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El intermediario del alijo del Titán III delata a toda la organización gallega

Un instante de la declaración de este martes de Jacinto Santos Viñas, en la que dijo ser inocente de los hechos que se le atribuyen. GONZALO GARCÍA
Un instante de la declaración de este martes de Jacinto Santos Viñas, en la que dijo ser inocente de los hechos que se le atribuyen. GONZALO GARCÍA
Mario O. reconoció su participación en los hechos y las reuniones entre todos ellos en Meis
"En casa de Jacinto (Santos Viñas) me presentaron a Rafael, que me dijo que tenía barcos para realizar portes. Yo le dije que conocía a una persona para hacer negocios. Le presenté a Paul Wouter". La comparecencia de Mario O., considerado por la Policía Nacional uno de los hombres más relevantes del intento de introducción en Galicia de 1.700 kilos de cocaína a bordo del Titán III en agosto de 2018, puso patas arriba las diferentes coartadas que esgrimieron en las horas precedentes sus compañeros de banquillo, entre ellos Rafael D.M. y Jacinto Santos Viñas. Mario, que confesó su participación en la operación ilícita desde su primera palabra ante la jueza, expuso que tanto Rafael como Santos, además de Pedro R. (patrón del Titán), estuvieron presentes cuando se trataron los aspectos más relevantes del negocio ilícito. Añadió, además, que esos encuentros se produjeron en el chalé de Jacinto Santos en Meis, a donde acudieron no solo los citados, sino también alias Paul Wouter, el dueño de la mercancía que fingió su muerte aprovechando que disponía de varias identidades lícitas y cuyo auténtico nombre es el de Sergio Roberto de Carvalho, alias Mayor Carvalho.

Por orden cronológico, el primero en intervenir ayer fue el más famoso de los investigados, el vilanovés afincado en Meis Jacinto Santos Viñas. Su discurso fue el esperado: negar los hechos pase lo que pase. El fiscal Antidroga, Pablo Varela, le preguntó y le repreguntó acerca de sus encuentros con Rafael D., amigo de la familia y que, según dijo el lunes, se dedicaba a los desguaces y a la venta de gasóleo, pero cuyos argumentos se vendrían abajo ayer tras el testimonio de Mario. "Llevo diez años sin salir. La cárcel quema, no reinserta pero sí destruye como para no seguir con el mismo tema", expuso el acusado. Sobre sus reuniones con Pedro R. (patrón del Titán III y que sería detenido en altamar con la droga) declaró que "no le conocía de nada". En cuanto a un encuentro acreditado en el BricoKing de Pontevedra, aseguró que iba a comprar cosas, y en cuanto a una reunión en Catoira en la que se realizaron intentos de llamada por satélite al barco que traía la droga, dijo que "era para sacar a mis hijos de casa".

"A mí me tendieron una trampa por la que estoy pagando prisión", espetó al tribunal, a lo que añadió que sobre el Titán III, "sé que existe ese barco cuando leo estos expedientes".

En un momento dado, Mario supo que el barco estaba balizado. Intentó avisar y, al no conseguirlo, viajó a Marbella a informar a su jefe

En cuanto a las visitas de Mario O. y del también imputado Serafín P. a su casa de Meis, dice que eran para llevarle marisco. "Una relación comercial". La misma excusa interpuso Santos sobre todos sus contactos con Mario, que más tarde reconocería ser el intermediario entre los gallegos y el surinamés (en realidad brasileño) Paul Wouter (en realidad Mayor Carvalho).

