Las limitaciones navideñas provocaron pérdidas del 90% en el ocio nocturno en Pontevedra

Bares y restaurantes ingresaron un 50% menos que en 2019 ▶ "La gente tiene miedo a salir"
Colas de jóvenes el 29 de diciembre para acceder a un local. RAFA FARIÑA
photo_camera Colas de jóvenes el 29 de diciembre para acceder a un local. RAFA FARIÑA

El poso de la Navidad deja un sabor amargo entre los hosteleros pontevedreses, sobre todo entre los del ocio nocturno, que habitualmente tenían en las celebraciones navideñas una tabla de salvación para sobrellevar el costoso presupuesto de sus negocios. Pero los recortes aplicados el 30 de diciembre echó al traste todas las previsiones y obligó, en el mejor de los casos, a apurar hasta el último minuto de los nuevos horarios. Otros, en cambio, optaron ya por no abrir.

"Los días de Nochebuena, de Fin de Año y la Víspera de Reyes solían ser muy potentes, en los que se trabajaba muy bien, al igual que toda la semana, porque la gente salía, pero se ha perdido muchísimo con toda esta situación», se lamenta Dani Lorenzo, presidente de Hosteleros Empresarios de Pontevedra.

 Directamente implicado en el ocio nocturno (es el gerente del pub La Pomada), matiza que este sector se ha visto especialmente perjudicado en las fiestas que acaban de concluir, pródigas en celebraciones, reuniones, cenas, reencuentros y salidas hasta la madrugada. "De las cenas y las reuniones típicas de Navidad, no hemos tenido clientes. Ha sido un desastre", afirma.

Bárbara García (El Toro): "Llevo sin sueldo desde 2019. Vivo de las propinas y de lo que ingresa mi pareja, pero algunos ya van por el segundo crédito"

Este pesar anímico se traslada también al económico, puesto que las pérdidas han llegado hasta el 90% con respecto al mismo periodo de 2019, la última vez que Pontevedra disfrutó de "unas Navidades normales". Cabe recordar que la actividad en 2020 fue nula, porque la hostelería estaba cerrada. "La sensación de este año es muy mala, porque no se ha podido trabajar como nos gustaría y como debiéramos. Hubo mucho contagio y lo sigue habiendo, y eso influye para que la gente tenga bastante miedo a la hora de salir", explica el empresario.

Pero la situación no cogió de sorpresa a los hosteleros. Lorenzo reconoce que desde mediados de diciembre se apreciaba un ambiente rato entre la clientela. "Veías que se empezaba a hablar cada vez con más insistencia de positivos en el círculo más próximo y eso disparaba el temor a contagiarse, reforzado con las noticias que aparecían en prensa. Eso derivó en más restricciones y más temor todavía. Sobre todo cuando las autoridades nos señalaban como uno de los grandes focos de contagio", apunta.

Dani Lorenzo (La Pomada): "En Fin de Año nos cerraron cuatro días y los contagios continuaron subiendo. Queda claro que no somos el problema"

ENFADO. En este contexto, el presidente de Hoempo no oculta el malestar de sus compañeros por estar siempre en el ojo del huracán cada vez que la situación sanitaria empeora. "Hace más de 10 días desde Fin de Año. En este tiempo estuvimos cuatro días cerrados, pero los contagios han seguido creciendo, lo que demuestra que nosotros no somos el problema, porque en las cinco olas anteriores ocurrió lo mismo", critica.

Una percepción que comparte Bárbara García, de la Plataforma de Afectados Covid Pontevedra y titular del local El Toro. "La gente demostraba que tenía ganas de fiesta y en la barra ya no disimulaba a la hora de organizar quedadas en pisos particulares", afirma, tras reconocer que las últimas restricciones «se veían venir».

Admite, eso sí, que detectó "mucho miedo" entre la clientela por el repunte abismal de positivos, lo que sin duda influyó en las cajas diarias. "Me esperaba un balance mucho peor, pero aún así no ha sido suficiente para hacer frente a todo lo que tenemos por delante", aclara. Aún así, estima que los ingresos en los negocios que no pertenecen al ocio nocturno se redujeron en torno a un 50% con respecto a hace dos años.

La empresaria da un dato demoledor que certifica el mal momento del sector: "Llevo sin sueldo desde 2019. Vivo de las propinas y de lo que ingresa mi pareja, porque la recaudación solo permite cubrir los gastos. Pero hay compañeros que ya van por el segundo crédito para poder seguir".

Comentarios