarca multitud de servicios que de la noche a la mañana se vieron encarando una pandemia sin manual de instrucciones, que era tremendamente agresiva y que agotaba a velocidad crucero las existencias de mascarillas, equipos de protección, respiradores y casi todos los elementos susceptibles de proteger frente a aquella amenaza, imperceptible para los cinco sentidos.

Atención Primaria se vio abocada a recurrir a la teleasistencia y, aunque las salas de espera se vaciaron por las restricciones y el miedo al contagio, el ritmo de muchos facultativos fue frenético para compaginar la patología común con el covid, el rastreo de positivos y mucho papeleo de altas y bajas.

El 061 se vio inundado por una cascada de llamadas pidiendo auxilio para saber si los síntomas del que llamaba eran obra del coronavirus y los técnicos de las ambulancias vieron cómo la labor diaria se convertía de pronto en una misión de riesgo.

El coronavirus alteró todas y cada una de las funciones de las categorías que forman el puzzle sanitario, desde la limpieza, a las tareas de mantenimiento, la citación de pacientes o la informática. E introdujo muchas estrategias nuevas que consumieron infinidad de recursos y que dilataron las listas de espera, pero que resultaron fundamentales para cortar alas el covid-19.

undefined

Véanse los cribados poblacionales o la campaña de vacunación; un plan que, por cierto, ha dado mejores resultados que la media gallega, llegando a inocular a casi un 95% de la población diana.

Sin embargo, si hay que situar una zona cero, posiblemente hay que posar el dedo sobre el Hospital Montecelo, pues fue allí donde asistió a los casos más complejos. Con motivo del galardón, Diario de Pontevedra ha querido pulsar las sensaciones de algunos servicios que han estado en primera línea y esto es lo que han contado.

Adolfo baloira, Jefe de Neumología: "No sabíamos si íbamos a tener suficientes recursos"


El primer positivo, de un transportista de 43 años que había estado en Madrid, fue confirmado el 8 de marzo de 2020 en el Hospital de Montecelo. El jefe de Neumología, Adolfo Baloira, recuerda que el servicio sabía que tarde o temprano iba a llegar, pero que cuando lo hizo supuso un enorme desafío.

"Rápidamente ingresaron otros pacientes" procedentes de la capital y en mucho menos tiempo del esperado la planta y todo Montecelo se convirtieron en hospital campaña del coronavirus.

El Área Sanitaria propuso al doctor coordinar la asistencia a los pacientes covid, cosa que aceptó, pero había un gran hándicap: la falta de información.

Los primeros artículos que encontró sobre el manejo de la enfermedad "estaban escritos por médicos chinos, que eran los que en esos momentos tenían experiencia de verdad".

Y los siguientes, que fueron muchos, no siempre daban en la diana. La desesperación hizo recurrir a la técnica más básica, la del error-acierto, haciendo que a veces se probaran tratamientos sin toda la certeza.

La experiencia "fue dura", por "la gente que estaba aislada y que fallecía", y por la impotencia de no saber "si íbamos a tener suficientes recursos para atender a todos los pacientes".

Sin embargo, al igual que le ocurre a otros profesionales del área, el recuerdo que guarda Baloira de lo vivido hasta ahora no es del todo negro, sino que también hay rayos de luz.

Por ejemplo, cuando se hizo un llamamiento a los sanitarios de otros servicios para sumarse a los grupos covid y se obtuvo una "respuesta masiva y abrumadora" de especialidades que nada o poco tienen que ver con infecciones respiratorias, "como Ginecología u Oftamología".

Baloira asegura que esta respuesta le llenó de "orgullo" y que la relación que se estableció en esos grupos multidisciplinares fue "muy fraternal" y útil para afrontar "un enemigo muy potente, que fuimos viendo que empezábamos a controlar".

Juan Turnes, Coordinador ingresos covid: "Teníamos miedo por los efectos de la infección"


A mediados de marzo llegó el confinamiento, los aplausos a las ocho de la tarde desde el balcón y el resurgir de Resistiré, el single del Dúo Dinámico con el que ciudadanos, sanitarios y enfermos intentaban convencerse de que el túnel tenía salida.

Juan Turnes, jefe de Digestivo, recuerda que iba a trabajar a Montecelo desde Sanxenxo y que la "carretera estaba totalmente vacía", algo que le producía "una sensación muy rara, como si estuvieras en una película de un gran desastre en el que desaparece la gente".

El aterrizaje del virus llevó a todo su equipo a "cambiar el modo de trabajar para atender lo mejor posible a los pacientes", pero también infundió incertidumbre y miedo. "Sobre todo por lo que podía suponer esta infección desconocida para nosotros y la familia y porque sabíamos que estábamos más expuestos que gran parte de la población".

La necesidad de camas obligó a ocupar más plantas de Montecelo con enfermos covid y a finales de marzo Turnes fue designado coordinador de los ingresos. ¿Cuáles fueron los momentos de mayor impacto? Muchos, pero recuerda con especial intensidad aquellos días en los que antes de acostarse echaba un vistazo a la pantalla y veía el aluvión de positivos.

