Joaquín Costa, 700 metros de diversidad

Esta calle une las vías Sagasta y Estrada y en ella hay una gran variedad de negocios, desde bares, pasando por tiendas de alimentación y terminando con ópticas, agencias de viaje o peluquerías
photo_camera Esta es mi calle: Joaquín Costa. GONZALO GARCÍA

Situada entre las calles Sagasta y Estrada y con prácticamente 700 metros de longitud, la vía Joaquín Costa es una de las más populares de la ciudad. Y no es de extrañar. A pesar de que el nivel comercial no es el mismo que el de hace años, en ella siguen persistiendo una gran variedad de negocios. Pero, ¿hace cuánto se abrió esta calle?

Antiguamente este era un camino que simplemente unía el barrio Virxe do Camiño con el cementerio de la ciudad. En 1914, una vez urbanizado, se decide denominarlo como calle Joaquín Costa, en honor al político, jurista e historiador que había fallecido tres años antes.

Joaquín Costa en el año 1974. C. GÓMEZ (ADP)
Imagen de Joaquín Costa en el año 1974. C. GÓMEZ (ADP)

A partir de ese año, recuerda Ramón Rozas en su libro Rúas de Pontevedra, "a rúa foi medrando, ofrecendo un perfil de certa modernidade nas súas edificacións, así como nas actividades empresariais ou comerciais que nela se situaban, en relación ó resto da cidade". Era el caso de negocios históricos como la fábrica de Muebles Poza, Fundiciones Dios, la chocolatería Chocolates Cancela, la fábrica de pan de Gabriel Vilela o el bar Chalo.

Pero sin duda, algunos de los espacios que dinamizaron esta zona fueron la Comisaría de la Policía Nacional o la Delegación Provincial de Tráfico (que se trasladó).

PRIMER TRAMO. La vía Joaquín Costa cuenta actualmente con varios tramos diferenciados. En el primero, el que transcurre desde Sagasta hasta el cruce con Antonio Blanco Porto, hay una treintena de negocios, además de un par de galerías (como la de Centro Azul). Entre ellos destaca El Huerto del Cura, Borona Café, Alcrique, Los Viajes de Huno o la Administración de lotería n°2.

Entre los más históricos resalta Tintotería Coral, con más de 30 años de actividad, donde una de sus empleadas, Rosana Torres, asegura que "el principal problema de esta calle es el aparcamiento".

Otro negocio emblemático es el de Manualidades Arte, que fue abierto por Mar Golpe en 1988. "Antes había mucho más comercio y más gente que ahora. Cuando estaba Tráfico aquí venía mucha más gente a hacer gestiones, pero su traslado, sumado a las ventas online y a que la gente ahora ya no sale de escaparates, ha provocado una reducción en el movimiento", afirma.

Mar Piñeiro, por su parte, lleva en esta calle desde 1986. Actualmente cuenta con dos negocios: Autocares Vda. de Cándido y Mis viajes con Pancho. La empresaria cree que "la calle está volviendo a repuntar ahora pero sí es verdad que lo peor que tiene la calle es el cómo llegar hasta aquí y el aparcamiento. Antes era mucho más sencillo porque podrías aparcar y parar en doble fila y era más factible acceder hasta aquí".

Algunos comerciantes del primer tramo de la calle. GONZALO GARCÍA
Algunos comerciantes del primer tramo de la calle. GONZALO GARCÍA

Sobre la reactivación habla también Manuel Pérez, dueño de Central Óptica (abrió hace 30 años). "Parece que se vuelve a reactivar la zona otra vez porque se ven más locales abiertos. Antes tenía algo más de movimiento pero esta siempre fue una calle más de tránsito de gente, de gente que sube y baja de la Parda, más que una calle comercial en sí", reconoce el empresario.

Otra de las ópticas que sobrevive en este entorno es Mira Maruxa. Su propietario, Ismael Pardo, asegura que decidió emprender en esta vía hace dos años porque "es una zona de mucho tránsito". "Lo único malo que tiene es la iluminación, que a veces es una calle un poco oscura".

Desde el año 2005 lleva también en la vía Rocío Fazanes con una tienda que lleva su nombre. La empresaria señala que "en cuanto a nivel comercial, la vía está peor que antes" pero también resalta que "es una calle muy transitada, al menos entre semana, los fines de semana no tanto".

Diana Tilve, empleada de Perfumerías Avenida
"Mucha gente no se quiere desplazar de Benito Corbal hasta aquí. Parece que somos el extrarradio y eso que estamos a tres minutos andando"

Muy cerca de ella se sitúa Indie Estilistas, negocio que lleva abierto cuatro años. "Esta zona me gusta mucho porque está cerca del centro y pasa gente continuamente. A nivel comercial hay muchos bajos que estuvieron mucho tiempo cerrados pero parece que ahora está volviendo a haber movimiento", apunta su dueña, Vanesa Martínez.

Y a pesar de estar en pleno centro, tal y como apunta Diana Tilve, empleada de Perfumerías Avenida (con más de 25 años de actividad), "mucha gente no se quiere desplazar de Benito Corbal hasta aquí. Parece que somos el extrarradio y eso que estamos a tres minutos andando".

Teresa Quinteiro, fundadora del negocio de mascotas Popet
"Vinimos para aquí por ubicación, por comodidad, y también porque nos gustaba la zona"

En lo mismo insiste Kike Gómez, propietario de Brividi Concept (abrió en octubre de 2022). "Estamos cerca y lejos de la zona comercial porque en Pontevedra estamos acostumbrados a no movernos de Benito Corbal".

Los últimos en aterrizar en esta zona fueron Emilio Pousada, dueño de Floristería Peregrina, que abrió en febrero de 2023; Nuria Pintos, propietaria del bar El Escondite del Búho, que lo hizo hace un mes; y Teresa Quinteiro, fundadora del negocio de mascotas Popet, hace una semana. "Lo mejor que tiene esta calle son los comerciantes, que son súper amables y hacemos una piña", afirma Pintos. "Vinimos para aquí por ubicación, por comodidad, y también porque nos gustaba la zona", asegura también Quinteiro.

Dos colegios y un hospital

Además de la Comisaría de la Policía Nacional, esta calle tiene otros edificios que le aportan dinamismo: el Hospital Provincial, el Colegio Plurilingüe Calasancio y el CEIP Álvarez Limeses.

Este último, tal y como se recuerda en la web callesdepontevedra.blogspot.com, "fue inaugurado por el alcalde Filgueira Valverde el 10 de enero de 1960 y levantado sobre los terrenos que ocupaba antiguamente el campo de fútbol del Eiriña, un equipo que tuvo su época dorada en la década de 1920 y del que, al fusionarse con el otro equipo de la ciudad, el Alfonso CF, surge en 1941 el actual Pontevedra CF".

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