José Torres: "El metaverso se convertirá en parte de la vida de las personas"

▶ El responsable del Edite de la Guardia Civil de Pontevedra y mayor experto en cibercrimen de las fuerzas de seguridad en la provincia revela todos los detalles del universo virtual que se avecina a medio plazo
José Torres, responsable del Edite de la Guardia Civil de Pontevedra. DAVID FREIRE
photo_camera José Torres, responsable del Edite de la Guardia Civil de Pontevedra. DAVID FREIRE

¿Cuándo se empezó a hablar de Metaverso?
El hito histórico que constituye la referencia para la implementación del Metaverso vino determinado por la pandemia de Coronavirus del año 2020 y la situación de confinamiento provocada por éste. Con la paralización generalizada de la actividad social debido a las restricciones médico- sanitarias, el Metaverso se consolidó como un nuevo espacio para el desarrollo humano.

¿Qué movimientos hizo entonces la Guardia Civil?
El primer uso oficial del Metaverso por parte de la Guardia Civil, se produjo en los meses de octubre y noviembre de 2020, utilizando este entorno para el desarrollo de la segunda edición de la ‘Liga Nacional de Retos en el Ciberespacio’, más conocida como Ciberliga de la Guardia Civil. Como Cuerpo de seguridad garante de las libertades públicas nos vimos en la obligación de estudiar y analizar las dinámicas sociales que se desarrollaban en el referido entorno, al objeto de prevenir e investigar la comisión de posibles ilícitos penales.

¿Cómo nos afectará en el futuro?
En el momento en que el Metaverso sea una realidad generalizada se convertirá en un universo virtual en el que haya múltiples entornos, comunidades y espacios, con lo cual las personas se conectarán mediante una serie de dispositivos creados a tal efecto, y se conjugará con la creación de sus propios avatares, que no son más que una representación virtual de sí mismas, como definíamos anteriormente, eligiendo a su gusto en que comunidades o entornos va a participar. De este modo destacaremos la presencia de desarrolladores de experiencias que generen comunidades y espacios, por un lado, y usuarios que disfruten de los beneficios de dichos entornos virtuales por otro. Podremos ‘recrearnos’ en actividades como conciertos, compras, conversaciones, aprendizaje y muchas más. En el mundo virtual no existen límites.

¿Qué tecnología se necesita?
Es imprescindible el hardware especializado para la experiencia de inmersión. Se necesitan gafas inteligentes para la realidad virtual y aumentada, dispositivos con retroalimentación háptica y smartphones con mayor capacidad. No podemos olvidarnos de algo tan fundamental como lo son los lenguajes informáticos, las herramientas de diseño de fácil uso o los motores 3D. Para que esto funcione es necesario encontrar un modo de transacción y pago universal. Esto plantea retos a varios niveles, ya que cada ecosistema puede tener sus propios modos de pago y transacción, lo que dificulta la conexión de mundos diferentes.

¿Qué ocurrirá a nivel legal?
Gestionar y hacer cumplir estas normas en un mundo virtual podría ser uno de los mayores retos a resolver. Para que los usuarios se sientan seguros, hay que pensar en normas globales e incluso en unas futuras leyes que imperen en el mundo virtual. Un mundo virtual con identidad virtual puede sonar bien, pero para garantizar que también sea seguro y no se convierta en un mundo sin ley, la verificación de la identidad real también se antoja imprescindible. Tendría que coexistir un protocolo común y algo así como una ‘meta-identidad’ que pueda vincularse a los avatares de cada uno.

¿Cuándo estará a nuestro alcance el Metaverso?
Las plataformas trabajan en un software y un hardware óptimo para ofrecer la experiencia que prometen. Se habla del Metaverso como la próxima generación del mundo de Internet, y los cambios no tardarán en aparecer, pero no serán a corto plazo. Al movimiento de Facebook (Meta), se han unido empresas como Roblox, Disney, Apple y Google, que han apostado muy fuerte por este espectacular cambio. De una forma u otra, el Metaverso ya está en marcha. Habrá que esperar un tiempo para ver como esta tecnología madura y se convierte, de la misma forma que lo hizo el smartphone, en una parte inseparable de la vida de las personas.

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