"Llevo 50 días sin saber nada de ella"

Sorprendente decisión judicial ▶ Una madre ha sido despojada de la patria potestad de su hija de diez años, enviada a un centro de menores alegando un supuesto Síndrome de Alienación Parental. Desde entonces, nadie le ha notificado nada acerca de una niña que siempre vivió con ella y que presentaba rechazo a las visitas a su progenitor
Una habitación de uno de los centros de menores de referencia de Pontevedra. GONZALO GARCÍA
photo_camera Una habitación de uno de los centros de menores de referencia de Pontevedra. GONZALO GARCÍA

Cada vez son más las parejas jóvenes con hijos pequeños que se rompen y, más allá de los problemas que puedan tener entre ellos, las grandes víctimas acaban siendo los menores de edad. Este parece ser el caso de la hija de B.V.C., una marinense que crió a su pequeña durante toda su vida (ahora tiene diez años) y que, fruto de un informe psicosocial aparentemente contradictorio y de un marco legal anclado en tiempos pasados, ha perdido temporalmente no solo la patria potestad de su pequeña, sino cualquier posibilidad de contactar con ella. "Estoy completamente desesperada. No la veo desde hace 50 días, y lo que es peor, ni siquiera me han dicho en qué centro de menores se encuentra".

La decisión, que ha sido impugnada por la representación legal de la madre, proviene, según se detalla en los documentos a los que ha tenido acceso este periódico, en un informe del equipo psicosocial del Punto de Encuentro de Pontevedra por un supuesto incumplimiento en el régimen de visitas y entregas acordado por la vía judicial, incumplimiento que niega la parte apelante. "Es evidente y manifiesto que se ha perjudicado el interés de la menor al aislarla de todo contacto con su madre, decidiéndose en contra de un informe psicosocial (firmado por otras profesionales con anterioridad al mencionado) que alertaba del perjuicio emocional y sufrimiento que se causaría a la menor si se rompiesen lazos con su madre". Así resume en su recurso de apelación lo sucedido el letrado de la citada madre, que añade que "pese a esta advertencia y sin valorar siquiera el contenido del informe base que fundamentó la guardia y custodia compartida, y basándose en un informe que excede lo que requirió el propio Juzgado, se ha dictado una resolución injusta y no ajustada a derecho, motivo por el que esta parte solicita su nulidad y, subsidiariamente, su revocación". 

  1. ¿Qué ocurre en el Punto de Encuentro de Pontevedra?
  2. La lentitud en la respuesta judicial, un gran lastre
  3. El Síndrome de Alienación Parental, el detonante
  4. "El padre se desentendió totalmente de la menor"
  5. Una madre desesperada: "Yo la tenía bañada en oro"

¿Qué ocurre en el Punto de Encuentro de Pontevedra?

Distintas voces, todas ellas de madres o familiares de menores que tienen que efectuar entregas de sus allegados en el Punto de Encuentro de Pontevedra, se han puesto en contacto con este periódico para formular su disconformidad con lo que allí sucede. "Se llevan a los niños por la fuerza", señalan.

El caso que relata B.V.C. no es, pues, el único. Si bien es cierto que las casuísticas son de lo más variado y el trabajo que desarrollan los distintos equipos psicosociales que allí se desempeñan es complicado, no es menos verdad que las críticas afloran y, como se ha dicho, los grandes perjudicados acaban siendo los menores. De hecho, muchas son las mujeres de Pontevedra y de su zona de influencia que, con el objetivo de proteger a sus hijos o hijas, intentan buscar fórmulas alternativas al Punto de Encuentro para efectuar las entregas en el caso de las custodias compartidas o los distintos regímenes de visitas.

La lentitud en la respuesta judicial, un gran lastre

50 días sin que una madre pueda ver a su hija de apenas diez años y, sobre todo, sin que esa niña de diez años sepa nada de la persona con la que ha convivido toda su vida, resultan a todas luces excesivos, más aún cuando la resolución impugnada detallaba un período de tres semanas sin contacto con ella (21 días) e indicaba que, a continuación, comenzarían a establecerlo, bien de forma telefónica, bien presencial. Si este lunes reflejábamos una realidad de la Administración de Justicia aportada por quienes más saben al respecto (el fiscal jefe y la decana del Ilustre Colegio de Abogados) en la que se detallaba la situación de colapso y las consecuencias que ello tiene, provocado por la escasez de medios y lo anquilosado del marco legal, ahora vemos otro ejemplo en el que, además, la gran perjudicada es una niña de diez años.

El Síndrome de Alienación Parental, el detonante

El elemento principal, según explica la madre, utilizado por la autoridad judicial en base al citado informe para adoptar la medida de retirada temporal de la patria potestad y entrega a un centro de menores de la Xunta de Galicia es el supuesto Síndrome de Alienación Parental (SAP), un supuesto según el cual uno de los progenitores pondría en contra del otro al menor con el objetivo de que perdiese contacto con él, algo que, según las estadísticas, suelen atribuir en casi todos los casos a las madres. "Esta no es ni ha sido nunca la actitud de nuestra mandante respecto al progenitor de la menor", detalla el recurso de apelación, que añade que "nunca se ha negado a que el progenitor tuviera relación con su hija, cumpliendo así como el régimen de visitas establecido en la sentencia dictada en su día y la posterior modificación de medidas.

"El padre se desentendió totalmente de la menor"

Una circunstancia más que añade controversia a la determinación adoptada por el Juzgado es que, según detalla el letrado de la madre, "durante los diez años de vida de la menor, únicamente ha tenido la figura de su madre, como padre y padre, pues el padre se desentendió total y absolutamente de la menor hasta que hace poco más de cuatro años se acudiese (por parte de la madre) a la vía judicial para regular las relaciones de la menor con su padre y la obligación de este a prestar alimentos. Solo cuando le surgió la obligación de prestar alimentos, el progenitor no custodio decidió acudir a la vía judicial para conseguir no tener que pagar pensión alguna. Hasta la actualidad".

Una madre desesperada: "Yo la tenía bañada en oro"

El tiempo transcurrido desde el 12 de marzo, cuando la niña fue recogida de forma sorpresiva para su madre, en el colegio, y fue trasladada a un centro de menores, mantiene a B.V.C. en un estado de gran desesperación. "Yo la tenía en oro, bañada en oro. Me encargaba de todo, de las actividades, siempre fue al colegio y sacaba buenas notas. Mi hija no estaba desamparada, esto es una injusticia, y más aún si vemos la lista de espera que hay en los centros de menores para acoger a niños que sí están realmente desamparados", señala.

Ahora solo cabe aguardar a que fructifique el recurso y la niña pueda volver a ver a su madre.

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