Pontevedra Verde

Del huerto escolar a la recogida selectiva: así es el plan medioambiental del Sagrado Corazón

El colegio de la calle Estrada implica a su más de millar de estudiantes en una serie de iniciativas, que incluyen también un hotel de insectos o la elaboración de compost ▶ La huerta será remodelada en breve
Alumnado de Infantil con una de sus profesoras remueven el material en uno de los composteros de la huerta escolar. DAVID FREIRE
photo_camera Alumnado de Infantil con una de sus profesoras remueven el material en uno de los composteros de la huerta escolar. DAVID FREIRE

"Tenemos unos objetivos generales, que son el huerto escolar y la recogida selectiva de residuos", explica Ana Picoaga, docente y coordinadora del Plan Medioambiental del Colegio Plurilingüe Sagrado Corazón de Jesús. Este proyecto se inició hace unos tres tres años, según recuerda el representante de la entidad titular de este centro concertado en el que estudian más de un millar de escolares de entre Infantil y Bachillerato, Paco Barros.

"Al principio se trabajaba sin un proyecto muy definido, solo con una actividad académica de aprendizaje y servicio", es decir, que los alumnos mayores ayudaban a los pequeños. "Y ya con el plan medioambiental creado había un hilo conductor, objetivos creados, ya era más interdisciplinar... En la huerta participa el alumnado de Infantil y después, con lo de aprendizaje y servicio, ayudan niños de otras etapas, de Primaria o ESO", apunta.

En la huerta, de 120 metros cuadrados y en la que se plantaron desde tomates a fresas o calabazas, se construirá un graderío

Un paseo por el huerto, situado en un lateral del enorme patio escolar y que tiene una superficie de unos 120 metros cuadrados, desvela el enorme potencial de este espacio que ahora se encuentra en un momento de transición. El motivo, que en breve estará en obras. "Nos han dado una ayuda del proyecto social de Ence y van a entrar máquinas en el huerto", señala la profesora. Una de las novedades será la construcción de un graderío que convertirá el huerto en una aula más del colegio. "Aquí se viene mucho, sobre todo en primavera".

La huerta nació con tres bancales, "uno para cada curso de Infanti", pero finalmente decidieron organizarlo por cultivos, que se plantan según la temporada. Los más habituales son "cebollas, zanahorias, calabazas, mucho tomate, judía, fresas, pimiento, lechuga, acelgas... Y también tuvimos setas, una novedad del año pasado, que hicimos un experimento con setas: shitaaki, champiñón... Con Hifas da Terra". Barros admite que "no salió del todo bien porque hay que tener una zona muy sombría" para que crezcan de la mejor forma, pero paradójicamente la zona es más bien soleada y juega en contra de los hongos. "Tuvimos que podar unos plátanos para crear horas de sol y va en contra de las setas, claro".

Lo último que se cultivó fueron unas calabazas que se utilizaron en Samaín, "pero ahora no tenemos nada, a la espera de las obras". Picoaga cuenta que normalmente se preparan los semilleros en las aulas de Infantil, sobre el mes de febrero, antes de hacer trasplante de una primera siembra en marzo. "El problema que tenemos es que en verano los niños no están, entonces no podemos plantar muy tarde porque luego no ven los resultados".

El hotel de insectos instalado en la huerta. DAVID FREIRE
El hotel de insectos instalado en la huerta. DAVID FREIRE

En la huerta también montaron un hotel para insectos, un proyecto impulsado para participar en la feria Pontenciencia hace dos años y que se quedó en este espacio. Barros apunta que, además, van a instalar dos casetas, una de ellas para guardar los aperos. 

El espacio se completa con un par de composteros, pues están adheridos al plan Revitaliza de la Deputación y, de hecho, tuvieron recientemente un taller sobre compostaje. Allí van a parar todos los restos orgánicos, que proceden básicamente de las meriendas, y que acaban convertidos en el compost que posteriormente se utiliza para plantar en los bancales.

Además de separar plástico, orgánico y papel-cartón, el centro separa tapones, pilas y, próximamente, bolígrafos, rotuladores o típex gastados

"En todas las aulas se recoge papel, en todos los pasillos de zonas comunes hay contenedores de plástico y además hay contenedores de orgánico, sobre todo en Infantil, porque hacen la merienda dentro del aula, y en el patio para meriendas saludables, porque los martes y los jueves traen fruta".

También tienen recogida de pilas, a través del proyecto Pilabot; una empresa externa acude a recoger los residuos de laboratorio, han puesto luces de bajo consumo y riegan con agua no potable.

Un sello de calidad para la clase más ecológica

La próxima iniciativa está vinculada con el material escolar. "En el cole ya se separan los plásticos, aunque no se generan mucho", pero lo que más desechan son bolígrafos, rotuladores y típex"que no se pueden echar al contenedor amarillo". Por eso van a iniciar una nueva recogida selectiva, a través del proyecto Terracycle.

En las aulas de Infantil tienen pequeños cubos de colores para separar papel-cartón, plástico, orgánico y tapones, mientras que en Secundaria también tienen recogida selectiva de papel y de plástico en zonas comunes.

Asimismo, explica Picoaga, el alumnado diseñó un sello de calidad para la clase "más ecológica", que se eligió en un concurso y que ahora se estampará también en los contenedores de recogida selectiva de los pasillos.

De la misa de los primeros viernes al cuidado del planeta

Escolares recogen tapones de plástico. DAVID FREIRE
Escolares recogen tapones de plástico. DAVID FREIRE

"Los primeros viernes antes se iba a misa y ahora lo que hacemos es una actividad medioambiental", resume Paco Barros la evolución en las costumbres en este colegio concertado religioso. "Antiguamente –cuenta– los primeros viernes eran el día del Sagrado Corazón y teníamos una misa. Eso ya no se lleva ni se practica como cole. Lo vamos a unir con algo que realmente está siendo nuestro objetivo más ilusionante y vertebrador, todo lo que tiene que ver con la casa común".

De ahí surgieron los Viernes en verde: todos los primeros viernes de mes hay una actividad medioambiental en el colegio. Más allá de la conciencia con la importancia de cuidar el planeta del propio centro y también de alumnado ("sí, sí, vienen concienciados de casa") la lucecita se encendió en una visita de Barros a Roma, al "anterior capítulo de los misioneros del Sagrado Corazón". "Al hablar con los misioneros que están por todo el mundo hay una sensibilidad muy grande, no de Europa, hay que decirlo, sino de los misioneros que están trabajando sobre todo en el hemisferio sur, de que la realidad del cambio climático y todo lo que está pasando con el cuidado del medio ambiente es alarmante. Es un clamor".

Fue precisamente el Padre André Claessens quien les hizo llegar "esta idea de que en las misiones había que hacer una apuesta por el cuidado del medio ambiente, y nos pusimos manos a la obra. Tenemos que darlo todo, como colegio y como ciudadanos".

Tenemos que darlo todo, como ciudadanos y como colegio, para luchar contra el cambio climático

De hecho, su lema es Abad Shamar, una expresión hebrea, aparecida inicialmente en el Génesis, que significa "servir y cuidar. Habla del paraíso, pero estamos hablando de la tierra, de servir y cuidar al planeta, al universo... Este el lema del programa". No se quedará en palabras, porque en la entrada del huerto están escribiéndolo en un mosaico con pequeños trozos de azulejos recogidos en dos playas, en un vertido en el río Almofrei, y procedente de un cambio de alicatado en el centro.

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