Un repunte constante de casos que le llevaban a preguntarse "si tendríamos suficiente personal, si habría que abrir una nueva sala o si teníamos que sustituir a una persona que había dado positivo".

De todas formas, a la hora de hacer balance en su caso también gana el lado positivo. Especialmente, por "la colaboración que establecí con muchos compañeros que, a pesar de llevar años en el hospital, no los conocía. Comenzamos a operar en red, una forma diferente muy enriquecedora".

Pilar Posada, Jefa de Cuidados Intensivos: "En hospitales como el nuestro sufrimos bastante"


La primera ola se saldó con relativamente pocos fallecidos (15) y el verano de 2020 fue bastante tranquilo hasta la recta final, cuando cogió impulso una segunda onda que no solo confirmó la tenacidad del covid-19, sino que tiró por tierra la euforia con la que se despidió el primer embiste.

Volvieron a subir los casos y a finales de octubre los brotes abocaron a los cierres perimetrales y las restricciones. Las medidas no lograron todo el efecto deseado, pero sí el suficiente como para que se autorizaran las reuniones en Navidad. Pocos se imaginaban lo que sucedería después.

La tercera ola llegó con una nueva variante, la delta, que arrinconó literalmente a pacientes y sanitarios. La Unidad de Cuidados Intensivos fue de las áreas donde se vivió mayor tensión por la presión asistencial, la falta de camas y la gravedad de los casos. La plantilla dobló turnos pero, aun así, se tuvieron que crear tres UCI más y acabar derivando a algunos pacientes críticos a Vigo.

La jefa de Cuidados Intensivos, Pilar Posada, ha visto como en pacientes jóvenes las cosas "se complicaron y no pudieron superar la enfermedad". Aunque también muchos casos que le han quedado grabados de pacientes que, contra todo pronóstico, lograron ganar el pulso.

Por ejemplo, el de dos mujeres de "bastante edad" y con patologías previas "que pasaron por un ingreso prolongado y tortuoso y que finalmente acabaron recuperándose".

Desde el inicio de la pandemia se han diagnosticado 21.734 casos en el área sanitaria, de los que 205 han fallecido

La especialista afirma que en la UCI se vivieron "momentos muy duros" y que durante muchas semanas los profesionales "dejamos de tener vida fuera del hospital". Eso sí, la experiencia también la ha permitido extraer lecciones y, si tiene que quedarse con una, considera que "lo más importante es que deberíamos aprender todos es lo fundamental que es tener una sanidad pública de calidad".

Posada espera que no vuelvan "momentos tan críticos", pero sospecha que "vamos a tener un invierno 'caliente", con muchos pacientes descompensados", porque también a causa del covid, "han pasado muchos meses en que se han perdido los controles habituales de sus enfermedades crónicas".

Marina Varela, Integrante del comité clínico: "Es muy duro dar malas noticias por teléfono"


La avalancha de ingresos que se vivió a principios de año obligó a suspender las cirugías y a derivar enfermos críticos a las salas donde habitualmente se recuperan los pacientes quirúrgicos. La jefa del servicio de Anestesiología y Reanimación, Marina Varela, afirma que fue la época "más dura" por "el número tan elevado de pacientes que tuvimos que atender, en una situación de estrés muy elevada y prolongada".

A esas alturas los profesionales ya estaban acostumbrados a trabajar enfundados en monos blancos, pero la relación con el paciente y la familia seguía siendo un duro trance.

Sobre todo "el tener que dar malas noticias por teléfono" y el impacto de ver a los pacientes aislados hasta prácticamente el momento del fallecimiento, la única fase en la que se permitía el acceso de alguien de la familia "para que el final fuese más humano".

Varela, integrante del comité clínico de la Xunta, asegura que la pandemia es "el mayor reto profesional" que se ha encontrado en sus 20 años de trayectoria aunque, si hace balance, la nota es positiva: "Ha sido una época muy difícil, pero de la que creo que hemos salido fortalecidos. El equipo siempre ha dado lo mejor de sí y hemos aprendido a realizar un trabajo multidisciplinar".

Inés Lobeira, Enfermera de la Unidad covid: "Vuelvo a ser la misma, pero otros aún no"


Los profesionales de Enfermería, los técnicos auxiliares y los celadores fueron esenciales para el cuidado de los pacientes covid. Inés Lobeira, enfermera en Montecelo fue testigo de cómo la planta de Traumatología se convertía en Unidad Covid y una de las voces que agitó conciencias en los momentos más duros de la pandemia.

Cuando se dio cuenta de la que se venía encima sintió "pánico", pero fue una sensación pasajera, que acabó dando paso al coraje para "lidiar" con un virus nuevo.

Reconoce que muchas veces tuvo el deseo de "ser oficinista" y que aún se acuerda de las duras despedidas de las familias y el olor a "productos químicos" que desprendía su planta. Por suerte hoy cree que las cosas son distintas y que "ella vuelve a ser la misma", cosa que "otros aún no pueden". La huella del covid es muy larga.

