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Los hermanos Duarte, lazos de sangre sellados por una placa y un puente

Los dos jefes de Policía, sobre el puente que une ambos concellos. J. CERVERA
Los dos jefes de Policía, sobre el puente que une ambos concellos. J. CERVERA
José y Antonio se convierten en los primeros hermanos de España que dirigen sendas policías locales en una capital de provincia y un municipio limítrofe

José Manuel, el mayor de tres hermanos (Pontevedra, 1973), iba para físico; Antonio, el pequeño de la familia, descubrió su vocación en mitad del Bachillerato. En un momento dado, le dijo a su padre que su aspiración profesional era ser policía y ahí encaminó sus pasos. "Además, policía local". Un gusanillo que al poco tiempo también le acabó picando al primogénito, que abandonó sus estudios de Física en Santiago, "aunque algún día pienso acabar la carrera, porque me gusta terminar lo que empiezo". Así es cómo aparecieron las primeras -y de momento únicas- placas policiales en la familia Duarte Solla.

Naturales de Cerponzóns, ambos hermanos se criaron como cualquier chico del rural, "pasando mucho tiempo en la calle". Y como los demás, también jugaron a polis y cacos, aunque no tienen claro quién hacía de bueno y quién de malo. "En los juegos de la infancia siempre se intercambian roles y aunque la memoria me falla, a buen seguro interpretamos ambos papeles", relata Antonio.

Se piropean mutuamente por sus éxitos profesionales, pero aclaran que, en caso de disputa, por encima del parentesco estará siempre "la justicia y el sentido común"

"Yo no puedo contar las trastadas que hicimos, pero fueron muchas", confiesa Jose, dejando entrever que más de una tiene que ver con la próxima noche de San Juan y la sustracción de algún que otro carro.

Con sus orientaciones profesionales ya definidas, compartieron varios años en la Policía Local de Pontevedra: primero como agentes, luego como oficiales; unas veces mandaba uno, y otras el otro.

Jose recuerda que en 2009 se convocó una plaza de oficial que le gustaba a ambos, "pero yo no me presenté para no competir con mi hermano". Una generosidad que no tuvo premio, pues el pequeño de los Duarte no logró su objetivo. Sí lo hizo el hermano mayor al año siguiente, -ahora sí rivalizando con su hermano- dando comienzo una progresión meteórica: al poco tiempo inspector, el pasado año inspector principal y ahora jefe.

El destino le llevó a Cambados para dirigir una plantilla muy convulsa por las disputas internas. Ahí fue donde Jose forjó su talante para dirigir y coordinar grupos humanos, superando incluso las adversidades.

Antonio continuó en Pontevedra, escalando peldaños dentro del escalafón, hasta que su esfuerzo obtuvo la ansiada recompensa en 2017, cuando aceptó el desafío de dirigir y renovar la Policía Local de Poio. "Es innegable que ha mejorado mucho y es de justicia reconocerlo", subraya Jose.

Antonio, por su parte, también piropea el reciente éxito de su hermano: "Me siento muy orgulloso de tenerlo al otro lado del Puente de A Barca. Si algo nos define a ambos es la capacidad de autocrítica, somos exigentes y asumimos nuestro trabajo con sumo compromiso, respeto y profesionalidad".

[José y Antonio, en 1997. CEDIDA]

José y Antonio, en 1997. CEDIDA

DE COMPAÑEROS. Siendo compañeros en Pontevedra, "hicimos muchos servicios juntos: unos años mandaba él sobre mí y otras yo sobre él", subraya Jose. Y cuando surgía algún conflicto se dejaba a un lado el DNI e imperaba el sentido común. "En situaciones de riesgo siempre cuidas del compañero. Y si es tu hermano, con más motivo", agrega.

