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La huella de Franco que aún vive en la ciudad

El escudo con el águila imperial que perdura en la fachada de la Audiencia Provincial. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
El escudo con el águila imperial que perdura en la fachada de la Audiencia Provincial. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
La Audiencia Provincial, que depende de la Xunta, conserva el último símbolo de la dictadura en un edificio público de Pontevedra

Franco aún vive en Pontevedra. Y lo hace a través de símbolos que, de alguna manera, ensalzan los años en los que el dictador mandó en España tras el golpe de Estado contra el Gobierno democrático de la Segunda República. 

La sombra del franquismo es alargada en la capital provincial, en la que todavía se conservan escudos, placas e insignias. Una de las más polémicas está en la Audiencia Provincial: un escudo con el águila imperial. La pieza preside la fachada principal de la sede judicial y está situada justo por encima de las banderas de Galicia, España y de la Unión Europea. 

El aguilucho, visible desde la calle Rosalía de Castro, es el último vestigio franquista que sobrevive en un edificio público de la ciudad. Su mantenimiento incumple la Ley de Memoria Histórica que el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero aprobó en 2007. En su artículo 15, la legislación estatal prohíbe la apología, personal o colectiva, "de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura" por parte de las administraciones públicas. 

El escudo del águila imperial, uno de los símbolos utilizados por el régimen, lleva décadas en la Audiencia Provincial. El inmueble depende directamente de la Xunta, que no se ha planteado su retirada. La última reforma efectuada en la instalación tampoco contempló esta posibilidad, si bien esta se ejecutó en 2004, tres años antes de la entrada en vigor de la Ley de Memoria Histórica. "Non ha lugar a manter este tipo de símbolos nun edificio oficial", recordó este jueves el historiador y experto en memoria histórica Pepe Álvarez. 

En contraposición al caso de la Audiencia, el Gobierno gallego sí cumplió con la normativa estatal al tapar otro aguilucho ubicado en la fachada de una instalación pública: la del colegio Manuel Vidal Portela, antigua sede de Magisterio. La denuncia de la comunidad escolar y del Concello llevaron a la Consellería de Educación a ocultar el emblema, al que le faltaba la cabeza, mediante una plancha de acero con una serigrafía del actual escudo de España. La Xunta acabó financiando la obra, presupuestada en unos 2.000 euros, después de que el Ejecutivo pontevedrés se ofreciera a correr con los gastos para agilizar la supresión de este símbolo franquista. 

Otros vestigios franquistas, como escudos y placas, se encuentran en propiedades privadas, lo que por Ley dificulta su eliminación

MÁS RESTOS. La mayor parte de los vestigios del levantamiento militar, la Guerra Civil o la dictadura se encuentran en propiedades privadas, lo que dificulta su retirada por Ley, que sí abre la posibilidad de que a estas comunidades no se les concedan subvenciones públicas. Es el caso del escudo con el águila imperial situado en el número 23 de la calle Michelena, uno de los mejor conservados, según los expertos. 

Al igual que el de la Audiencia, en este emblema, situado en la fachada del que en su día fue la sede de la delegación del Ministerio de Información y Turismo, puede leerse a la perfección uno de los grandes lemas de la dictadura: Una, grande y libre

Además de los escudos, en Pontevedra también permanecen placas en distintos complejos residenciales que se levantaron durante la dictadura. Una de ellas se encuentra en un inmueble construido por el Ministerio de Vivienda en la calle Perfecto Feijóo. 

Aunque está parcialmente oculta por un árbol, en el lateral de este bloque de pisos sindicales inaugurado a principios de los 60 se conserva la siguiente referencia: Delegación Nacional de Sindicatos. Grupo Santa Clara. 40 viviendas. Año 1961. En la placa también se representa un recurrente símbolo franquista: el yugo y las flechas. 

Esta última representación también puede verse en la antigua Casa Rosa, un edificio situado en Frei Xoán de Navarrete y que hace esquina con la calle Sagasta. El inmueble fue financiado por la Dirección General de Sindicatos y por la Caja de Ahorros en 1956. En él existe una placa, muy desgastada por el paso del tiempo, que reza lo siguiente: Delegación Nacional de Sindicatos. Grupo Virgen del Camino. El yugo y las flechas, símbolo icónico de la Falange, también figuran en esta placa. 

Salvador Moreno, un colegio adscrito a Defensa con el nombre de un almirante franquista
El Gobierno central mantiene el nombre al colegio Salvador Moreno a pesar de que este fue un almirante franquista. El Ejecutivo aseguró en 2018, ante una pregunta de En Marea, que el centro privado, adscrito al Ministerio de Defensa, conservaría su denominación por el "legado y servicio" de éste a la Armada y porque su nombre no suponía "ninguna forma de exaltación de la Guerra Civil ni de la represión de la dictadura". Salvador Moreno, que participó en la sublevación militar contra el Gobierno de la Segunda República, fue ministro de Marina en la dictadura.

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