Juan Carlos Rodríguez, Jefe de Medicina Interna: "La próxima puede tener una mortalidad mayor"


Medicina Interna, junto a Neumología, ha asistido al grueso de los pacientes contagiados que requirieron asistencia hospitalaria, tanto en Montecelo como en el Provincial, donde se registró un brote importante antes de que se restringieran las visitas.

El jefe de servicio, Juan Carlos Rodríguez, recuerda "la incredulidad" que sentía al principio, "cuando veía que en Europa podía haber una pandemia", pero afirma que pronto se dio cuenta de que la amenaza era real.

En estos 20 meses de combate ha visto imágenes que todavía le erizan la piel. Por ejemplo, "las del Palacio del Hielo de Madrid lleno de cadáveres" o la de "gente mayor aislada en el hospital, sin poder tener al lado a sus seres queridos". También le llamó mucho la atención algunos casos covid "por su gravedad y por las manifestaciones muy atípicas de una enfermedad nueva que costaba diagnosticar".

Hoy se muestra muy satisfecho con la respuesta de la población ante el confinamiento y las vacunas. Pero también considera que la pandemia ha puesto de relieve que "no estamos preparados para eventos de esta magnitud y que debemos estarlo, porque la próxima pandemia puede tener una mortalidad mayor".

Javier Vega, Jefe de Urgencias: "Hay trabajadores con secuelas"


Urgencias de Montecelo fue otro de los lugares donde se combatió el virus cara a cara. El jefe de servicio, Javier Vega, recuerda que los primeros días "no sabíamos muy bien cómo actuar" y que cada jornada "cambiaban las directrices", lo que generaba "mucha confusión y angustia". Sobre todo en la primera etapa, en la que también se acusaba la "falta de material".

Con el paso del tiempo, la plantilla se fue "adaptando a la situación" e "interiorizando" el papel que les tocaba jugar, pero cinco olas después y con una posible sexta a la vuelta de la esquina, muchos se sienten desgastados.

undefined

"Hay trabajadores que incluso está teniendo secuelas a nivel psíquico y físico, porque el servicio no ha parado nunca y la presión es intensa", alerta el especialista.

Vega fue uno de los trabajadores del servicio que se contagió. Estuvo una semana ingresado en el Álvaro Cunqueiro y, según dice, fue un episodio que vivió con "mucha incertidumbre, ansiedad y miedo. Por la soledad en la que vives esos momentos y porque no sabes si vas a acabar bien o vas a tener que ser intubado".

La pandemia le ha grabado episodios a fuego. Por ejemplo, cuando atendió al primer paciente que falleció por covid, "que prácticamente se nos quedó en los brazos", o cuando tuvo que trasladar a Vigo a pacientes críticos "que ya no cabían aquí".

El médico de Urgencias y tutor de residentes, Rafael Bouza, tiene la misma perspectiva y advierte de que la falta de efectivos que sufre el servicio hunde la moral. Más "cuando se avecina el invierno y cuando la gente piensa que al estar vacunada el covid no les va a afectar. La vacuna protege de la UCI, pero no de estar enfermo".

C. Crespo y M. castro, Farmacia y Medicina Preventiva: "Sabíamos que nos podíamos contagiar"

Farmacia fue otra pieza clave del engranaje para asistir a los pacientes covid. El jefe del servicio, Carlos Crespo, señala que "lo que más nos preocupaba era quedarnos sin medicamentos" y que, de hecho, "hubo algún momento crítico", aunque finalmente la situación se solventó sin grandes incidentes.

Todo gracias al "esfuerzo" de la plantilla y al trabajo en red al que aluden el resto de profesionales del área sanitaria. "Se actualizaron guías y protocolos y estuvimos en contacto continuo no solo con los compañeros del hospital, sino con otros servicios nacionales, el Ministerio y el Sergas".

Medicina Preventiva también fue objeto de una reforma sin previo aviso que zarandeó el servicio. La necesidad de rastrear el virus obligó a poner en marcha grupos extractores de muestras para PCR, que fueron los que llevaron a cabo los cribados poblacionales y el Auto-Covid.

"Sabíamos que corríamos el riesgo de contagiarnos, pero éramos un eslabón importante para hacer ese trabajo. Hemos tenido jornadas de mucho estrés, con muchas colas y con gente que se presentaba sin cita porque tenía síntomas y estaban desesperados. Pero nos apoyamos unos a otros y salimos adelante", señala Mercedes Castro Bacariza, supervisora de Medicina Preventiva y coordinadora de los equipos extractores PCR covid.

El servicio llegó tomar más 1.000 muestras diarias, que previamente eran concertadas por Admisión y posteriormente analizadas en Microbioloxia, otra de las unidades clave para cortar la transmisión del virus.

Honor de sanitarios para un premio honorífico
Comentarios
ç