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"La actual politización del movimiento vecinal hace imposible pensar en otro 5-J"

La manifestación en defensa de la capitalidad se convirtió en la mayor protesta ciudadana de cuantas se habían celebrado en Pontevedra hasta entonces. MIGUEL VIDAL
La manifestación en defensa de la capitalidad se convirtió en la mayor protesta ciudadana de cuantas se habían celebrado en Pontevedra hasta entonces. MIGUEL VIDAL

Este martes se cumplen 20 años del mayor puñetazo sobre la mesa de los pontevedreses, hartos del continuo desgaste institucional de la ciudad, que provocó un vuelco en la Alcaldía de la ciudad. Uno de los principales promotores de aquella protesta, Ángel Mario Lago, cree que hay nuevos motivos para repetir la queja pacífica, pero no la ve factible

El 5 de junio de 1998 más de 30.000 personas (35.000 según los convocantes) salieron a la calle para corear un grito unánime: "Non á disgregación da Audiencia". Pero el temor a que la sede judicial acabase en Vigo solo fue el detonante de un malestar que venía fraguándose semanas, meses e incluso años atrás, por el declive institucional al que se estaba sometiendo a la ciudad desde la Xunta y el Gobierno central, con el silencio cómplice del Concello, gobernado entonces por el popular Juan Luis Pedrosa. A ellos fueron dirigidas, precisamente, las iras de los ciudadanos. También a Pontevedra Unida, aliada del PP en el Gobierno local.

Pero aunque la postura formal de ambos partidos fue oponerse a la manifestación, muchos de sus simpatizantes (e incluso afiliados) no dudaron en sumarse a la misma. Tal era el grado de descontento e indignación en la calle.

Ángel Mario Lago era el portavoz de la Plataforma Ciudadana que promovió aquella protesta, respaldada por medio centenar de colectivos vecinales, sociales, empresariales, políticos y sindicales. "Había sido todo un éxito", recuerda. "Ese puñetazo encima de la mesa frenó el desgaste institucional contra la ciudad, porque el revuelo fue importante. Pontevedra era una ciudad muy dormida y muy dócil, que estaba siendo manejada desde fuera, y desde aquel gesto de rebelión, en el que la ciudadanía enseñó los dientes, las instancias superiores se dieron cuenta de que su intención de ir demoliendo la ciudad no iba a llegar a buen puerto".

Y aunque reconoce que quedaron asuntos en el tintero, "como la permanencia de Ence", destaca los incuestionables logros conseguidos. El principal, frenar la pérdida de servicios que volaban hacia Vigo pero también otro no menos relevante: la pérdida de la Alcaldía del PP, después de décadas, para dar entrada al BNG.

"A raíz de aquello surgieron un montón de temas importantes para la capital, como la Autovía de las Rías Baixas, la creación de un polígono industrial bien dimensionado y conectado, el impulso general a la comarca... En el tema sanitario, O Morrazo se ha ido para Vigo y Deza/Tabeirós para Santiago, con lo cual se ha perdido un elemento dinamizador muy importante, en forma de las miles de personas que acudían al CHOP", apunta el otrora dirigente vecinal.

Ángel Mario Lago considera que hay argumentos suficientes que justificarían otro 5-J, pero lo ve totalmente inviable por un motivo crucial: "La absoluta politización del movimiento vecinal. Ahora mismo, las directivas de las asociaciones tienen agentes políticos. Y de esta manera es imposible que se produzca una reacción".

El ex presidente de O Mirador fue fundador de la Federación de Vecinos Castelao y durante 25 años defendió los intereses de los ciudadanos, "pero me marché, precisamente, por ese exceso de politización. Hoy se podría ir federación por federación y señalarle a cada una el partido de la que es afín".

Justo todo lo contrario de lo que ocurría en 1998, "que estábamos todos unidos y había en la calle un caldo de cultivo muy propicio para eclosionar, que fue lo que aprovechó el BNG para conquistar la Alcaldía".

Sin embargo, ese ímpetu de hace 20 años parece haberse desvanecido, según Lago. Una carencia que hace extensible a los demás partidos. "La sensación que da ahora el Bloque es que se acomodó en gobernar Pontevedra sin grandes revuelos. Y los demás partidos parece que están dormidos, porque el PSOE perdió mucho peso en la Corporación, y el PP todavía no se recuperó de la debacle de perder la Alcaldía. Y las otras fuerzas aún no demostraron que puedan arrastrar a colectivos de Pontevedra a una reacción como la de aquel momento. No creo que vuelva a haber otro 5-J".

"Vamos camino de ser más una aldea que una capital"
Lago no niega que la ciudad ha evolucionado mucho, pero solo en el apartado estético. "Aunque la gente está encantada, porque es muy bonita para pasear y el casco histórico es precioso, en peso económico y de futuro, todo el mundo coincide en que vamos más camino de ser una aldea que una capital de provincia", dice.

"La actual politización del movimiento vecinal hace imposible...
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