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Un laboratorio en el corazón de O Salnés

El arma, la droga y el dinero incautados en el operativo. POLICÍA NACIONAL
El arma, la droga y el dinero incautados en el operativo. POLICÍA NACIONAL
Las recientes incautaciones de heroína lista para su consumo en Pontevedra devuelven a la más dañina de las drogas al centro del escenario en la ciudad. La Audiencia acoge un juicio contra dos acusados de regentar un centro de tratamiento de la sustancia con capacidad de abastecer a miles de clientes procedentes de varias provincias

La operación Zeus fue el trabajo más exitoso de cuantos ha desarrollado en su historia el Grupo de Tráfico Medio de Estupefacientes de la Comisaría de Pontevedra. Más de 20 detenidos por distribución de toda clase de sustancias en varias provincias fue el saldo de una investigación coordinada a orillas del Lérez bajo la tutela de Pilar de Lara, y que hoy hallará, en parte, respuesta judicial en la Audiencia de Pontevedra. La complejidad de las pesquisas obligaron a la instructora a desgajar la causa en varios procesos para sacarla adelante. De todos ellos, el más relevante por la gravedad de los hechos se analiza este martes en la Sección Segunda. Se sientan en el banquillo los dos supuestos responsables de un laboratorio para el procesado de la heroína que fue descubierto por los agentes de la Boa Vila en 2014, en plena fase de explotación de la citada operación.

La unidad policial, que también halló indicios de la presencia de Marino Giménez entre las personas relacionadas con los hechos (de sus vigilancias partió que se descubriese que robaba droga a otros narcos con ayuda de un guardia civil de Mos), llegó a la vivienda en la que se encontraba el centro de tratamiento de caballo a través de los seguimientos a J.M.G.M., uno de los objetivos, que visitaba a menudo un inmueble de Vilanova de Arousa y que salía de él con pequeñas cantidades de heroína.

Tras acumular las suficientes evidencias, los agentes obtuvieron la orden de registro de la casa, que utilizaba Celso M.G. (era propiedad de su hermano) con la colaboración necesaria de Gonzalo P.L., su socio a todos los efectos, según constataron los investigadores. Ellos eran, según concreta el escrito de acusación hecho público por el Ministerio Público pontevedrés, los responsables de un auténtico laboratorio para el procesado de la heroína que les permitía obtener enormes beneficios a través de la mezcla de la droga con otras sustancias de un valor muy inferior.

Para ello, además de todos los útiles y elementos químicos necesarios, Celso contaba con una pistola Beretta con un gran silenciador de fabricación casera, consciente de la posibilidad real de que algunos de los clientes que le visitaban pudiesen intentar robarle. En el momento en el que fue descubierta por los policías, el arma estaba cargada, con su depósito y con seis balas en su interior, oculta en el interior del lavavajillas.

El arma incautada en el operativo. POLICÍA NACIONAL

El inmueble que fue objeto de registro está compuesto por varias edificaciones, y no fue en la vivienda, sino en una zona destinada a taller, donde los dos acusados habían instalado el centro de procesado de heroína. El hallazgo, muy relevante (son pocas las ocasiones en las que la Policía o la Guardia Civil consiguen llegar al punto desde el que parten las dosis que acaban vendiéndose en ciudades o poblados chabolistas), sirvió para poner fin a su actividad, si bien los agentes del Grupo Operativo de Tráfico Medio de la Comisaría supieron que otras personas que no pudieron ser identificadas también estarían haciendo uso de la instalación.

La Policía encontró en el taller 1,2 kilos de heroína de escasa pureza (entre un 13 y un 21 por ciento), lo que indica que era droga que ya había sido adulterada. Además, el indicio más relevante fueron los 26 kilos de sustancia de corte que fueron decomisados (productos químicos empleados por los narcos para la mezcla de la heroína, disminuyendo su pureza de forma proporcional al incremento de sus beneficios).

El centro de tratamiento de droga constaba de una prensa para preparar los paquetes para su venta a terceros, un molde para su elaboración, varias básculas, mascarillas, una envasadora industrial al vacío, varios barreños, cinta de embalar, precintos, bolsas de gran tamaño y distintos útiles más, todos ellos necesarios para la elaboración de la mercancía que posteriormente distribuían entre otros supuestos camellos que a su vez la venderían a los consumidores finales.

A mayores, los agentes encontraron una pequeña cantidad de hachís, menos de 30 gramos.

Por los hechos, Celso y Gonzalo se enfrentan a penas de ocho años y tres meses y siete años de cárcel, respectivamente. La petición del fiscal es superior para el primero no por entender que su participación en el delito sea mayor, sino porque se le atribuye, además de un delito contra la salud pública, otro de tenencia ilícita de armas.

El juicio que comienza este martes en la Audiencia Provincial se celebra en un momento en el que el consumo de heroína sigue plenamente activo, tanto en Pontevedra (el pasado viernes la Policía Local detuvo un individuo con 120 dosis listas para su venta) como en sus alrededores, y ello es así a pesar de que en lugares clásicos como O Vao de Arriba no se aprecian actividades ilícitas.

Un laboratorio en el corazón de O Salnés