La inflación pasa factura a los furanchos en Pontevedra

La temporada de furancheo se inicia con leves subidas en el precio de algunos vinos y tapas ? La tortilla se encarece; el albariño también
Filgueira abrió este miércoles la campaña en su furancho de Lérez. DAVID FREIRE
photo_camera Filgueira abrió este miércoles la campaña en su furancho de Lérez. DAVID FREIRE

La inflación también pasa factura a los furanchos. La temporada de furancheo despega en Pontevedra con leves subidas en los precios de algunos vinos y tapas. La tortilla y el albariño se encarecen a nivel general.

Una decena de los 22 "loureiros" censados en el municipio ha tramitado ya la solicitud de apertura en el Concello, aunque no todos están en funcionamiento. Miguel Filgueira estrenó este miércoles la campaña de este año, que ve con optimismo a pesar del encarecimiento de los alimentos y de otros gastos extra, como la luz y el gas.

"Eu subín os prezos, pero moi pouco. O albariño vai algo máis caro que o ano pasado, pero os demais viños manteñen os prezos", explica el responsable del Furancho Filgueira, que está situado en el lugar de O Cruceiro, en la parroquia de Lérez.

En su "loureiro" se sirven cuatro tipo de caldos: albariño, blanco país, barrantes y un "coupage" de caíño, loureiro y mencía. En su bodega se almacenan unos 1.900 litros de vino, al que tendrá que darle salida en los próximos tres meses, que es el tiempo máximo del que dispone cada furancho para vender los excedentes de su cosecha. "A nivel de viño, a calidade deste ano é espectacular. Así mo dixo o enólogo", señala Filgueira, que ante la escalada de precios ha decidido retrasar uno de sus platos en espera a una posible bajada. "Non porei os pementos de Padrón ata que baixen os prezos", indica.

A Fina Muñiz, la inflación también le ha hecho mella. "A carne subiu moito. E os ovos e as patacas tamén. A tortilla teño que cobrala a 0,50 euros máis", expone la responsable de Furancho de Fina, que está ubicado en el lugar de A Valadiña, en Tomeza. "As subas foron moi pequenas. Non llo podemos cargar todo á xente", añade.

El "loureiro" de Fina abrió sus puertas el pasado 17 de febrero para dar salida a 700 litros de vino de tres tipos: mencía, espadeiro y blanco país. "Eu penso que teño bo viño. Dío a xente que vén. Clientela hai, pero bébese pouco por Tráfico", explica.

Diez años

Fina y Miguel coinciden en que, a pesar de la incertidumbre económica, "a xente ten ganas de furancheo".

La ordenanza que regula el sector, que fue pionera en Galicia, cumplió este miércoles diez años desde su entrada en vigor en Pontevedra. En 2013 puso normas a esta actividad tradicional estableciendo un límite de tapas (tabla de embutidos y quesos, tortilla, pimientos de Padrón y dos platos a elegir: entre oreja o chorizo y zorza o raxo) y topes en los horarios de apertura.

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