La leña toma el relevo de los pellets como alternativa para calentar los hogares

El aumento de la demanda trae consigo una subida del metro cúbico de madera, que de media oscila entre los 70 y los 145 euros
Francisco José Sieiro junto a un palé de pellets. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Francisco José Sieiro junto a un palé de pellets. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

La calefacción convencional, bien a través de caldera o bien de radiadores eléctricos, está perdiendo protagonismo en los hogares pontevedreses en beneficio de fuentes de calor alternativas, más sostenibles y también más económicas. La demanda de pellets, leña, briquetas de madera y, en menor medida, carbón aumenta progresivamente cada invierno, lo que obliga a los distribuidores a reorientar y especializar su oferta.

Sin embargo, frente al boom registrado por los pellets hace unos años, los usuarios de biomasa empiezan a decantarse progresivamente por la leña tradicional, lo que ha disparado su precio y ya cuesta un 5% más que en enero, inflación que se duplicará hasta final de año, cuando repunte la demanda.

Los pequeños cilindros prensados, en cambio, se han abaratado un 19% al no estar tan cotizados como antaño. Y aunque mantienen su liderazgo entre las fuentes de energía más económicas, están perdiendo terreno frente a su gran rival: la leña.

El retraso del frío explica que la mayoría de las familias todavía no hayan hecho acopio de biomasa ni de gasóleo para afrontar el invierno

Tomás Besada, gerente de la distribuidora Besada (Sanxenxo), tiene una teoría: "La leña es mucho más densa que el pellet y aporta mucho más poder calorífico. Es cierto que es más cara, pero a la larga compensa, porque es más limpio y se ahorra almacenaje".

Tomás Besada apilando tacos de madera en su almacén. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Tomás Besada apilando tacos de madera en su almacén. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Eso sí, el empresario alerta de que hay mucha picaresca en el sector "y no se puede quemar cualquier cosa, porque al final lo barato sale caro". De ahí que aconseje al usuario que se fije más en la calidad y no tanto en el precio, que oscila entre los 70 y los 145 euros el metro cúbico, en función del tipo de madera.

EL ORIGEN DE TODO. Empieza a ser recurrente culpar de todos los males a la pandemia detectada en 2020, pero en el caso del calentamiento doméstico todos coinciden en señalarla como la responsable de un punto de inflexión en los hábitos de los pontevedreses.

Y es que por culpa de la covid-19 se disparó el precio de la luz y de los carburantes -entre ellos, el gasóleo de calefacción- y también por su culpa los ciudadanos se vieron obligados a permanecer en sus hogares más tiempo del deseado. Un cóctel de factores que desembocó en una búsqueda desesperada de alternativas. Y ahí es donde entró en juego la biomasa, en forma de leña y pellets.

Precisamente fueron los segundos los que se acabaron llevando el gato al agua, debido a su menor coste, a su facilidad para el transporte y a la comodidad para almacenarlo. En los últimos años las estufas de pellets iban ganando presencia en las viviendas, hasta un 40%, al tiempo que se arrinconaban los radiadores eléctricos y se desconectaban las calderas.

Pero toda causa tiene un efecto y la comercialización de pellets se convirtió en un lucrativo negocio que reventó el mercado, con subida de precios que el pasado invierno llegaron al 60%, auspiciados por la guerra de Ucrania. Este fue uno de los detonantes de que los consumidores empezasen a fijarse de nuevo en la leña.

"Ha habido un frenazo, pero la curva sigue siendo ascendente por una cuestión económica. En casas con niños o personas mayores es casi ineludible tener una estufa de pellets, porque además de dar calor quitan muchísima humedad, algo que se agradece en estos días. Y los deshumificadores disparan sobremanera la factura de la luz", comenta Francisco José Sieiro, de Comercial Sivar.

Tomás Besada comparte este análisis, al sostener que "con la pandemia la gente pasó muchas horas en casa y, echando números, se dio cuenta de que la luz era prohibitiva y le compensaba más pasarse a la biomasa".

BAJÓN DEL GASOIL. El auge de la biomasa es casi parejo al descenso del gasoil de calefacción. La primera ha aumentado un 20% este año, mientras que el segundo ha caído un 30%. "La diferencia está en los que directamente han renunciado a la calefacción en sus casas", afirma José María López, portavoz de Gasóleos Rías Baixas, distribuidor oficial de Repsol.

