La tradición de zurrar a la burrita el Domingo de Ramos pierde adeptos

Las vendedoras del mercado de palmas dicen que son las abuelas quienes mantienen la costumbre
Personas de distintas edades comprando palmas en el tradicional mercado, ayer.
photo_camera Personas de distintas edades comprando palmas en el tradicional mercado, ayer.

El mercado de palmas y ramos de olivo que los devotos agitarán en la tradicional procesión que rememora la entrada de Jesucristo en Jerusalén —popularmente conocida como 'de la burrita'— reunió a diez vendedoras, en su mayoría de la parroquia de Campañó.

El negocio, que había comenzado un poco flojo, se animó de forma progresiva con el transcurso de las horas. Las ambulantes están convencidas de que, como viene siendo habitual en la víspera del Domingo de Ramos, las ventas se incrementen de forma considerable, sobre todo teniendo en cuenta de que las previsiones meteorológicas anuncian buen tiempo para la jornada dominical.

Una vendedora de la parroquia de Campañó ofrece ramos de olivo de un árbol de más de cuatro siglos

Según las propietarias de los puestos, el primer día del mercado la gente se acerca a los stands para observar los distintos tipo de palma e interesarse por los precios. Explican que el sábado el negocio mejora porque muchas personas que residen en el rural aprovechan para efectuar las compras en la ciudad y adquirir la tradicional palma y el ramo de olivo.

María José Argibay es una pontevedresa que continúa con la tradición familiar iniciada hace cuatro décadas por su abuela María, apodada 'la risueña'. "Primero fue mi abuela quien estuvo al frente del puesto, luego mi madre y ahora yo. Veremos si continúa esta costumbre", subraya.

Según ha podido observar, "con el paso del tiempo se está perdiendo la tradición de comprar la palma" que los creyentes utilizan para zurrar a la burrita en la jornada que marca el inicio de la Semana Santa. "Nos abastecemos de muchísimo menos palmas que hace unos años porque las familias más jóvenes no las compran. Son las abuelas quienes se acercan a adquirirlas para regalárselas a sus nietos".

María José Argibay precisa que "la gente joven no está por la labor, porque en la procesión de la burrita cada vez es mayor número de personas que deciden no llevar palma. Se conforman con mirar". En su caso compra las palmas en Elche (Alicante), directamente a un proveedor que era íntimo amigo de su abuela.

El precio de la palma pequeña ronda los dos euros en algunos puestos, la mediana los 2,50 y la gande los tres euros

En caso de que sobren algunas palmas, María José se las donará al Centro Príncipe Felipe. Esta iniciativa solidaria la inició su abuela María. "Se las regalamos a los niños. Jamás las tiramos al contenedor", apostilla.

Carmen Santos, que colabora en el puesto instalado en el mercado de palmas por la floristería Picrís de Portonovo, explica que "sempre esperamos ao último día para comprar". En este stand las palmas se vendían a 2,50 las más pequeñas —sin pinchos en las puntas para la seguridad de los más pequeños de la casa— y las más grandes a seis. "Incluso temos pequenas palmas para lucir na solapa", apostilla.

"A xente suele levar as palmas pequeniñas porque di que ao final faille o mesmo oficio. Ademais, non é igual gastar tres euros que gastar seis para despois ter que colocar a palma nunha ventá ou na porta da casa despois de bendecida. Hai xente que tamén adoita levala para o cemiterio ou deixala na parte traseira do coche", subraya Carmen.

PRECIOS. En el mercado, situado junto a la entrada principal de la Praza de Abastos, hay distintos modelos de palma, entre ellos la lisa es la preferida por los niños mientras que la trabajada —rizada y con dibujo— es la que suelen llevar las niñas.

El precio de la palma pequeña rizada ronda los dos euros en algunos puestos, la mediana los 2,50 y la grande los tres euros. Algunos vendedores tienen la palma lisa pequeña vale a tres euros (es la que suelen utilizar en la procesión de la burrita los niños de hasta dos años), la mediana a cinco (para niños de cuatro a siete años) y la grande a ocho (para niños de más de diez años de edad).

En algunos puestos también se pueden adquirir ramos de olivo con los que los devotos de más edad suelen participar en la bendición general del Domingo de Ramos. Ángeles Casas ofrece ramos de un olivo de más de 400 años situado en Campañó, en concreto en el lugar de Cabaleiro.

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