Lores cumple 9.000 días como alcalde

El Diario repasa la vida y obra del regidor del BNG, el político que más tiempo lleva gobernando una ciudad en Galicia

Cuatro presidentes del Gobierno, otros tantos de la Xunta y dos de la Deputación. Son los políticos que Miguel Anxo Fernández Lores ha visto desfilar por las distintas administraciones desde que en 1999 se convirtió en alcalde de Pontevedra.

El 3 de julio de aquel año levantó el bastón de mando municipal. Era la primera vez desde el final de la dictadura que un político de izquierdas y nacionalista era elegido regidor de la capital provincial. Solo tres personas ostentaron antes este cargo: José Rivas Fontán (1979-1991), Francisco Javier Cobián (1991-1995) y Juan Luis Pedrosa (1995-1999).

En sus 9.000 días como alcalde, que cumplió el pasado 22 de febrero, cuatro días después de las elecciones que dieron al PP la quinta mayoría consecutiva en Galicia, sigue levantando casi las mismas pasiones entre sus partidarios y sus detractores. Sus decisiones no han dejado a nadie indiferente. Y casi siempre han estado rodeadas de polémica.

Su primer gran conflicto empezó el 7 de agosto de 1999, coincidiendo con el pregón de las Festas da Peregrina, que corrió a cargo de la actriz Uxía Blanco. Aquel día marcó un antes y un después en la historia de Pontevedra. Sería la última vez que se celebraba la ceremonia de la reina de las fiestas, que se suprimió al año siguiente, y que los coches podían circular libremente por el casco histórico.

Un controvertido bando municipal obligó a cerrar al tráfico rodado la zona monumental. Por primera vez se ponía coto al vehículo privado. Fue el origen de las peatonalizaciones, que años después se extendieron a más calles. Quienes se manifestaron en contra o apoyaron la denuncia que el PP llevó sin éxito al juzgado abrazaron años más tarde el modelo urbano, que ha recibido siete premios internacionales. .

El primer galardón, el Intermodes, reconoció el valor del Metrominuto, un mapa para promover los desplazamientos a pie. Y el último, el de la Comisión Europea, llegó en 2020 para aplaudir las medidas para favorecer la seguridad vial y lograr la cifra de cero muertes en las carreteras municipales, un hito que se mantiene desde el año 2011.

¿2027?

El líder del BNG lleva casi un cuarto de siglo como alcalde, un tiempo en el que ha dicho y hecho casi de todo: se convirtió en el primer regidor de Galicia en oficiar la ceremonia de inscripción de una pareja de hecho homosexual; puso en marcha los bautizos civiles y las bodas LGTBI en el Concello; llamó "ruín" y "abrazafarolas" al popular Telmo Martín por las críticas del entonces portavoz del PP local al coste del traslado de la sede administrativa de la Casa Consistorial a Michelena 30; eliminó los actos religiosos de su agenda oficial; viajó por medio mundo recogiendo premios y vendiendo el modelo urbano, desde Europa hasta distintos países de América y Asia; se bañó en el río Lérez para hacer ver a la gente que su agua no estaba contaminada; se subió a una piragua para captar socios para el Pontevedra Club de Fútbol; se enfundó la palestina para denunciar los asesinatos de Israel en Gaza y se vistió las camisetas de distintas luchas, como la de las preferentes o la de la de Defende a Galega.

El nacionalista también le cerró la puerta a Ence y vivió los momentos más tensos de su carrera por su defensa del traslado del complejo industrial. En 2004 salió escoltado de un Pleno mientras la plantilla de la pastera defendía la fábrica de papel tisú en Lourizán, un proyecto que nunca prosperó; en 2021 sufrió un asalto a la Alcaldía, que acabó en los juzgados, y en 2020 tuvo que refugiarse en un restaurante por las amenazas verbales y físicas de trabajadores y auxiliares de Celulosas que habían reventado el pregón de las Festas da Peregrina.

La salida de Ence de la ría y la mayoría absoluta se le resisten a Lores, que es el político que más tiempo lleva gobernando una ciudad en Galicia. Y su relación con el PSOE, con el que gobernó en coalición en 2003, 2007, 2011 y 2019, ha saltado por los aires tras una guerra fría inaudita con su nuevo líder, Iván Puentes. El médico afronta su séptimo mandato con más inestabilidad que nunca, con el PP de Rafa Domínguez al alza y con la incógnita de si en 2027 volverá a presentarse a las elecciones.

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