Achaca el descenso no solo al trasvase de clientes en favor de la leña y los pellets, sino a una menor capacidad económica de la población. Y aporta un dato elocuente: "Hasta el año pasado lo normal era que la gente llenase la caldera, que suelen almacenar unos mil litros de media. Ahora solo reposta lo mínimo -que en nuestro caso son 300 litros, es decir, una tercera parte- para tener servicio solo para la ducha y la loza". Todo ello a pesar de que el litro ha bajado hasta los 1,10 euros, "frente al 1,60-1,70 que se pagaba el pasado año a estas alturas".

El cinturón también se aprieta en las comunidades de vecinos, "que no suelen recargar más de 500 litros" y compensan la menor disponibilidad de gasóil con medidas restrictivas, como encender la calefacción más tarde y apagarla más temprano.

José María López también cita los casos de antiguos clientes que habían instalado placas solares en sus viviendas "y han acabado llamándonos de nuevo".

En cualquier caso, resulta evidente que los ciudadanos retrasan cada vez más el acopio de fuentes de calor para sobrellevar las bajas temperaturas. "La demanda está siendo a la inversa del año pasado, cuando a estas alturas estábamos casi desabastecidos y ahora apenas tenemos salidas", destaca Francisco José Sieiro.

Atribuye esta relajación a las anómalas temperaturas registradas hasta ahora, con uno de los octubres más cálidos que se recuerdan y un mes de noviembre en que el mercurio apenas bajó de los 10 grados. "Al no haber sensación de frío, los ciudadanos esperan hasta última hora y calculamos que en las próximas semanas habrá una subida fuerte", aventura el empresario.

Y lanza una recomendación a quienes piensan adquirir biomasa más adelante: "Que tengan en cuenta que si lo hacen después del 1 de enero, es muy posible que les salga más cara. Aproximadamente, unos 70 euros más".

¿Instalar estufa de leña o de pellets?

Una decisión difícil porque, a priori, ambos son sistemas sostenibles y económicos. Pero hay diferencias. La principal es que la leña tiene mayor poder calorífico que el pellet y necesita de espacio para ser almacenada. El pellet, por su parte, es el más ecológico y económico del ranking.

La empresa Climmatic aconseja que, si se dispone de espacio y no hay problema de almacenaje, el calor de la chimenea a leña puede ser la mejor opción. Por eso, suelen verse en casas unifamiliares o hoteles de entorno rural. Además, es ideal si se quiere aprovechar su calor para cocinar a leña.

En cambio, si el escenario son espacios más reducidos, las estufas de pellets es la mejor recomendación de los expertos. Su amplia variedad de modelos se adaptan tanto a habitaciones individuales como a grandes viviendas. Además, permiten una programación de encendido y apagado desde cualquier lugar.

Las chimeneas de leña tienen la ventaja de funcionar sin electricidad, con lo que si se va la luz, puede continuar calentando. Las estufas de pellets, en cambio, sí necesitan de corriente.

PRECIOS. Y un último apartado pero no por ello menos importante: el precio. En el mercado hay estufas de leña desde 194 euros, mientras que las de pellets arranca en los 645 euros.

Principales biocombustibles
►Tomás Besada explica que para un piso de 100 m2 serían necesarios siete metros cúbicos de leña para pasar el invierno sin frío. El precio medio del m3 está en 70 euros el de eucalipto, 90 euros el de roble y 145 el de encina. "Desde Sanxenxo vendemos a toda la provincia, porque aunque somos algo más caros solo ofrecemos calidad".
►El descenso de los pellets ha sido significativo en el último año. Francisco José Sieiro recuerda que el invierno pasado "tenía el saco de 15 kilos a 7,40 euros, y ahora está a 5,95". Es decir, un 19% más barato. El empresario estima que para un invierno ‘calentito’ sería necesario adquirir unos 70 sacos de pellets.
►Tienen menor tirón que la madera y los pellets, pero las briquetas son más duraderas que la leña, lo que significa que se queman más lentamente y no es necesario estar tan pendientes del fuego. Su inconveniente es que, al ser más grandes, su traslado y almacenaje es más complicado. Un saco de 10 kilos de briquetas cuesta en torno a los 5,40 euros.
►El carbón ha perdido adeptos en los últimos tiempos. "Solo vendemos en Moraña, Cotobade y, sobre todo, Marín, porque antes entraba por el puerto", aclara Tomás Besada. Es más sucio y tiene un olor más intenso al quemarse, pero su poder calorífico es brutal, muy superior al resto de biocombustibles. El kilo solo cuesta 0,80 euros.

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