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Los jóvenes de la comarca, abocados al taxi y al coche para ir de marcha a la capital

Jóvenes haciendo botellón en Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Jóvenes haciendo botellón en Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Los vecinos de Ponte Caldelas tienen que esperar 17 horas si quieren viajar en autobús y los de Poio deben abonar un mínimo de 10 euros si desean acudir en taxi ▶ Los de Marín reclaman más conexiones nocturnas con la ciudad en transporte público y que se aclaren los horarios

El taxi o el vehículo particular. Esas son las dos opciones que tienen hoy los jóvenes de los concellos limítrofes que van de marcha a la ciudad capitalina, especialmente los sábados, el día con más tirón para trasnochar.

El Noitebús, subvencionado por el Gobierno bipartito de la Xunta para disuadir a las juventudes gallegas de salir de fiesta con el coche, lleva años desaparecido del mapa y no hay visos de que vuelva a rodar, ni siquiera durante la campaña estival, que es la época en la que se financiaba un mayor número de líneas nocturnas.

Las líneas de autobús convencionales funcionan los sábados y los domingos, pero sus horarios distan de las agendas del ocio de la noche. Los que lo tienen más fácil son los vecinos de Marín, que tienen la opción de subirse a un autobús a las 23.30 horas en dirección a Pontevedra y de volver a su concello de residencia a las 08.25 horas del día siguiente por el módico precio de 1,40 euros por trayecto.

Sin embargo, los habitantes de otros ayuntamientos prácticamente se ven abocados a renunciar al transporte público por unos horarios incompatibles con la movida. Los jóvenes de Poio y Sanxenxo deben tomar el autobús antes de las 21.00 de la noche y no pueden regresar antes de las 11.00 de la mañana. Los de Cambados deben emprender el viaje a las 19.00 y esperar a mediodía para coger el bus de vuelta, mientras que los de Ponte Caldelas deben colmarse directamente de paciencia. La línea de los sábados que sale más tarde en dirección a Pontevedra lo hace a las 15.00 horas y no regresa hasta las 20.00 horas del domingo, casi 17 horas más tarde.

En otra zona geográfica del país quizás pudiera parecer un problema menor, pero, según los datos que manejan la hostelería y la Policía Local, cada sábado el ocio nocturno de la ciudad del Lérez moviliza a una media de 5.000 personas (dependiendo del momento del año), de las que entre el 25% y el 30% procede de los concellos limítrofes, principalmente de Poio y Marín.

EN TAXI. El vehículo particular no depende de horarios ni marquesinas, pero muchos jóvenes renuncian a este modo de transporte para poder consumir alcohol. Las campañas de concienciación impulsadas desde la Dirección General de Tráfico, las sanciones y el carné por puntos han reducido considerablemente la flota de coches que antaño viajaba a la ciudad capitalina para irse de ruta por los pubs y discotecas.

Los autopatronos inciden en que las tarifas llevan dos años congeladas y en que el precio puede variar en función del punto de salida

 

El secretario general de las Xuventudes Socialistas de Marín, Nacho Cortés, asegura que la mayoría de los de su generación recurre a otras alternativas, principalmente al taxi y, más en particular, al taxi compartido. «Si vamos a salir de fiesta, no vamos en coche. Y si no circulan autobuses, no hay otra opción que recurrir al taxi. El coste está en unos once euros, pero siempre y cuando te quedes a la altura de la estación de autobuses, porque si vives en otras partes del ayuntamiento, la tarifa puede llegar a los 15», explica el portavoz.

La Xunta retiró la subvención al Noitebús que unía Marín con destinos como Sanxenxo, Baiona o la ciudad capitalina. Marea Marín llegó a presentar una moción solicitando la vuelta de la iniciativa, pero ésta fue rechazada por el voto en contra de los populares .

Las Xuventudes Socialistas reclaman que, al menos, se aclaren los horarios de la línea que conecta Marín con Pontevedra, porque, según dicen, a veces la información que aparece en las marquesinas difiere de las rutas que aparecen en la página web, creando confusión entre los usuarios.

Otra de sus reivindicaciones es que se amplíen las conexiones nocturnas que parten de Marín, donde hasta hace poco estuvieron funcionando líneas que llegaban a Pontevedra pasadas la una de la madrugada. De este modo, los jóvenes consideran que sería más fácil compaginar el bus y el taxi (para el regreso).

TARIFAS. Los vecinos de Poio que recurren al taxi pagan una tarifa mínima de diez euros para regresar a sus casas y los de Ponte Caldelas, cerca de 20. Ambos destinos se encuentran entre los más demandados los sábados por la noche a los taxistas de la ciudad, junto a Marín, A Caeira, Bora, Mourente, Salcedo, Arcade y varos núcleos localizados entre la carretera de Ponte Caldelas.

El coste de los viajes es un plus a tener en cuenta en las salidas nocturnas. No obstante, el presidente de los autopatronos de Pontevedra, José Crespo Boullosa, incide en que las tarifas llevan varios años congeladas (desde 2016). Por el día la bajada de bandera cuesta 1,90 euros y el kilómetro recorrido 0,96. Por la noche, la bajada de bandera cuesta 2,12 euros y el kilómetro: 1,27. A estos conceptos se suman el tiempo de espera, valorado en 19,48 euros la hora.

Además, Crespo insiste en que el taxímetro mide exclusivamente la distancia y el tiempo de espera (en el que el vehículo permanece parado). «Da igual que circulen a 30 kilómetros por hora que a 100, porque el precio no depende del tiempo del trayecto». El autopatrono también explica que el coste varía en función del punto de salida. Así, recomienda a los que desean viajar a Poio que recurran a la parada de la Praza de España y a los que quieren ir a Ponte Caldelas, que se dirijan a Loureiro Crespo.
 

En Vigo ya funcionan las paradas antiacoso
La ciudad olívica estrenó el pasado viernes las paradas antiacoso en las líneas diurnas y nocturnas de autobús. Así, las usuarias pueden bajarse en lugares situados entre las paradas fijas, que estén cerca de sus destinos. El primer día huvo seis solicitudes.

260 líneas de Noitebús. Galicia llegó a contar en el marco del Noitebús con 260 líneas que transportaban hasta 280.000 viajeros al año por un precio inicial de dos euros por billete. La Xunta empezó a cancelar las ayudas en julio de 2010 hasta anularlas por completo.

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