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"AQUÍ EL NARCOTRÁFICO ES UN MODO DE VIDA PARA MUCHA GENTE"

Los narcos de las rías gallegas son los que pasan menos años entre rejas

Penas de cárcel para un individuo que participó en la introducción de 1.000 kilos de cocaína según el país que le juzgue
Penas de cárcel para un individuo que participó en la introducción de 1.000 kilos de cocaína según el país que le juzgue
Las condenas de cárcel en el Código Penal español son de las menores del mundo ► El mismo delito duplica en América los años de prisión y se castiga más en casi toda la UE ► El exfiscal Antidroga habla de un ‘efecto llamada’ ante las escasas penas de España

"Son los mejores internos, gente que trabaja en prisión, que se forma, pero su reinserción es muy difícil. Tienen el mejor comportamiento, no son agresivos, son respetuosos, pero en cuanto salen, vuelven. La motivación es económica. Es puro negocio". Así lo indica Jorge Paladino, letrado argentino afincado en Pontevedra y acostumbrado a defender los intereses de personas relacionadas con Sito Miñanco o Laureano Oubiña y, más recientemente, los de los herederos del mayor clan de lancheros de las Rías Baixas, Os Patocos. Que la cárcel no es un problema para ellos tal vez sea mucho decir, pero lo cierto es que el objetivo final de las penas de prisión (la reeducación y la reinserción social lejos de la delincuencia) solo se alcanza en uno de cada diez casos en lo que respecta al narcotráfico gallego.

Sobre la cuestión hay múltiples posturas. Una voz autorizada en el asunto es el exfiscal Antidroga de Pontevedra, Luis Uriarte (recientemente nombrado asesor del fiscal general del Estado), que abandonó su despacho de A Parda adelantando que la situación está "muy mal" y poniendo el acento en el "efecto llamada" a las mafias internacionales que causan las "bajas penas por narcotráfico" que existen en España desde la reforma del Código Penal del año 2010.

Cada vez se detecta con más frecuencia la presencia de grupos organizados internacionales que intentan establecerse en Galicia


"Considero que las penas que existen en España para el narcotráfico son muy bajas, sobre todo si las comparamos con las de otros países de nuestro entorno más próximo. Un grupo juzgado en Pontevedra por introducir un barco con una importante cantidad de cocaína tiene una sentencia de cárcel que en otros lugares de Europa sería del doble de tiempo, por lo menos. Creo que el tema está mal en estos momentos, que hay organizaciones de narcotráfico que se están estableciendo en nuestro país alentadas por eso, porque las penas no son tan grandes. He podido vivir a lo largo de estos siete años ejemplos de mucha gente que había sido condenada y que volvimos a tener envuelta en las investigaciones. Pasan tan pocos años en prisión que cumplen una pena que no les ha quitado las ganas de delinquir y siguen traficando".

Lo cierto es que las penas en España son similares, en principio, a las que se pueden imponer en Francia o en Portugal por un delito similar. Sí son muy inferiores a las que se dictan en Sudamérica (los países productores son más severos), si bien el grado de cumplimento es mayor a este lado del charco.

Sin embargo, una cosa son las penas solicitadas y otras las que finalmente se imponen en los tribunales españoles (especialmente en la Audiencia Nacional), que están muy por debajo de lo que marca el Código Penal. Las atenuantes de dilaciones indebidas (las causas suelen demorarse en el tiempo más de la cuenta), la consideración de cómplices de algunos de los implicados o sus circunstancias personales hacen que la condena media por narcotráfico en España no supere los cinco años de cárcel.

Un hecho objetivo es que cada vez se detecta con más frecuencia la presencia de grupos organizados internacionales que intentan establecerse en Galicia para crear rutas estables dedicadas al tráfico de sustancias estupefacientes. El ejemplo más próximo salió a la luz en páginas de este periódico esta misma semana, con la desarticulación de una organización colombiana que había alcanzado un acuerdo con gallegos para introducir al menos un gran alijo de cocaína que pudo ser decomisado en gran parte, aunque no en su totalidad, por los agentes del Greco de Pontevedra.

Un segundo caso similar, aunque relacionado con el tráfico de heroína, trascendió hace escasas semanas, cuando el Equipo contra el Crimen Organizado (ECO) de la Guardia Civil destapó una red cuyos líderes, originarios de Europa del Este, surtían de caballo a España y a Portugal desde la provincia.

Abogados, jueces, policías y fiscales tienen opiniones muy dispares sobre la cuestión. Todos ellos coinciden en que los inmensos beneficios que reporta el negocio de la droga están detrás de la reincidencia. A partir de ahí unos apuestan por el aumento de las penas, otros por una regulación futura (como señalaron en páginas de este periódico Juan Carlos Aladro, fiscal jefe, o los jueces Baltasar Garzón o Xermán Varela), y otros muchos por dotar a la Policía de más y mejores medios para la persecución de las mafias del narcotráfico.

La opinión más relevante al respecto es, sin embargo, la de los propios agentes que combaten el narcotráfico a gran escala sobre el terreno y que en estos momentos están buscando a los gallegos que colaron los 3.300 kilos de cocaína. "Estamos consiguiendo que se desvíen hacia otros países, como Holanda, o incluso hacia otros continentes, como África, pero corremos el riesgo de que los traficantes se recuperen".

Los narcos de las rías gallegas son los que pasan menos años entre...
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