Antonio es más diplomático: "En el ámbito policial la razón se mide con la vara de la justicia y esa no entiende de distintos raseros. Pero si tuviese que estar a las órdenes de mi hermano lo haría encantado porque es un gran profesional y además él también lo hizo cuando yo estaba en Pontevedra y tenía que seguir mis órdenes de servicio".

Sin embargo, ambos descartan que su parentesco pueda afectar al trabajo. "Es cierto que tenemos una relación más cordial que con otros jefes, porque somos hermanos y comemos juntos con nuestros padres con frecuencia, pero el trato profesional es el mismo que con el jefe de Marín o el de Vigo".

Jose Duarte: "Aunque lo merezcamos, no es habitual que le aplaudan a la Policía Local"
¿Cree que se ha perdido el respeto al uniforme?
Malos los hubo siempre, pero antes la chavalada se controlaba mucho cuando llegaba un policía. Ahora, muchas veces ni se nota.

¿Qué huella pretende dejar en la Policía Local de Pontevedra?
Mi objetivo a corto plazo es pacificar la actividad policial tras el conflicto laboral de los últimos años y conciliar las crispaciones internas. Intentar que la Policía Local sea un referente autonómico, como mínimo.

Hay un estigma negativo que siempre acompaña a la Policía Local. ¿Es posible cambiarlo?
Todo es mejorable, por supuesto. Pero a nadie le gusta que le multen. No estamos acostumbrados a que nos aplaudan, como ocurrió hace poco. Y por mucho que te lo merezcas, siempre seremos los malos, los que sancionan, los que denuncian… No es común que en las redes sociales hablen bien de la Policía Local. Hay un dicho: la Policía Nacional detiene a los malos y la Policía Local multa a los buenos.

De su experiencia en Cambados, ¿qué medidas pretende aplicar en Pontevedra?
La relación con los medios, porque nos necesitamos mutuamente. Y la conciliación en el seno de una plantilla que también estaba muy tensionada.

 

Antonio Duarte: "El reto es reforzar la plantilla para asumir el turno de noche en Poio"
Una de sus apuestas personales ha sido volcarse en la lucha contra la violencia de género. ¿Satisfecho de lo conseguido hasta ahora? ¿Qué quéda por hacer?
Efectivamente, proteger a los más vulnerables ha sido y será mi prioridad y aunque estoy satisfecho, no podemos conformarnos, porque sólo lo habremos conseguido cuando no haya ni una sola víctima. Para ello debemos trabajar de forma coordinada y permanente todas las administraciones. Los retos más importantes en Poio son: ampliar la plantilla de agentes para asumir turno de noche, seguir formando a los menores de Poio en Educación Vial para que sean ciudadanos responsables, contribuir a la mejora de la seguridad vial, proteger a los más vulnerables, promover un Concello libre de barreras arquitectónicas, luchar de forma constante para erradicar el problema de venta y consumo de drogas.

El verano está encima y algunos enclaves turísticos temen la avalancha de ciudadanos procedentes de zonas calientes de la pandemia. ¿Existe en Poio?
Desde hace semanas estamos acompañando al sector hostelero para ayudarles en el cumplimiento de la normativa. De todos modos, la única medida efectiva será la responsabilidad social, los vecinos de Poio han sabido estar a la altura durante el estado de alarma y en verano serán nuestros mejores aliados para ayudar a que los turistas cumplan las normas o nos avisen de su incumplimiento.

Resulta inevitable hablar de los últimos incidentes con los vecinos de O Vao. ¿Es una afrenta que tardará en olvidarse?
Como policías hemos actuado con justicia y equidad. Las personas tienen los mismos derechos y los mismos deberes. Probablemente los agentes afectados tarden en olvidar ese hecho, por lo traumático que ha sido verse atacados, pero eso no implica que cuando se incorporen ejerzan sus funciones con profesionalidad. Tampoco olvidaremos ese día, por el apoyo recibido por otros cuerpos policiales y las muestras de cariño de los vecinos de Poio e de distintos lugares de España.

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