José Eirín pide "perdón": "Ojalá aquel día no hubiera cogido el coche"

El acusado de matar a Jéssica Méndez hizo uso de su derecho a la última palabra para disculparse ►La deliberación del jurado y el veredicto están previstos para el lunes

José Eirín, escoltado por los agentes a su llegada a la Audiencia Provincial para la sesión del jueves. DAVID FREIRE
photo_camera José Eirín, escoltado por los agentes a su llegada a la Audiencia Provincial para la sesión del jueves. DAVID FREIRE

El juicio contra José Eirín, acusado de asesinar a la joven Jessica Méndez, colisionando a propósito contra su coche en Barro en marzo de 2022, ha llegado este viernes a su fin y ha concluido con la intervención del procesado, que ha ejercido su derecho pronunciar la última palabra para pedir "perdón" y para proclamar: "Ojalá aquel día no hubiera cogido el coche". 

Así, ante el tribunal de jurado, el acusado, que no quiso declarar en el juicio, ha afirmado que siente "muchísimo" lo sucedido y ha trasladado su "más sentido pésame" a la familia de Jessica, antes de lamentarse por haber cogido el coche ese día. 

En la última jornada de esta vista, celebrada en la Audiencia provincial de Pontevedra durante toda la semana, las partes han presentado sus informes finales y todas las acusaciones han mantenido sus conclusiones: que Eirín embistió deliberadamente con su coche el turismo de la chica en una intersección de la N-550 con el fin de acabar con su vida, y "frustrado" porque Jessica no le correspondía en sus sentimientos de afecto. 

Así, tanto el ministerio público como las acusaciones particulares han concluido que el procesado actuó "con alevosía", ya que Jessica "no tuvo ninguna posibilidad" de evitar una colisión que "no era esperable", y Eirín "asegurándose" de que las lesiones que le provocaría serían "letales". 

Por otra parte, han considerado acreditado que, a lo largo de los años, el acusado había estado "acosando" y "vigilando" a la víctima, e incluso uno de los abogados de la acusación ha señalado que, "probablemente no fue la primera vez" que Eirín intentó esa colisión mortal. "Jessica no pensó que iba a ser objeto de una auténtica cacería, que además fue cobarde y cruel, y el acusado lo preparó todo como si fuera un accidente de tráfico", ha señalado el abogado de la familia de la víctima.

UN "TRÁGICO" ACCIDENTE 

La quinta jornada del juicio tras el crimen de Barro aporta una nueva hipótesis sobre lo sucedido por parte de la defensa. Dos peritos de parte, ingenieros especializados en la investigación de accidentes, aseguraron la existencia de una frenada por parte del vehículo del acusado, José Eirín, antes de impactar con el de la fallecida, Jéssica Méndez.

Los profesionales basan su argumentación en el modo en el que se produjo el choque, en el que el Seat Toledo del investigado se metió debajo del Ibiza de la víctima. "Eso sólo se produce si el coche frena", aseguraron, por lo que el vehículo, según su versión, "estaba necesariamente frenado en el momento de la colisión". Defendieron, además, que dicha frenada puede no dejar huella por efecto del sistema ABS y por la escasa distancia recorrida por el turismo entre el momento en el que se accionó, en su caso, el freno, hasta el choque.

Los mismos peritos aseguraron desconocer las causas de la salida de vía, si bien pusieron sobre la mesa la opción de un microsueño que defiende el letrado de Eirín e incluso la posible acción de un tercer vehículo que provocase un giro a la derecha por parte del coche del acusado.

El fiscal puso en tela de juicio la versión de la ausencia de frenada, así como otra contradicción aportada por ellos con respecto a la pericia de la Guardia Civil del día anterior en relación con las cámaras de seguridad que no localizaron al coche de Eirín instantes antes del siniestro.

Del microsueño a la nueva versión del teléfono móvil

En la jornada del jueves, el abogado de la defensa intentó buscar algún resquicio que permitiese sostener su estrategia, algo que los testigos le ponen cada vez más difícil.

Sin embargo, no duda en intentar sembrar todo tipo de dudas, en ocasiones con preguntas que obligan al magistrado presidente a llamarle la atención, con la consiguiente protesta formal.

Durante la sesión de este jueves introdujo la variable de que su cliente pudiese haber sufrido un microsueño que le hiciese perder el control del vehículo por unos instantes, una opción que descartaron categóricamente los peritos. También preguntó si el accidente sería compatible con ir usando el teléfono móvil, una nueva versión que –aclaró– acababa de incorporar a su relato, para sorpresa mayúscula de toda la sala.