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"El clan de los Morones es un grupo de mafiosos"

Sinaí Giménez, custodiado por la Guardia Civil en la entrada del juzgado
Sinaí Giménez, custodiado por la Guardia Civil en la entrada del juzgado
Una vez alzado el secreto de sumario y a pocas horas de que varias decenas de testigos empiecen a declarar, Diario de Pontevedra desvela las pruebas que existen contra el clan que dirige los mercadillos

EL DETONANTE fue la reyerta ocurrida en el mercadillo de Cangas, en la que Sinaí Giménez fue golpeado por un ‘zamorano’ que dijo basta ante la presunta extorsión constante a la que estaba siendo sometida su familia. Aquel incidente sirvió para que la actual investigación se gestase desde los juzgados morracenses, pero desembocó en unas pesquisas a nivel provincial que se saldó con la detención de 13 personas y el ingreso en prisión del ‘rey’ y del ‘príncipe’ de los gitanos, Olegario y Sinaí Giménez, (si bien el patriarca está bajo arresto domiciliario por motivos de salud), y con la desarticulación de "un grupo mafioso, sin más", en palabras del fiscal jefe, en alusión al clan de Los Morones, acusados de los delitos de coacciones (extorsión), amenazas, organización criminal, estafa, fraude a la Seguridad Social y blanqueo de capitales.

El posterior tiroteo y al menos una agresión en plena calle con Morones y Zamoranos como protagonistas no hicieron sino espolear a la Policía y a la Guardia Civil para hallar pruebas contundentes contra la cúpula de un clan que, según desvela el Ministerio Público, domina las ferias ambulantes de casi toda la provincia a través de un engranaje de sociedades interpuestas que se constituyen en coopertivas creadas para cobrar un ‘impuesto revolucionario’ a los vendedores de los mercados.

"Controlan al resto de vendedores ambulantes cobrándoles una cantidad cercana a los 150 euros so pretexto de afiliaciones a la cooperativa o de pagos a la Seguridad Social", revela el fiscal jefe, Juan Carlos Aladro.

LAS PRUEBAS. El Ministerio Público dispone de numerosas pruebas aportadas por los miembros de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de la Comandancia de Pontevedra, que deberán ser confirmadas en la fase de instrucción del caso, que entrará en las próximas horas en una fase decisiva.

Amenazas de muerte verbalizadas ("te voy a pegar un tiro", le dijeron a algunos de los denunciantes), destierros (fue muy conocido el impuesto por parte de Olegario Giménez a los zamoranos afincados en la zona de O Porriño en 2014, cuyos hijos se vieron obligados a abandonar sus colegios), actos de gran riesgo en las vías públicas (como echar fuera del asfalto a golpe de volante a vehículos ‘rivales’) e incluso la prohibición expresa, que se llevó a cabo, de una boda, son algunas de las pruebas de las que disponen los investigadores y que fueron puestas sobre la mesa del magistrado del Juzgado de Instrucción 3 de Cangas do Morrazo, que admitió como suficientes como para investigar a los citados por delitos penados con hasta 21 años de cárcel.

PROTEGIDOS. De los 40 testigos que comparecerán a partir de ahora, una docena lo hacen como protegidos, por lo que prestarán declaración "en lugares distintos a los juzgados, con la voz distorsionada y por videoconferencia".

El miedo que todos ellos dicen tener a Los Morones, que hace que otros muchos se nieguen a testificar contra ellos, es una muestra más de que los investigados actúan como una mafia.

"El clan de los Morones es un grupo de mafiosos"
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