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Islas de esperanza para los servicios en la desescalada

Las terrazas vuelven a abrir. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Las terrazas vuelven a abrir. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Pequeños comercios del textil y calzado, los más favorecidos por la reapertura en la primera semana de la fase 1.  La hostelería y la restauración apuesta mayoritariamente en toda la provincia por la entrega a domicilio 

Después de una semana en fase 1, los sectores económicos de la provincia hacen balance de la situación y de las medidas que han tenido que llevar a cabo para hacer frente a la nueva normalidad. Hostelería, centros de estética o comercios textiles, son algunos de los que han reabierto sus puertas el pasado lunes adaptando sus locales u ofreciendo nuevos formatos para sus productos o servicios, en los casos en los que sigue habiendo barreras derivadas de las condiciones del estado de alarma.

Aunque la mayoría de los sectores en los concellos del centro de la provincia cuentan con un o dos ejemplos de establecimientos que van abriendo camino, en todos destaca el denominador común del interés de los clientes por recuperar la normalidad cuánto antes y por volver a sus establecimientos de referencia. Abran o no, pocos empresarios del sector servicios pueden decir que no han tenido llamadas de sus clientes preguntando por la reapertura o interesándose por saber si hay modos de hacerse con los productos a distancia. En el caso de los comercios de textil y calzado, los ejemplos han sido múltiples.

A su vez, los establecimientos en donde las normas de higiene y aforo son más complicados, como los centros de estética o los pequeños comercios, destacan la capacidad de adaptación que han demostrado quienes han acudido ya a las tiendas. Mascarillas, guantes y desinfección son elementos que los clientes utilizan sin hacerse de rogar. En cuanto a las ventas, aunque sean tímidas en algunos sectores, otros como el del calzado, confían en recuperar el terreno perdido con la provisión de zapatillas y prendas que se han desgastado o roto durante el confinamiento.

DURO PAPEL. Si en todos los sectores económicos el futuro a corto y medio plazo plantea diversos interrogantes, esta situación de provisionalidad se acentúa en el apartado de la hostelería.

El motivo estriba en que su actividad está condicionada por la situación meteorológica: si llueve, adiós a los beneficios de la jornada. El frío y el viento se aguantan, como quedó demostrado en las dos jornadas anteriores, porque el punto fuerte en el que se basa una parte de las expectativas de recuperación es precisamente la histórica tendencia a la socialización que se lleva a cabo en bares y restaurantes en torno a unas consumiciones o compartiendo una comida.

Tal y como apuntan varios profesionales del sector consultados, lo que acontezca durante el fin de semana servirá para realizar una primera estimación, porque, de momento, solo una mínima parte de los establecimientos abrieron sus puertas en municipios donde el turismo resulta básico, como sucede en Sanxenxo y también en O Grove, Vilanova de Arousa o Cambados.

Lo mismo sucede en Vilagarcía, una ciudad en al que los afiliados a la Asociación de Hostelería e Iniciativas Turísticas decidieron esperar, pero entre aquellos que no pertenecen a esta colectivos ya se registraron las primeras altas, por lo que se pueden ver terrazas con todas su mesa ocupadas en zonas tan emblemáticas como A Baldosa y la Alameda o en varias calles peatonales. En Caldas, Soutomaior o Vilaboa, la situación es similar, el compás de espera es mayoritario y solo los más optimistas cuentan con poder abrir el 25 de mayo. En general, las fechas que se barajan grandes restaurantes y hoteles sitúan la reapertura en junio o incluso en julio, como el caso de A Centoleira, en Bueu, que, de momento, apostará por el formato de servicio a domicilio.

Las obligaciones económicas que se contraen al sacar a parte del personal de los ERTE o las dudas sobre cómo resolver las contingencias derivadas de la nueva situación sanitaria son otros de los frenos que se han encontrado masivamente hosteleros y hoteleros. Los segundos, atentos a las reservas, explican también que la viabilidad no podrá asegurarse hasta que se abra la circulación entre provincias o se aclare durante cuánto tiempo se mantendrá la imposición de cuarentena de 14 días a los turistas extranjeros.

Por lo que se refiere a Sanxenxo, en la avanzadilla del sector figuran tres establecimientos: el Gastrobar La Cueva, la Taberna Lilaina y el Asador Aserradero. Su propietario, Juan Manuel Castro Rea, vaticina que la próxima semana comenzará a incrementarse la oferta, en paralelo con la ocupación de las segundas viviendas por sus propietarios.

SECTOR ADAPTADO. En cuanto al sector de la estética, ha corrido mejor suerte a la hora de establecer protocolos de seguridad contra la Covid-19 gracias a los altos estándares de higiene que habitualmente deben presentar en sus servicios. La nueva situación ha causado nuevas expectativas entre los clientes a la hora de acudir a un centro de este tipo, donde habitualmente hay contacto con el personal. Sentirse seguro al recibir un tratamiento se ha convertido en un valor añadido para estos establecimientos.

