El 'imperio del sushi' de Murillo Figueroa

Hace algunos meses, la Policía de Colombia detenía al presunto gran proveedor de cocaína de las redes gallegas en una lujosa mansión de Medellín. La Policía de Pontevedra le reclama para ser juzgado. Ahora, Colombia ha descubierto que los beneficios de los envíos de droga hacia Galicia se reinvertían en una famosa cadena de restaurantes
Vista de la mansión en la que residía Murillo Figueroa, alias El Zar. POLICÍA DE COLOMBIA
photo_camera Vista de la mansión en la que residía Murillo Figueroa, alias El Zar. POLICÍA DE COLOMBIA

Sushi market está presente en Cali, Medellín, Pereira, ciudades sobradamente conocidas por la presencia de narcotraficantes en sus entornos. También en la capital de Colombia, Bogotá. La comida japonesa está tan de moda en el país sudamericano como en tantos otros. Sin embargo, pocos podían pensar que la famosa cadena de restaurantes estuviese infectada por el dinero del tráfico de drogas. Así lo ha podido descubrir la Fiscalía General de la Nación de Colombia, que, a través de la Dirección de Investigación Nacional e Interpol (Dijin) ha precintado los famosos establecimientos en respuesta al origen de los fondos que levantaron el imperio del sushi: millones de euros obtenidos mediante el tráfico internacional de cocaína.

Detrás del negocio, aseguran las autoridades colombianas, está Julio Andrés Murillo Figueroa, considerado hasta hace escasa fechas narco invisible en su país, pero, curiosamente, sobradamente conocido a miles de kilómetros de allí, en la Comisaría de Pontevedra. Su nombre figuraba desde 2022 entre los objetivos más relevantes a detener tras la operación Medellín, amplio trabajo de investigación que sirvió para conocer las relaciones directas entre una organización con base en Vilagarcía dedicada a grandes viajes transoceánicos empleando veleros, el marroquí con pasaporte español recientemente excarcelado Fikri Amellah, considerado uno de los grandes capos del momento, y Jonas Falk, alias El Pablo Escobar sueco, señalado por ser el mayor narco del Norte de Europa. Todos ellos trabajaban, según la sección Greco Galicia de la Udyco Central, con Murillo Figueroa, alias Zar o H-1, que no pudo ser detenido hasta este mismo año, cuando cayó en una lujosa vivienda dotada de lago privado ubicada en el extrarradio de Medellín.

La operación en Colombia

Las propiedades afectadas por la extinción de dominio (esa es la denominación jurídica del embargo en Colombia) están valoradas inicialmente en unos 14.000 millones de pesos (al cambio, más de tres millones de euros) y están representadas en cuatro sociedades y 16 establecimientos de comercio de la citada cadena de restauración ubicada en varias ciudades y muy conocida en todas ellas.

Precinto de uno de los locales de Sushi Market. POLICÍA DE COLOMBIA
Precinto de uno de los locales de Sushi Market. POLICÍA DE COLOMBIA

En concreto, la operación se llevó a cabo en Pereira (Risaralda), Cali (Valle del Cauca), Medellín, Envigado y Rionegro (Antioquia), y Bogotá. La investigación, dirigida por la Dirección Especializada de Extinción del Derecho de Dominio de la Fiscalía General de la Nación, estableció que todos los activos pertenecerían a Julio Andrés Murillo Figueroa, solicitado en extradición por la justicia española, si bien formalmente figurarían a nombres de otras personas en calidad de testaferros.

 'Zar' comenzó en el negocio al lado de Pablo Escobar

Julio Andrés Murillo Figueroa, que evitó la detención en la primera fase de la operación del Greco Galicia y que cayó en marzo de este año en una urbanización de lujo de Llano Grande, a las afueras de Medellín, está considerado el máximo representante de los sucesores del cártel de esa ciudad colombiana en Europa en la actualidad (no en vano, aseguran que se inició a las órdenes del capo más famoso de todos los tiempos, Pablo Escobar). Sería, según los cuerpos policiales investigadores, el proveedor de la droga que acababan introduciendo los narcotraficantes gallegos para distintas organizaciones, especialmente la citada Mocro Mafia, pero también la "Ndrangheta italiana. De hecho, las autoridades de ese país también le seguían la pista.

Imagen del investigado. POLICÍA DE COLOMBIA
Imagen del investigado. POLICÍA DE COLOMBIA

Murillo Figueroa cayó en el marco de la operación Urano, que sucede a la operación Medellín en la que habían sido detenidos los famosos narcotraficantes anteriormente salvo Pablo V.B., de Vilagarcía, que caería tiempo después cuando pretendía cruzar la frontera entre Polonia y Ucrania. Murillo pensaba que se encontraba seguro en su país, pero la Dirección de Investigación Policial (Dipol) de la Policía Nacional de Colombia, en una veloz maniobra conjunta con la Udyco Central, dio cumplimiento a la notificación roja de Interpol dictada desde España y que le reclamaba por la investigación iniciada en Pontevedra.

Sus clientes: 'el Pablo Escobar sueco', Fikri Amellah y la Mocro Mafia

El sospechoso, según las informaciones de las que disponen los investigadores, disponía de contactos para hacer llegar la cocaína desde Colombia a Venezuela y, desde allí, para transportar los cargamentos a otras embarcaciones frente a las costas de Sudamérica. En ese momento entraba en escena un individuo de origen africano y pasaporte francés, encargado de gestionar esa operativa criminal y que también fue identificado.

El narcotraficante colombiano llevaría más de una década realizando envíos desde Colombia a España, manejando una amplia red de contactos en Galicia, pero también en otros puntos de España, Francia e Italia. Gracias a su experiencia en el mundo del narcotráfico, había conseguido construir un entramado delincuencial con el fin de introducir en Europa las ingentes cantidades de cocaína que sus clientes le reclamaban. Y los clientes no eran "cualquiera". Eran el Pablo Escobar sueco, Fikri Amellah y la Mocro Mafia.

La detención de Murillo Figueroa en una lujosa mansión

Murillo Figueroa había sido detenido el 25 de febrero de este año mientras residía en una lujosa mansión valorada en 6.000 millones de pesos colombianos (el equivalente a 1,5 millones de euros en el país sudamericano) dotada de un lago privado en el que realizaba paseos junto a su mascota. Eso fue, precisamente, una de las circunstancias que le delató, pues estaba siendo objeto de vigilancia desde el aire, a través de drones. William René Salamanca, director de la Policía de Colombia, destacó en su día la noticia y señaló que su identificación no fue sencilla y solo se pudo realizar a través de imágenes aéreas de la citada mansión y cámaras de seguridad de centros veterinarios, lugares a los que se donde se desplazaba con esa misma mascota. Una cojera por una lesión que padecía El Zar en aquel momento también ayudó a su identificación.

A partir de ahora resta conocer el resultado de la solicitud de extradición emitida por la Audiencia Nacional en virtud de las investigaciones desarrolladas desde la Comisaría de Pontevedra. España le reclama para ser juzgado, mientras que en su país deberá responder por el presunto delito de blanqueo de capitales a través de la citada cadena de sushi.

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