Jacinto Rey: "La crisis fue un marco de aprendizaje que no existe ni en los másteres más especializados"

La constructora San José, con sede social en Pontevedra, acaba de fi nalizar la obra del Louvre de Abu Dhabi, el primer museo universal de Oriente Medio, que ha superado los cuatro años de ejecución y los 600 millones de coste

Jacinto Rey. DP
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A sus 45 años, Jacinto Rey Laredo es presidente de la Constructora San José y vicepresidente del Grupo San José, la empresa pontevedresa que lidera el ranking local de facturación. La matriz nació en 1962 como una fi rma dedicada a la construcción y la rehabilitación. En 1975 se convirtió en  Constructora San José y comenzó su expansión por el territorio nacional. Actualmente está presente en más de 20 países y dispone de otras tres líneas de negocio: energía y medio ambiente, concesiones y servicios, y consultoría y Project Management (gestión de proyectos). La crisis del ladrillo le pasó factura pero, a todas luces, ha conseguido remontar.  

La obra del Louvre de Abu Dhabi ha llegado a su fin. ¿Ha sido el trabajo más complejo al que se ha enfrentado la constructora?
En nuestros más de 45 años de historia hemos tenido que hacer frente a proyectos muy singulares por su impacto social, su estética, dimensiones, tecnología…  Lo que sí puedo decirle es que el Louvre es una obra de especial complejidad y, probablemente, la más mediática que hemos realizado. Se ha hablado de ella desde Pekín a Nueva York, las principales cabeceras del mundo. El Louvre ha sido singular, pero igual de singular ha sido, por ejemplo, el viaducto sobre el Embalse de Contreras, los primeros hospitales concesionados realizados en Chile o el edificio más sostenible de Europa, que ejecutamos para la Universidad de Valladolid… Hemos construido un icono mundial de arquitectura del que estamos muy orgullosos. Y, en el caso del Louvre, ha sido un auténtico reto en todos los aspectos, que nos ha desafiado a diario y que reúne infinidad de sistemas constructivos no convencionales, difícilmente repetibles en un solo proyecto: la impresionante cúpula, sistemas de impermeabilización que han permitido que parte de su estructura esté sumergida en aguas del Golfo Pérsico, instalaciones de vanguardia de todo tipo, nuevas tecnologías... El pasado 11 de noviembre abrió sus puertas y sorprendió a todos por el edificio, por las obras de arte que acoge en sus 23 galerías y por su filosofía de integración: ‘Unir occidente y oriente’. Personalmente, me quedo con la satisfacción del cliente y con el Premio Pritzker a Jean Nouvel, quien ideó este sueño llamado Louvre Abu Dhabi. No ha sido fácil materializarlo, pero ha merecido la pena.

¿Cómo ha acabado una firma de Pontevedra liderando proyectos internacionales de este calibre?
La compañía destacó desde su inicio por sus deseos de crecimiento, por no acomodarse a mercados locales ya conocidos y por abrirse a nuevos retos. Esta vocación le permitió crecer, unida a una estrategia de diversifi cación geográfica y empresarial y junto a profesionales excelentes. Portugal fue nuestro primer destino internacional a finales de los ochenta. A este le siguieron países como Argentina, Perú, México, Chile, la India, Cabo Verde… donde nuestra presencia está consolidada. La política es de permanencia. Creamos empresa, formamos gente y aportamos valor al país donde estamos. Nuestra vocación internacional no ha estado supeditada a la crisis financiera. El objetivo siempre ha sido la diversificación y la ampliación de mercados. Dicho así parece fácil, pero esto ha significado trabajo, sacrificio, equipos serios y contar con la confianza que han depositado en esta compañía los clientes y algunos de los profesionales más reconocidos en sus áreas. Entre ellos, cómo no, grandes arquitectos nacionales e internacionales, como Jean Nouvel, Álvaro Siza, Rafael Moneo o Eduardo Souto de Moura. Con ellos, y con otros muchos, hemos podido ejecutar obras tan especiales como el ya mencionado Louvre de Abu Dhabi, la ampliación del Museo del Prado, el Centro Gallego de Arte Moderno en Santiago de Compostela, la rehabilitación del Teatro Colón de Buenos Aires, en Argentina, la Escuela de Música Reina Sofía de Madrid, etc. Esto ha permitido que una empresa que nació en Pontevedra esté hoy día presente en más de 20 países de todo el mundo.

Su padre siempre ha llevado las riendas. ¿Qué valores y qué política empresarial le ha inculcado?
Siempre me inculcó la necesidad de destacar en cada actividad en calidad, profesionalidad, innovación, esfuerzo y trabajo en equipo. Y con una máxima: cumplir siempre con nuestros compromisos y que nuestro cliente se sienta satisfecho con el trabajo. Son los pilares de la empresa, nuestra cultura empresarial.

"El presidente siempre me inculcó la necesidad de destacar en calidad, profesionalidad, innovación, esfuerzo y trabajo en equipo"


Pese al crecimiento de la compañía, la familia siempre ha ocupado un papel central en la gestión. ¿Ha sido una de las claves de éxito?
En todo proyecto hay que contar con un líder y con un equipo; sin estos dos puntales, no se llega a ninguna meta. Todos somos importantes y cada uno tiene su responsabilidad. El líder dirige, trasmite cultura, imprime dinamismo y no nos permite ‘olvidarnos’ de que las cosas se consiguen con el trabajo y el esfuerzo diario. Los éxitos no son gratis.