"Algunas clientas salieron por primera vez desde el confinamiento para acudir a una cita en el centro, hay miedo. Ver cómo nos hemos adaptado, las anima a volver", explica Luz Abal, una de las propietarias del centro de estética marinense Nova Estetic.


Juan Manuel Castro (hostelero de Sanxenxo)

"Tuve mucha gente y todos se preparan para abrir"

SanxenxoTímidamente, los establecimientos de hostelería de Sanxenxo empiezan a reabrir sus puertas en una iniciativa condicionada por el tiempo, que durante el fin de semana está convirtiéndose en un aliado de un sector básico en la economía del municipio. En la avanzadilla figuran tres establecimientos, el Gastrobar La Cueva, la Taberna Lilaina y el Asador Aserradero, cuyo responsable es el mismo, Juan Manuel Castro Rea.

"Yo abrí ayer (indica refiriéndose al día 15) y tuve mucha gente porque solo lo hicimos dos locales y el tiempo fue bueno", comenta. Pero el motor se está poniendo en marcha. "Todos se están preparando y la próxima semana abrirán la mayoría", apunta Juan Manuel Castro.

El balance de la actividad en la primera jornada tras el largo parón resultó muy positivo, subraya. "Tuve gente todo el día, hubo clientes que tuvieron que volver por segunda vez al no haber encontrado un hueco, y otros estaban tiritando de frío a las once y media de la noche", expone.

Teniendo en cuenta que el viernes fue un día laborable, la primera referencia válida será lo que acontezca durante el fin de semana, apunta. No obstante, advierte de que la imposibilidad de utilizar de momento las instalaciones interiores no deja ser un condicionante fundamental.

En cualquier caso, Juan Manuel Castro afirma estar satisfecho por la sensación que provoca la vuelta a la actividad y también por la buena respuesta que está teniendo por parte de los vecinos de Sanxenxo. Este hostelero comenta que más que los beneficios económicos, retomar el contacto con los clientes resulta gratificante en lo personal y le está sirviendo para constatar que hay un notable ánimo por superar este bache.

La mejor prueba es que aquellos que disponen de una segunda vivienda en el municipio están habilitándola para que pueda ser ocupada por sus padres, aunque por motivos laborales solo puedan disfrutar de ella durante los fines de semana. Mientras, el Gastrobar La Cueva y la Taberna Lilaina están de nuevo al servicio de sus clientes, al igual que el Asador Aserradero, que pone el acento en la entrega a domicilio de paella, churrasco, bacalao y otras especialidades, además de contar con un comedor.


Luz Abal y Merchi Filgueira (Nova Estetic, Marín)

"Ahora estamos recuperando lo que perdimos"

NovaEsteticEn el centro de estética Nova Estetic, el protocolo de actuación contra la Covid-19 empieza antes incluso de entrar en el local. Al umbral de la puerta a los clientes les espera una esponja bañada en desinfectante para que los zapatos entren completamente limpios al establecimiento. Una vez dentro, los abrigos se depositan en fundas reutilizables (con el fin de evitar el abuso de plásticos) que se lavan después de cada uso, y los bolsos y pertenencias, en cajas de plástico que se desinfectan una vez el cliente abandona el lugar.

Las propietarias Luz Abal y Merchi Filgueira tardaron una semana en poner en marcha todo el protocolo de actuación, que implicó además una inversión superior a los 1.000 euros. Causado en parte aseguran por la duplicación de precios de los productos desechables o el gel hidroalcohólico.

Ser un centro de estética les ha proporcionado cierta ventaja en la transición ya que, de forma habitual, deben contar con unos altos niveles de higiene. Los utensilios reutilizables los desinfectan como lo hacían antes de la crisis sanitaria, utilizando el autoclave. Sin embargo, la cantidad de clientes ha tenido que reducirse porque ahora, entre servicio y servicio, se precisa de 15 minutos para desinfectar a fondo las cabinas y prepararlas para el siguiente cliente.

En cuanto a los tratamientos que llevan a cabo en su centro, han tenido que reajustar algunos procedimientos. Entre ellos las manicuras, que incluyen ahora guantes también para las clientas. "Pusimos una mampara y a las clientas se les ponen unos guantes a los que recortamos los dedos y que contienen una mascarilla para la piel", explica Luz.

Además, al finalizar el servicio, se llevan a casa tanto la lima como el palito de naranjo empleado durante el servicio. Los precios han decidido subirlos alrededor de dos euros para hacer frente a la inversión, tanto económica, como de tiempo. Y es que durante el confinamiento, ambas propietarias han realizado cursos para asegurar un buen protocolo de seguridad. "Va a llevar tiempo reponerse", señala Abal. "Ahora estamos recuperando lo que perdimos". Sus dos trabajadoras se mantendrán por el momento en un ERTE y su reincoporación será paulatina, señalan.


