Las inmobiliarias califican Pontevedra como zona tensionada: "No hay oferta de alquiler"

Advierten de que se están rescindiendo contratos de forma irregular para poder actualizar precios ▶ Pisos que estaban rentados a 450 ahora cuestan 600 ▶ Algunas agencias perciben que la mitad del stock se ha destinado a uso turístico
Una mujer contemplando el escaparate de una inmobiliaria de la ciudad.  RAFA FARIÑA
photo_camera Una mujer contemplando el escaparate de una inmobiliaria de la ciudad. RAFA FARIÑA

Aunque oficialmente el concello de Pontevedra aún no está reconocido como zona tensionada de alquiler, las agencias inmobiliarias que operan en la ciudad aseguran que el mercado actual bien merece colgarse la etiqueta. "Los precios están por las nubes, porque no hay oferta de alquiler", aseguran profesionales del sector.

El portal Fotocasa publica un informe en el que señala que el arrendamiento en la ciudad capitalina subió un 4,1% en el primer trimestre de este año y un 15,3% en comparación a hace un año, lo que sitúa el valor del metro cuadrado en los 8,95 euros. Sin embargo, más de una agencia local advierte de que el incremento experimentado en el último ejercicio supera con holgura estas ratios porcentuales, llegando a subidas por encima del 30%.

¿Ejemplos? Muchos. Ibán Castro, fundador de la inmobiliaria Boa Vila, indica que un mismo piso de dos habitaciones de la zona monumental que estaba alquilado en 450 euros se ha recotizado "hasta los 600", y que hay algún apartamento céntrico, pero pequeño, que exige el desembolso mensual de 900 euros, un dispendio no apto para todos los bolsillos.

El desequilibrio entre la oferta y la demanda encabeza el listado de las causas que han catapultado los precios y parte de esta descompensación se debe a la pujanza de las viviendas de uso turístico, habitualmente más rentables. "La mitad de los pisos que teníamos en alquiler ahora están destinados al uso vacacional y, sobre todo, lo están por rentabilidad. Si el alquiler mensual reportaba 700 euros, el uso turístico ofrece 700 a la semana y, aunque muchos tienen que contratar a alguien para llevar su gestión y no siempre están ocupadas, les compensa", explica el agente.

El registro autonómico de viviendas turísticas confirma el fenómeno: en la ciudad constan en estos momentos 457 alojamientos de este tipo, 25 veces más de los que figuraban hace siete años.

Rescisiones y estafas

Aparte de quebraderos de cabeza para los que buscan arrendar un hogar, la escalada de precios ha dado lugar a prácticas ilícitas. Fuentes consultadas señalan que, a pesar de que la norma no lo permite, hay propietarios que están rescindiendo contratos de alquiler sin respetar el plazo de cinco años que establece la Ley de Arrendamientos Urbanos de 2019. Y todo "para poder actualizar rentas" (muy) por encima de lo que permite el IPC.

Además, las estafas cibernéticas han comenzado a lanzar la caña en los portales inmobiliarios, donde cada día se divulgan gangas falsas. En el caso de Fotocasa, las fuentes consultadas aseguran que "no estamos detectando un incremento de viviendas fraudulentas" y que el porcentaje de fraude se mantiene en el 0,15%.

Según añaden, este tipo de anuncios se suelen detectar antes de que se publiquen y si, alguno pasa los filtros de seguridad, "se elimina y se investiga". Sin embargo, quienes están en la búsqueda activa de piso afirman que es una práctica cada vez más habitual: "El sábado, sin ir más lejos, vi un anuncio de un piso de tres habitaciones y garaje, totalmente reformado y en pleno centro por 450 euros. El contacto ya suena raro, pero en cuanto le escribes no responden ni nada, y al día siguiente el anuncio desaparece", señala un pontevedrés que busca alquiler en los portales de Internet.

Perfiles afectados

En sus más de 32 años de experiencia en el sector, Marcos López, de la agencia Pontevende, asegura que "no ha visto nada igual en la vida" como lo que sucede ahora mismo con el alquiler. Según traslada a este periódico, "un apartamento de la zona de A Parda que costaba 550 euros ahora está en los 700 o 750" y, a pesar de la tremenda escalada, "se termina alquilando, porque no hay nada de oferta".

Como consecuencia, el porcentaje de ingresos que se destina ahora mismo al arrendamiento sobrepasa el 30% que recomiendan los especialistas para mantener la economía doméstica a flote. El agente asegura que en muchos casos el alquiler llega a consumir "hasta el 60% de la nómina, una barbaridad"; pero no solo eso, sino que el precio excluye directamente a muchos clientes potenciales que querrían alquilar y no pueden por las condiciones que se piden. Sobre todo, jóvenes y "personas que viven solas", a las que cada vez se les hace más cuesta arriba asumir en solitario el alquiler y los recibos. "De hecho, pese a la subida del Euribor y de que tampoco es que haya mucho stock de vivienda libre, muchos se están animando a comprar, porque al final les sale mejor", señala López.

El profesional advierte también de que el alquiler de las habitaciones se ha disparado hasta los "250 o 350 euros", Por ello, a la espera de ver qué ocurre con las zonas tensionadas, emplaza a la Administración a tomar cartas en el asunto ofreciendo, entre otras cosas, más rebajas fiscales para los propietarios, más ayudas para los arrendatarios, más suelo edificable y más viviendas sociales. Toda una receta con la que cree que "se aliviaría mucho la tensión".

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