La sesión de ayer se cerró con el testimonio más esperado: el del citado intermediario que reconoció los hechos. "Mario, qué pasa, ¿no quieres que se escuche lo que dices?", le gritó un acusado desde el banquillo. No iba muy desencaminado, pues el reconocimiento expreso de los hechos por parte del citado acusado salpicaría a los demás, empezando por los que ya habían declarado: Rafael y Santos. "A Jacinto le conocí cuando fue a su casa. Allí me presentaron a Rafael y fue cuando empezó el negocio ese", declaró. Mario explicó que su primera visita era por unos negocios de marisco "por los que me deben dinero". Sin embargo, allí se fraguó, según su testimonio, el pacto entre los narcos de las Rías Baixas y el todopoderoso brasileño Carvalho, al que ellos llamaban Paul Wouter, de Surinam. "Ellos (en alusión a Santos y a Rafael) tenían el barco, y quedamos otro día con el patrón". Se refierían al Titán III y a Pedro R., también acusado. "Yo llevé a Paul Wouter para presentárselo. Allí estuvieron hablando de cosas de mar que yo no domino y de dinero. Rafael era el que hacía el tema", añadió.

Ya en julio de 2018, en un encuentro en Catoira, "Rafael me dijo que ese barco estaba balizado". Mario intentó llamar de inmediato por teléfono satélite para advertir a Pedro y, al no conseguirlo, viajó de inmediato a Marbella, residencia del jefe de la operación, alias Wouter. "Me dijo que el barco ya estaba cargado" con los 1.700 kilos de cocaína que finalmente serían incautados. "Le llevé percebes, pulpo, almejas, el maletero iba completito", dijo.

Sobre su labor en el entramado criminal, declaró que "yo iba a recogerle la mercancía aquí". Aunque no personalmente, dijo. "Iban a hacerlo otros, yo avisaría a Wouter cuando tuviese el paquete para que lo recogiese".

La vista oral continuará este miércoles, el viernes y el lunes.


Sempre Cacharelos. El barco que iba a recoger el alijo
A preguntas del representante de la Fiscalía Antidroga, delegado en Pontevedra, Pablo Varela, el acusado Mario O. reconoció la existencia de otro barco para efectuar la recogida de la droga y su introducción en Galicia. Ese barco sería el Sempre Cacharelos. Sin embargo, el intermediario confeso en toda esta operación frustrada aseguró que él no tenía conocimiento alguno del modo en el que estaba previsto efectuar la recogida. Sí trascendió en la vista oral que en un momento dado, los narcos pensaron que todo iba sobre ruedas, pues contactaron desde las inmediaciones de Las Palmas con Galicia para fijar el punto concreto en el que ambos barcos establecerían contacto para el transbordo.

La familia. La esposa de Santos Viñas: "En mi casa no se reunía nadie, en la finca sí"

"En mi casa no se reunía nadie. En la finca sí, pero a mí eso no me interesa para nada". María N., esposa de Jacinto Santos Viñas y madre de Diego S., exonerado el lunes al ser considerado inimputable, explicó que la relación que mantenían con Rafael D. era "personal, llevo 30 años pidiéndole ayuda" para el cuidado de sus hijos. "No me divorcio por mis hijos, porque si no estaría divorciada desde hace muchos años", dijo.

Sobre las cuestiones concretas que le preguntaba el fiscal Antidroga, mostró una total amnesia. "No recuerdo lo que ocurrió hace un mes, como para recordar lo de hace años". Sin embargo, cuando le preguntó su letrado por hechos de 2018, los relató con precisión.

Insistió en que su marido nunca habló con él acerca de sus negocios, ni él ni sus supuestos colaboradores.

Próximos días. El resto de acusados y los policías aportarán datos muy relevantes

El lunes, un acusado manifestó que trabajaba para Los Charlines en un intento de operación de narcotráfico que finalmente fracasó. El martes, al reconocimiento de hechos por parte del principal intermediario en el negocio, Mario O., se contrapuso Santos Viñas proclamando su inocencia y la de sus allegados. Para hoy se espera la intervención del resto de procesados en esta causa (19 en total, de los cuales los principales ya han intervenido a excepción de Pedro R., patrón de Titán III).

Tras escuchar sus argumentos, el tribunal recibirá a los especialistas antidroga de la unidad Greco Galicia, artífices de la investigación, los arrestos y el hallazgo de la droga. Ellos serán quienes concreten quién se reunía con quién y para qué, y quienes confirmen o desmientan las versiones aportadas hoy por dos de los principales involucrados en el asunto.

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