La instalación de piscinas continúa en auge desde la cuarentena

Las construcciones de obra en exteriores y con agua salada encabezan la lista de preferencias de los clientes y clientas
Varias personas bañándose en una piscina de obra. AEP
photo_camera Un niño bañándose en una piscina de obra. AEP

Mientras los termómetros registran marcas históricas en algunos puntos del Estado español, las temperaturas en la Boa Vila no se quedan atrás a estas alturas del mes de agosto. Y, ante el elevado calor en las horas puntas, la solución para muchos y muchas está clara: instalar piscinas en sus jardines para refrescarse en cualquier momento del día.

De hecho, la demanda de este tipo de construcciones ha creado una tendencia que ya se viene notificando desde el fin del confinamiento, momento en que las restricciones de movimiento y las recomendaciones de distancia motivaron a muchos y muchas propietarias de viviendas a solicitar la construcción de piscinas en sus terrenos, de forma que las listas de espera llegaron a superar el año.

Ahora, esta dinámica continúa su curso, dado que "desde la cuarentena hay lista de espera para instalar piscinas", aseguran en ContractPool. Pero no cualquier tipo de piscina: la tipología preferida por los clientes y clientas es "la de obra en exteriores" y, concretamente, "de agua salada", afirman desde esa misma empresa.

Y es que las piscinas de agua salada se han convertido en un gran reclamo en los últimos tiempos, en parte por sus comentadas ventajas en lo que respecta al ahorro económico de su mantenimiento, su sostenibilidad con el medio ambiente y su impacto menos negativo en ojos y piel.

Así y todo, desde ContractPool aseguran que la gente prefiere este tipo de piscinas "no por el ecosistema, sino por ser menos dañinas con la piel", teniendo en cuenta también que "es un mito que sean más económicas a la hora de mantenerlas". A pesar de que el producto químico para mantener la calidad del agua durante el año es más caro si se trata de piscinas tradicionales de cloro, "a la hora de hacerlas son más caras las de agua salada, y también tienen sus gastos luego", matizan desde la empresa.

Además, para algunas empresas de instalación de piscinas, las de agua salada "son dañinas para la piel porque este agua sigue teniendo cloraminas", en palabras de José Manuel Fernández, de Noroeste de Piscinas. "Al final te estás gastando un dineral en un aparato para bañarte en cloro igual", reitera. La cloramina es el resultado de una reacción química entre el cloro y los fluidos orgánicos, que puede ocasionar irritación en las mucosas oculares y problemas respiratorios.

Por otra parte, a la hora de construir e instalar una piscina, sea del tipo que sea, hay que tener presente que "el vaso es la base fundamental" y que, para evitar una posible rotura de tuberías posterior, "la construcción tiene que estar bien hecha", recuerdan desde la empresa ORSE. La tendencia a decantarse por los presupuestos más económicos puede acelerar la aparición de daños prematuros, dado que "una piscina, si se construye como toda la vida, puede durar hasta los 35 o 40 años", matiza Fernández.

Otro de los problemas que puede afectar a las piscinas es el desgaste ocasionado por un mal mantenimiento de los valores de pH del agua durante el año, que podría suponer "la corrosión y la caída de gresites", comentan desde ContractPool.

En cuanto al presupuesto medio de construcción de una piscina, Fernández estima que "tirando a lo económico", para una construcción de 9 por 4 metros, el precio ronda los 17.000 euros, precio que garantiza "que no existan problemas con la piscina", asegura.

Cómo mantener una piscina
El primer paso para garantizar un buen mantenimiento de la piscina es conocer cuál es su volumen de agua, de forma que se emplee la cantidad adecuada de productos químicos.

Seguidamente es necesario limpiar las paredes y el fondo de la misma con un limpiafondos hidráulico o eléctrico, así como revisar con frecuencia el funcionamiento de la depuradora para mantener el agua en buenas condiciones.

También se debe equilibrar el pH del agua entre 7,2 y 7,6 para garantizar su limpieza y evitar el desgaste y la corrosión de superficies.

Finalmente, si se quiere mantener la higiene de la piscina durante más tiempo, se puede hacer uso de un cobertor o de una manta térmica que, además de evitar que el agua se ensucie, mantiene la temperatura de la piscina.

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