Pero la crisis del ladrillo también les ha afectado. Algunos proyectos se pospusieron y la sección inmobiliaria ‘fracasó’. ¿Es un capítulo superado o quedan grietas?
Fue una crisis financiera mundial. Afectó a todos los sectores productivos, no sólo al constructor y al inmobiliario. Remontar esta caída de mercados ha sido una tarea dura para todos. Este escenario exigió realizar una reflexión sobre cómo adecuar el negocio al nuevo entorno, mejorar y salir reforzados. El mercado se contrajo. Había poco trabajo para muchos y salir de esta situación implicó una política de austeridad, basada en la eficiencia y en aprovechar mejor los recursos manteniendo la calidad y la excelencia. La crisis, si la vemos desde un punto de vista positivo, diría que fue un marco de aprendizaje que no existe ni en los másteres más especializados del planeta. Fue un estímulo para descubrir lo mejor de nosotros mismos, conocer nuestras capacidades, encontrar nuevos caminos y focalizar nuestro negocio.

Y ahora, ¿cuál es la hoja de ruta?
El objetivo es consolidar el negocio donde ya estamos presentes y, simultáneamente, analizar nuevas oportunidades y países. Hay que seguir creciendo de manera prudente, asumiendo retos controlados, meditando cada paso y con sentido común. Estamos creciendo en todas nuestras divisiones: edificación, obra civil e ingeniería y construcción industrial, otro indicador a tener en cuenta.

Hace unos años se formaban colas en las oficinas de Pontevedra de obreros solicitando un empleo a raíz de proyecto del Louvre. ¿Cuántos acabaron en la obra?
La noticia creó muchas expectativas en un momento en que el trabajo era escaso, y era una buena oportunidad para mucha gente. Las dificultades con las que nos encontramos fueron dos: por un lado las exigencias del cliente en lo referente a la formación y experiencia que debían tener los profesionales y, por otro, la necesidad de que toda persona que entrase en la obra tuviera un nivel de inglés muy alto. Estos dos aspectos limitaron muchísimo la incorporación de trabajadores gallegos y españoles, pero sí existe más de un gallego y algún pontevedrés caminando por esas tierras.

"Prácticamente el 50% de nuestra cartera de negocio se encuentra en el exterior. Trabajamos en más de 20 países"


Entonces la construcción pasaba por sus horas más bajas en España. ¿Cómo se encuentra ahora?
Se habla desde diversas fuentes de un crecimiento para España en torno al 3% del PIB; es un marcador que indica que estamos en el buen camino. Se han tenido que hacer grandes ajustes en todos los ámbitos sociales, a nivel familiar, estatal y empresarial, no sólo en el sector constructor. Hoy existe un cierto optimismo en el crecimiento económico de España. Se está detectando un incremento en la inversión nacional y un gran interés por parte de capitales extranjeros en nuestro mercado; lo importante es que sepamos aprovechar estas sinergias. Hemos detectado un incremento en el volumen de obra en el mercado, sobre todo de carácter privado. Respecto a la obra la pública, esperamos que se reactive y comience un periodo de actividad y desarrollo de nuevos  proyectos.

La crisis hizo que muchos trabajadores de la construcción abandonaran este campo y disuadió a las siguientes generaciones de formarse o de trabajar en esta área. ¿Se podría llegar a un punto de ‘desabastecimiento’ de obreros profesionales?
Es un buen punto de reflexión, ya que la falta de obra durante la crisis dejó a mucha gente sin trabajo. Estos profesionales son esenciales en los proyectos; se tendría que poner en valor las competencias que asumen. Habría que diseñar una formación específica en la que queden reflejadas las distintas tareas constructivas que realizan y no dejar que estas profesiones, en muchos casos casi artesanales, desaparezcan. Los obreros profesionales aportan una riqueza que no podemos obviar.

Cambiando de tercio, ¿visita Pontevedra con regularidad?
Nací en Pontevedra y mi niñez discurrió en esta ciudad, por lo que mis mejores recuerdos están ligados a ella. Cuando el trabajo me lo permite y en vacaciones vuelvo a casa, como dice el anuncio, y no tengo palabras que describan lo que para mí significa el perderme por sus calles. No tiene precio, es una ciudad única. Deseo que mi familia conozca y aprenda a apreciarla como yo; me encanta, es ‘a miña terra galega’.

La ciudad no para de recabar premios por su modelo urbano. ¿Qué opina como experto de la construcción?
Es una ciudad en la que predomina la armonía. Es una ciudad humana, peatonal, cómoda para vivir, que fomenta la vida en la calle y que ha cuidado aspectos tan importantes como la movilidad, la iluminación, las zonas verdes y una especial atención al medio ambiente saludable para sus vecinos. Tiene un urbanismo integrador, que invita a pasear la ciudad y disfrutar de un casco antiguo excepcional que combina perfectamente con los nuevos espacios y edificaciones modernas. Creo que ha sido todo un acierto y que todos los premios que ha recibido son merecidos.

San José lidera la facturación de las empresas de Pontevedra. ¿Qué recomendaciones lanza a los jóvenes emprendedores que inician su camino?
Que no abandonen su sueño en la primera caída. Querer es poder, y esto significa trabajo, sacrificio y esfuerzo. Los profesionales españoles tenemos mucho potencial, tenemos cualidades que nos diferencian de otros, somos creativos, sabemos improvisar y aportar ideas nuevas. Que no se cierren ellos mismos las puertas. Esto significa que el mercado es el mundo, hay que saber salir. Fuerza, fuerza, mucha fuerza.

Para finalizar. ¿Cómo avanzan las obras de la circunvalación de Pontevedra?
Conforme al plazo previsto, para noviembre del 2019.
 

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