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21 AÑOS DE CÁRCEL PARA LOS CABECILLAS

La Audiencia acoge el macrojuicio por el Riptide, el mayor alijo de cocaína incautado de la década

El fiscal Antidroga inspecciona el pesquero en el que fue hallado el alijo
El fiscal Antidroga inspecciona el pesquero en el que fue hallado el alijo
El fiscal acusa a Marcos Vigo, José Luis Viñas Morgade, 'Manzanita', y Antonio Carballa Magdalena de organizar un transporte de 3.390 kilos de droga desde Sudamérica hasta las Rías Baixas empleando un pesquero pirata

La Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra acogerá a partir del lunes un nuevo macrojuicio contra una gran red que supuestamente se dedicaba a la introducción en Europa de grandes cantidades de cocaína mediante embarcaciones y a través de las rías gallegas. Los acusados fueron arrestados en mayo de 2013 tras el hallazgo en altamar de 3.390 kilos de la citada droga a bordo del Riptide, un pesquero pirata tripulado por narcos asiáticos y dirigido desde la distancia, según la Fiscalía, por algunos de los más ilustres narcotraficantes que se encontraban en activo en las Rías Baixas: el vilanovés Viñas Morgade, ‘'Manzanita'’, el vilagarciano Marcos Vigo y el portonovés Antonio Carballa Magdalena.

El fiscal Antidroga, Luis Uriarte, explica en su escrito de acusación que "los procesados Vigo, Carballa y Morgade negociaron con una organización sudamericana la compra de una importante cantidad de cocaína (finalmente resultaron ser unos 3.400 kilos) que habría de ser transportada hasta un punto acordado en el Atlántico y, desde allí, después de ser trasvasada a otra embarcación controlada por la organización española, introducirla en nuestro país a través de las costas gallegas".

Uriarte añade que a principios del mes de mayo entró en escena R.C.C., natural de la ciudad de Pontevedra. Era, según el fiscal, la persona que actuaba de enlace entre los citados anteriormente y la organización sudamericana. Su papel fue recoger a J.G.H.R., que viajó a España para controlar el desarrollo de la operación. El pontevedrés le buscó una residencia en Santiago. El venezolano fue arrestado en el aeropuerto cuando supo que la Policía había abortado el narcotransporte y pretendía huir del país.

Para recoger la dro­ga en altamar, Vigo, Carballa y Morgade contaban con J.M.R.C. y J.I.C., que pretendían utilizar el velero Pixapo. Unos y otros tenían un enlace con la finalidad de evitar el control policial y ju­dicial de sus actividades ilícitas, explica el fi scal. Esta persona era Francisco Javier Suárez Suárez, otro viejo conocido del narcotráfico en la provincia.

Siguiendo las instrucciones de J.M.R.C. y J.I.C., los también pro­cesados J.D.C.F., R.C.O. e I.M.L. zarparon el 14 de mayo a bordo del Pixapo rumbo a un punto en el Atlántico con la fina­lidad de recibir el cargamento de cocaína. Al día siguiente, el Pixapo sufrió una avería y entró en el puerto de Aveiro, por lo que la organización comenzó una frenética actividad para encontrar un barco que pudiera recoger la droga en altamar, añade el fiscal.

En esas gestiones participaron los también acusados N.B.C. Y L.M.I.V., teniendo plena con­ ciencia de la finalidad delictiva de lo que estaban haciendo.

La investigación policial subsi­guiente no llegó a determinar la identidad de las personas que controlaban este nuevo buque, pero sí supo con certeza la posición en altamar del buque nodriza, de nombre Riptide, enviado por la organización sudamericana. Ello hizo que las autoridades organizasen un dispositivo para el abordaje, detención de la tripulación y la aprehensión de la droga. Dicho y hecho.

El buque de opera­ciones Petrel procedió a intercep­tar el Riptide, sin pabellón y de dueño desconocido, a bordo del cual fueron hallados far­dos que contenían 3.390 ki­los de cocaína con una pureza del 75 por ciento, siendo esta la cocaína que la organización había adquirido y pretendía introducir en España.

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