¿Qué mejoras reclaman los pontevedreses en el sistema ferroviario de Galicia?

El enorme incremento en el uso del tren en Galicia no ha llevada aparejada una solución eficaz a las necesidades de los usuarios
Pasajeros en la estación de Pontevedra. GONZALO GARCÍA
photo_camera Pasajeros en la estación de Pontevedra. GONZALO GARCÍA

El transporte ferroviario se ha convertido para muchos habitantes de Galicia en su opción más recurrente para desplazarse entre las diferentes ciudades, principalmente gracias a la incorporación del abono gratuito y sus favorables condiciones.

El pasado año se registró un incremento de viajeros cercano al 61%. Más de cinco millones de usuarios se subieron a un tren de cercanías, media distancia, ancho métrico y Avant, con una incorporación de dos millones de nuevos desplazamientos, respecto al mismo período de 2022.

Pese a estar lejos de la puntualidad de los países del norte de Europa, gracias a la corrección de los horarios de Media Distancia en el Eixo Atlántico, la frecuencia de los retrasos en trayectos cortos suele ser menor que hace unos meses. Aún así, la espera media de los pasajeros en el andén oscila entre 10 y 20 minutos por encima de la hora anunciada.

En el caso del recorrido entre Vigo y Pontevedra, existen dos opciones, tanto para la ida como para la vuelta, que dependen de la estación de origen.

El camino más rápido parte de la estación de Vigo-Urzaiz, realizando el trayecto en un cuarto de hora y con la gran mayoría de servicios de manera directa –excepto cuando realiza una parada en Redondela A.V–.

La cara B del reloj mira hacia Vigo-Guixar, que normalmente dobla los tiempos anteriores, efectuando diversas paradas por el camino, pero aportando un gran encanto gracias a los paisajes se que se ofrecen al viajero, mientras se adentra en la ría de Vigo casi a la altura del mar.

Pero al hablar de distancias más lejanas, aparecen los quebraderos de cabeza. Sobre todo por culpa de los retrasos, que son ya una constante. Los datos históricos revelan que los trenes tienden a llegar tarde con mayor frecuencia durante las horas punta de la mañana y de la tarde. Precisamente, las franjas en que los usuarios con compromisos laborales o personales exigen mayor puntualidad.

El gran lunar del sistema ferroviario de Galicia

Posiblemente, el talón de Aquiles del sistema ferroviario gallego sea la línea del Miño, entre Vigo-Guixar y Ourense, en el que los horarios oficiales siempre se superan con creces, llegándose a casi duplicar las previsiones, lo que lleva a la desesperación de los usuarios, sobre todo cuando usan este servicio a modo de lanzadera con la alta velocidad que parte en mayor medida desde la ciudad termal. Aunque la llegada de los Avril ha paliado este problema, al menos y de momento una vez al día en ambos sentidos.

Las averías en los trenes o en la infraestructura suele suponer los mayores atrasos del sistema, ralentizando toda la cadena hasta que se solucionan las carencias, creando retrasos de muchos minutos. La falta de trenes para poder realizar un rápido reemplazo provoca que las incidencias de este estilo muchas veces se alarguen hasta incluso horas.

Las mañanas y los últimos servicios suelen ser un desafío, con picos de usuarios que saturan los vagones. La demanda de asientos supera la capacidad del tren, lo que a menudo convierte en misión imposible la reserva de plaza desde el inicio de la semana, ya que gracias al abono, los usuarios realizan la adquisición de las vacantes para toda la semana, saturando los trenes desde los primeros días.

Pero, sin duda, el momento más complicado para subirse a un tren sin reserva previa es la última hora de los viernes, debido a la mayoritaria vuelta a casa, sobre todo de estudiantes.

El gran remedio: más frecuencias

Una posible solución, que se viene reivindicando por los viajeros desde hace tiempo, consistiría en aumentar la frecuencia de los trenes, que en ciertas franjas horarias no están del todo solventadas.

A pesar de estos desafíos, el servicio ferroviario ofrece múltiples ventajas, como es el caso desde una perspectiva informática. La posibilidad del sistema de reservas en línea ha simplificado el proceso de compra a través del bono, eliminando la necesidad de hacer largas filas en las estaciones.

El usuario del tren en Galicia es muy diverso, siendo casi imposible definirlo, pasando desde jóvenes universitarios moviéndose sobre los raíles para acudir a clases hasta personas mayores volviendo de hacer recados en otras ciudades. Incluso pudiendo ver a peregrinos volviendo después de un largo camino de Santiago u otros, ahorrando etapas en este medio de transporte.

El uso del transporte público y más del ferroviario ayuda en la huella de la capa de ozono en nuestro planeta por lo que un sistema constante y eficiente es vital tanto para los ciudadanos como para ayudar a combatir el cambio climático.

Propuestas como el abono gratuito por parte del Gobierno son de gran ayuda para los ciudadanos, pero para poder asegurar ese servicio prometido también es necesario invertir en material, infraestructura y personal en cada región del país, asegurando el correcto funcionamiento del mismo.

Reivindicaciones de los pontevedreses

Además de solventar los retrasos y la adquisición de billetes en horas punta, los usuarios también tienen diversas quejas. Una de la más extendida se refiere a la reciente prohibición de subirse al tren con patinetes eléctricos, lo que ha supuesto múltiples quejas por los usuarios que lo utilizan como medio de transporte entre entre la estación y su lugar de trabajo, estudio o destino. 

Los viajeros también reclaman que las máquinas expendedoras averiadas vuelvan a estar operativas, ya que ciertos trayectos suponen varias horas de duración.

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