Xulio Estévez Laiseca (A Centoleira, Bueu)

"As cestas serán o primeiro paso de A Centoleira na casa"

A CentoleiraCestas con cinco clases de marisco cocinado a domicilio, para dos personas, y por unos 100 euros. Este servicio no es un invento reciente, sino un clásico creado hace unos 40 años en Bueu por Julio y Tina, entonces responsables del emblemático A Centoleira, situado en Beluso. Esa misma fórmula, que tiene demanda desde Madrid, Barcelona y casi toda España es la única oferta que ha sobrevivido durante el estado de alarma tímidamente y será, por derecho propio, el formato que dará el primer paso de la desescalada de la histórica marisquería buenense.

Xulio Estévez-Laiseca, el responsable de A Centoleira, expuso este sábado que "as cestas, que están dispoñibles desde esta semana que comeza e serán o primeiro paso de da marca A Centoleira na casa, que creamos durante o estado de alarma e que funcionará sen o menú tradicional, cunha combinación da cesta, packs de produto de proximidade e con outra proposta de pratos infantís".

Las cestas viajarán, en especial por O Morrazo y Pontevedra desde esta misma semana y será el propio Estévez-Laiseca el que se encargará de la entrega. A su vez, los clientes también podrán recogerlas en la puerta del establecimiento, como se ha hecho siempre con estas mariscadas por encargo que gozan de reputación propia.

El plan del responsable del establecimiento es que el resto de A Centoleira na casa pueda llegar a los hogares de los clientes progresivamente, a medida que avance la reactivación de la economía y se genere demanda. Xulio, que ha explicado que el resto de la plantilla está en un ERTE a la espera de que se complete la desescalada, reconoce que le parece complicado "abrir antes de xullo" el local físico, "en especial porque a nosa terraza, que ten moita fama, depende moito de que teñamos bo tempo, e aínda así conta só con catro mesas, das que só poderiamos usar dúas".

Sin embargo, en la parte positiva, explica que en este momento es la propia demanda de los fieles a las mariscadas de A Centoleira la que esta abriendo las puertas a la nueva marca, ya que son los clientes los que llaman con frecuencia para preguntar por la fecha de reapertura, para hacer sus pedidos y para reclamar las famosas cestas.


Eva María Castro (Calzados Eva, Poio)

"Fue una semana bastante buena, casi como Navidad"

Generated by  IJG JPEG Library"Fue una semana bastante buena de ventas, casi tanto como Navidad". Es el resumen de la primera semana de trabajo en la fase 1 para la vendedora de calzado Eva María Castro, de Poio. Eva explica que no se esperaba que el funcionamiento del local fuese tan fluído "porque la gente viene con mascarilla y entiende muy bien las nuevas normas". Y mucho menos supuso que la desescalada vendría acompañada por la posibilidad de mantener un buen ritmo de ventas, dado que su local no le permite tener a más de un cliente a la vez.

Las instalaciones de Calzados Eva se sitúan en la subida al Mosteiro de Poio y no cuentan con mucha capacidad de aforo. En la primera semana, relata "abrimos con cita previa y en esta ya pueden venir sin ella, aunque muchos siguen llamando antes para saber si voy a tener gente. Instalé un dispensador de gel y tengo también calzas para que los se prueben el calzado, pero la verdad es que suelen pedir de su talla y llevárselo sin probar".

Lo que más ha sorprendido a esta autónoma es el déficit de pantuflas que ha generado la Covid-19. "Parece que durante el estado de alarma todos rompieron las zapatillas", relata. Eva no sabe cuántos pares ha vendido, pero reconoce que le quedan pocos en tienda. Los que ha pedido, se vendieron también con facilidad. Si, por un lado, es consciente de que se venderá menos calzado formal y de ceremonia, de momento, la empresaria de Poio reconoce que los clientes están apostando fuerte por "el calzado deportivo, las lonetas y los calzados de tela".  En general, prima la comodidad y la necesidad de equiparse para estar en casa y hacer deporte.

En cuanto a las nuevas costumbres, Eva Castro explica que se ha encontrado mucha prudencia y paciencia entre los clientes. "Casi ninguno viene sin mascarilla. Aunque les pido que se pongan el gel desinfectante, en general ya se lo ponen ellos. Incluso hay clientas que prefieren no entrar: me dicen lo que quieren desde la puerta y yo se lo saco". Para mantener la seguridad del local, además de gel desinfectante, Eva tuvo que forrar con plástico el banquito probador. "Así, cada vez que viene un cliente, lo limpio con facilidad", explica.

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