EFECTO PO2

Pontevedrando... Inflándonos a comprar coches gracias al Modelo

"Pontevedra y su Modelo urbano no van contra nadie, ni siquiera, pásmesen los gruñones, contra los coches. Por algo montamos una feria para vender coches y arrasamos"
Algunos de los vehículos que se pusieron a la venta en el salón Pontemóbil Ocasión. RODRIGO COTA
photo_camera Algunos de los vehículos que se pusieron a la venta en el salón Pontemóbil Ocasión. RODRIGO COTA

Ocurre que en Pontevedra a veces tenemos que explicar las cosas partiendo de cero, porque siempre hay pinflois que no lo dan pillado o que se pierden por el camino. No pasa nada: por mucho que haya negacionistas, siempre tenemos pruebas de que el Modelo funciona, y sé que esta que exponemos hoy hace mucho daño a los terraplanistas, pero lo que hay es lo que hay. Dicho sea de paso que alguno de esos terraplanistas, como Pitufo Gruñón, se niegan a aceptar la esfericidad de la Tierra y ya de paso la realidad pontevedresa, la muerte de Elvis y la inexistencia de los gamusinos.

Resulta que nuestro periódico, en colaboración con el Concello de Pontevedra, organizó una nueva edición de Pontemóbil Ocasión, una feria en la que los grandes concesionarios ponen a la venta centenares de vehículos, nuevos, usados y hasta en alquiler. En este caso fueron 600, más o menos. Se vendió todo y mucho más. Nos los quitan de las manos, señora. Entonces hay algo ahí que no encaja. Miles y miles de personas de Pontevedra y su zona de influencia se acercaron al Recinto Feiral a comprar un coche o a cambiar el que tienen. Es una maravilla hablar precisamente en Pontevedra de una feria para vender coches y que lo pete. Claro, a algunas personas les explota la cabeza, pobriños. ¿Cómo es que ciudadanos de Pontevedra compran coches? ¿Cómo vecinos de municipios más o menos cercanos se desplazan a Pontevedra para comprar coches, si Pontevedra odia a los coches?

Pues pasa lo que pasa, que una vez más hay que contar las cosas para que las entienda esa gente que dice que es muy fácil vender Pontevedra a los pontevedreses, pero que es incapaz de hacerlo. Por el contrario, se dedican a odiar a Pontevedra y malvenderla, entregarla, o desprestigiarla. Créame, eso sí que es mucho más fácil.

Pues vamos al principio, que tampoco cuesta tanto. Pontevedra y su Modelo urbano no van contra nadie, ni siquiera, pásmesen los gruñones, contra los coches. Por algo montamos una feria para vender coches y arrasamos. Vamos a decirlo de una vez, para que lo entienda hasta el más bobo: Los coches reinan en Pontevedra, así como se lo digo. Ya está, es lo que es. Los conductores saben que si utilizan su automóvil de manera responsable pueden llegar a donde quieran. Después de décadas de reformas urbanas y de redistribución del espacio público, los peatones, los niños y niñas, los ancianos o las personas con problemas de movilidad han ganado su espacio: y los coches han racionalizado el suyo.

Puede que nos hayamos equivocado en el relato o que lo hayamos dado por entendido, no lo sé. Creo que la gran mayoría de los y las pontevedresas lo han comprendido a la perfección, pero por lo que se ve, algunos pocos no. No todo el mundo goza del don de la inteligencia. Hoy, a día 16 de abril de 2024, hasta Pitufo Gruñón puede dejar a su abuela, si es que la tiene, en la puerta de un ambulatorio, de un hospital o de un Froiz; puede utilizar el coche para hacer gestiones y recados. Hemos reducido el espacio dedicado a los automóviles, y los hemos dotado de lugares donde parar para hacer lo que se tiene que hacer desplazándose en coche. Algunos que se quejan de retenciones de cinco minutos cuando antes eran de media hora, son bichos maledicentes. Los que afirman que toda la ciudadanía de nuestro municipio puede ser atropellada en cualquier instante, ignoran olímpicamente las estadísticas que dictan que los atropellos se han reducido drásticamente, que los heridos son muchos menos y de poca gravedad y que hace trece años, trece o catorce, que no hay muertes por atropellos. Luego la culpa de que todo funcione es de quien lo hace o de quien lo cuenta, porque podría ocurrir lo que ha dejado de ocurrir. Un buen día se tuerce usted un tobillo en el portal de su edificio y alguien saldrá a chillar que la culpa es del Concello porque los lombos y tal.

El caso es que los pontevedreses compramos coches como bestias. Alguien podría sospechar que ese fenómeno se debe a una realidad: que los coches en Pontevedra gozan de un espacio para circular, para parar, para realizar labores de reparto o de servicios, y que eso, perdóneme Pitufo Gruñón, no existe en cualquier lado. Eso es un fallo. Hay que empezar a decir lo que pasa: que para el devenir del día a día, mejor es Pontevedra para los peatones y para los coches que Vigo, que Madrid, que Valencia, que Soria o que Teruel. Sí, también para los coches y quienes los conducen. Nuestro fallo ha sido ese, quizá porque en su momento no podíamos ser tan explícitos. Pues ya no. Propongo formalmente que también abordemos el Modelo de ciudad contando que los conductores son grandísimos beneficiados y lo saben y se inflan a comprar coches.

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