Laranxo, la vía de entrada y salida a la zona vieja

A pesar de no contar con numerosos negocios, los comerciantes de esta calle destacan el sentimiento de barrio que hay entre ellos y los vecinos y aseguran que es una zona "tranquila y bien acondicionada"
photo_camera Algunos comerciantes de la calle Laranxo. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Con 160 metros de longitud, la calle Laranxo conecta la Travesía da Aduana con la Rúa Cobián Roffignac. Lo hace mediante dos tramos, el primero que llega hasta Padre Luis María Fernández y el segundo que va desde ese punto hasta Cobián Roffignac, conectando por el medio con las vías de Juan Novás Guillán y García Flórez.

Tal y como recuerda Ramón Rozas en su libro Rúas de Pontevedra, en la primera parte se encontraba hace años "un dos lugares míticos da cociña pontevedresa, O Rianxo, agora trasladado á Praza da Leña". Junto a él se encontraba también O Irlandés.

Frente a estos dos históricos establecimientos se ubicó también hace décadas "á que se coñecía como A bolera, facendo esquina coa rúa Aduana".

Al pasar el cruce de Padre Luis la calle "descende co seu antigo empredrado" e en ella se sitúan varios comercios.

Negocios que dijeron adiós a otros emblemáticos que se asentaron en esta calle en el pasado pero que no persisten en la actualidad. Establecimientos como una peluquería, una escuela de baile, una academia, una tienda de discos o infinidad de bares.

De los que continúan en el presente destaca especialmente la Librería Naranjo, el comercio más veterano de la calle. Su dueña, Susana Domínguez, recuerda como el negocio "fue fundado por mis padres en 1976 y después yo lo cogí en 1993".

                      Imagen de los comercaintes de la zona.
Fotografía de la calle del año 2002. Archivo/ Miguel Vidal

¿Y qué es lo mejor de este entorno? La empresaria destaca el sentimiento de barrio que hay entre comerciantes y vecinos. "Es una zona tranquila, que está bastante bien acondicionada, y los clientes que tenemos son los de toda la vida, especialmente muchos vecinos. Es como un barrio dentro de la ciudad. Al final después de tantos años nos conocemos todos", asegura.

Lo único que lamenta Domínguez, al respecto de esta vía, es que "ya no sea tan comercial como era antes". "Es cierto que aquí nunca hubo muchísimos negocios, pero los que había fueron desapareciendo poco a poco", apunta.

Referente y emblemático también, y no solo en Pontevedra, sino en toda Galicia, otro de los negocios que se encuentra en la Rúa Laranxo: Pxa Body Art. Este estudio de tatuajes nació en septiembre de 2008, convirtiéndose en pionero dentro del estilo realista en Galicia. Su propietario, Pedro Pérez, recuerda cómo cambió la zona desde que él aterrizó en ella.

"La calle cambió muchísimo porque al principio esto era todo de tierra y hubo unos años en los que nos levantaron toda la calle y era un desastre porque teníamos que acceder al local por rampas de obra. Éramos prácticamente invisibles y fueron años muy complicados", señala.

Con el paso de los años, todo esto cambió y la calle se convirtió "en el punto céntrico entre el principio de la zona vieja y de la zona más moderna, la de Benito Corbal". Pérez reconoce también que en este entorno hubo muchos cambios de locales. "Antes había una academia, después una tienda de alquiler de artículos de submarinismo, los bares también cambiaron, y también hace años había aquí otra tienda de tatuajes que ahora es un almacén", apunta.

Bea González y Juan Fontán, empleados de este estudio, destacan esta vía por ser "bastante tranquila", aunque también ponen el foco en los "yonkis que pasan constantemente por aquí, porque bajan de la Ferraría, y bajan al establecimiento 24 horas a comprar". Eso sí, añaden, "quitando eso no es una calle donde haya delincuencia".

HOSTELERÍA.

En la calle Laranxo hay tres negocios de hostelería. El primero se encuentra junto al cruce con Padre Luis: Cafetería Milano. Un local que abrió en el año 2002 y cuyo dueño es Diego Amoedo. El segundo es la Taberna Arrantzale, que dirige Magalí Rojas desde julio de 2023.

                      Imagen de los comercaintes de la zona.
Imagen de los comerciantes de la zona. Javier Cervera-Mercadillo

Al final de la vía, junto a Cobián Rofficnac, se encuentra el tercero, el Bar Palmkids. Adrián Gómez y Francisco Brión lo abrieron en noviembre de 2022. "Esta es una calle que sirve de entrada y salida a la zona vieja. Hay bastante tránsito de coches por las tardes, por los vecinos que acceden a sus casas, pero lo que más destacaría es la buena relación que hay entre vecinos y comerciantes", afirman.

Historia. La denominación de ‘Naranjo’

Todo indica que el nombre de la calle, Laranxo, antiguamente conocida como Naranjo, se debía a los frutales que había en la vía, ya que en el siglo XVII tuvo especial importancia en Pontevedra la exportación de naranjas.

"Se dice que un mercader ingles adquirió 62 millares de naranjas que carga en una pinaza Antonio Rodríguez para llevar al puerto de Bayona. En el año 1612 Nicolás Balquin Ingles, carga íntegramente su navío con naranjas que según manifiesta compro en nuestra antigua villa", explicaban en un video publicado hace más de 10 años de Pontevedra TV.

Justamente en esta pieza audiovisual se explica también como a la derecha de la vía (bajando), "podemos observar, en la fotografía de principios de 1900, como daban a esta calle tres edificios que fueron adquiridos en diversa fecha y donde hoy se ubica el edifico del Museo Fernández López. En los edificios de esta calle aparecen distintas labra heráldicas y casi todas ellas corresponde al escudo de armas de Pontevedra excepto una, de la que hablaremos a continuación. Uno de estos edificios pudo pertenecer a los Mosquera Pimentel, pues en ella encontramos un escudo de armas y corresponde esta labra al siglo XV", aseguran en este canal, disponible en Youtube.

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