"Las lesiones de Jéssica eran gravísimas y la muerte cerebral, cuestión de horas"

Los peritos que declararon en el juicio por el crimen de Barro descartan que se pudiera hacer nada por salvar la vida de la joven ► Las primeras personas en llegar al lugar se sorprendieron por la frialdad del acusado ► Los sanitarios apreciaron "una tensión superior a la habitual"
José Carlos Eirín entran en la Audiencia custodiado por la Policía Local. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera José Carlos Eirín entran en la Audiencia custodiado por la Policía Local. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

La tercera sesión del juicio que se sigue en la Audiencia por la muerte de la joven Jéssica Méndez en Barro hace justo dos años tuvo como protagonistas a los vecinos del lugar, a las primeras personas que llegaron al lugar del accidente que le costó la vida a la joven y a los sanitarios encargados de atenderla.

Estos últimos aportaron un dato demoledor: las lesiones que presentaba la muchacha, de 29 años, eran tan graves "que la muerte cerebral era segura en cuestión de horas", coincidieron los médicos de Urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro al que fue trasladada la accidentada. De hecho, aunque ingresó directamente en la Uci, "nada más se pudo hacer de lo que ya se había hecho por mantenerla viva", y acabó falleciendo a las 24 horas.

La médico de la ambulancia que la trasladó declaró que tras una primera exploración ya supo al momento que estaba ante un traumatismo craneoencefálico grave, "porque no respondía a los estímulos, las pupilas estaban dilatadas y respiraba con dificultad". El equipo de emergencias siguió escrupulosamente el protocolo previsto en estos casos: inmovilizar a la víctima y extraerla del vehículo por el asiento del acompañante, puesto que su puerta estaba destrozada por el impacto. "Luego aplicamos un colchón de vacío para evitar vibraciones durante el traslado y la llevamos al Álvaro Cunqueiro, porque decidimos que era la ruta más rápida", manifestó.

El fiscal y los abogados le preguntaron si, una vez en el lugar, detectó una tensión superior a la habitual en este tipo de situaciones, a lo que la galena respondió que sí. "Había un ambiente raro y eso me llamó la atención".

Una sensación que compartió la enfermera que también viajaba en la ambulancia, si bien no pudo precisar quiénes participaban en la discusión "porque yo estaba en el vehículo preparando la medicación". Ella fue la que brindó una primera asistencia al acusado, al que dijo ver "relajado, tranquilo, con una pequeña herida en la cabeza, pero ni mareado ni mal".

El relato de los testigos

Previamente, la Sección Cuarta escuchó a los primeros conductores que llegaron al lugar del accidente. Todos se sorprendieron con la frialdad mostrada por José Carlos Eirín. "Se quedó de pie, apoyado en el coche, sin decir nada y mirando su móvil".

José Eirín, este miércoles en el juicio. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
José Eirín, este miércoles en el juicio. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Una chica, que viajaba con el que entonces era su novio, reconoció su extrañeza porque el acusado no dijese en ningún momento que conocía a la víctima, "pese a que estuvimos preguntando en voz alta quién podría conocerla, porque no tenía móvil ni documentación. Pero él no dijo nada".

Agregó que cuando se interesó por el estado de José Carlos Eirín, le respondió que "estaba bien" y sobre lo ocurrido se limitó a decirle "no sé bien lo que pasó, porque fue todo muy rápido. Creo que se me metió delante".

Su exnovio agregó que el joven "se quedó sin moverse, observando a la chica en todo momento hasta que la metieron en la ambulancia". En ese momento, todos los testigos intuyeron que algo extraño estaba pasando, unas sospechas que se reforzaron cuando llegó el hermano y el novio de Jéssica e increparon a José Carlos Eirín por lo que había hecho.

Durante la sesión matinal también prestaron declaración dos vecinas, madre e hija, que viven a escasos metros de los implicados en la colisión. Una de ellas aseguró que en su momento había buenas relaciones entre ambas familias "e incluso compartían tareas del campo", pero que desde hacía unos años José Carlos ya no se hablaba con ellos, "aunque desconozco los motivos".

Su hija subrayó que desde la ventana de su vivienda divisó en varias ocasiones al acusado merodeando la vivienda de Jessica Méndez, si bien la muchacha ya no residía habitualmente allí, sino su hermana. "Pero ella iba con frecuencia para echarle una mano con las cosas de la casa", puntualizó.

Los peritos descartan una posible somnolencia del acusado por su medicación

"En absoluto, para nada". Así de contundentes se mostraron este martes los dos médicos de Urgencias del Álvaro Cunqueiro cuando se les preguntó por la posibilidad de que el acusado sufriese somnolencia durante el accidente –tal y como él alega– a causa de su tratamiento con tramadol por una lesión en una mano. La médico del 061 también fue muy escéptica al respecto.

Posible falso testimonio de la hermana y la madre del acusado

La defensa de José Carlos Eirín presentó como testigos a la madre y la hermana del acusado, quienes se comprometieron a decir la verdad pese a no estar obligadas a declarar.

Ambas coincidieron en que el joven solía desayunar en un bar cercano y que para llegar a él tenía que pasar por un camino que bordea la casa de Jéssica Méndez, lo que explicaría que los vecinos lo hubiesen visto por la zona con frecuencia.

Descartaron que nunca hubiese ningún problema con la familia de la joven y subrayaron que incluso él colaboró en la colocación de un muro.

Las dos mujeres acudieron al lugar del accidente al poco de ocurrir y coincidieron en negar que hubiese ningún tipo de enfrentamiento entre José Carlos y la familia de la víctima. Es más, mantuvieron que ni siquiera llegaron a hablar con ellos, algo que contradice totalmente lo expuesto por los sanitarios y por las primeras personas en auxiliar a las víctimas, a las que no conocían de nada.

De hecho, una de las testigos escuchó perfectamente cómo la madre del acusado le dijo al hermano de Jéssica "no te pongas así, que mañana tu hermana está bailando con una pierna sola".

Ante estas evidencias, el fiscal, Alejandro Pazos, solicitó hasta en dos ocasiones que se investigue a ambas mujeres por un delito de falso testimonio, algo que rechazó el magistrado presidente, Miguel Seijo, aunque recordó que cualquiera de las partes puede presentar la correspondiente denuncia al término del juicio. Una opción que el fiscal reconoció que sopesará seriamente.

Concentración de vecinos de la víctima ante la Audiencia exigiendo justicia

Grupo de congregados, este miércoles ante el Palacio de Justicia. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Grupo de congregados, este miércoles ante el Palacio de Justicia. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

Un grupo de vecinos, familiares y amigos de Jéssica Méndez se congregó a primera hora de la mañana ante la Audiencia Provincial para mostrar una pancarta exigiendo justicia. Uno de ellos, visiblemente alterado, se dirigió a los demás afirmando que "este tipo de cousas non se poden consentir: se un día mato a unha muller, que me maten a min igual".

Entre aplausos de los demás concentrados, el hombre insistió en que "temos que xuntarnos todos e ir a onde teñamos que ir, porque a democracia é igual matando que para quen mata. Isto non é unha cousa de valentes, senón de sinvergüenzas e de covardes". Posteriormente, parte de los congregados accedieron a la tercera jornada del juicio.