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Los únicos polígonos de bateas cerrados en Galicia, en Pontevedra y Corme

Un velero navega entre las bateas
Un velero navega entre las bateas
De los 51 conjuntos mejilloneros existentes en la comunidad, solo cinco permanecen inactivos

Las bateas de la ría de Pontevedra suelen estar entre las más perjudicadas por la presencia de biotoxinas. Tanto es así, que los únicos polígonos mejilloneros de Galicia que están cerrados actualmente se ubican en esta zona del litoral y también en el área de Corme-Laxe (provincia de A Coruña).

En cualquier caso, la situación actual dista de ser mala, pues de los 51 polígonos bateeiros existentes en el litoral gallego, tan solo cinco no están operativos. Además del de Corme (clausurado desde abril del año 2013), los otros cuatro se ubican en la ría pontevedresa: el conocido como Portonovo C, que está inactivo desde el pasado 14 de marzo; y los ubicados en las aguas de Bueu (el A1 y A2, cerrados desde el 10 de marzo, y el B, que se cerró el pasado sábado 1 de abril, tal y como señala el último informe hecho público por el Instituo Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia, Intecmar). La culpable de los cierres es la toxina lipofílica o DSP, la de mayor incidencia en las costas de Galicia, una sustancia que, si se consume, afecta al tracto digestivo y provoca molestias gastrointestinales, aunque su presencia en las aguas es un fenómeno natural que forma parte de la propia alimentación de los moluscos, tanto de los mejillones como de las almejas.

Los demás polígonos de bateas de la ría de Pontevedra están perfectamente operativos. El Intecmar confirmó la reapertura del de Portonovo B el pasado 28 de marzo, mientras que el Portonovo A abrió ya el día 21 y los dos de Cangas comenzaron a funcionar de nuevo el 7 y el 14 del mes pasado.

Precisamente por esto, la situación actual del sector es positiva en lo que se refiere a su actividad. Según explicó la Asociación de Mejilloneros de Combarro y Raxó (Amecomra), las dos áreas de producción de Portonovo habían cerrado el 10 de marzo, por lo que no estuvieron inactivas mucho tiempo.

Esta realidad hace que no se pueda considerar una época mala en comparación con el año pasado, pues entonces los períodos de inactividad forzosa habían sido mucho más frecuentes. De hecho, en 2016 las bateas de la ría cerraron una media de 249 días por culpa de la presencia de biotoxinas. Dicho balance hizo de ese ejercicio el segundo peor año de la década y los que habían salido peor parados habían sido los mejilloneros que tienen emplazadas sus bateas frente a las costas de Bueu. En esta área marítima hay tres polígonos mejilloneros, uno de los cuales (el conocido como A2) estuvo cerrado 296 días, lo que supone que los propietarios de los viveros flotantes ubicados allí solo pudieron extraer moluscos 70 días en todo el año. Otro de los polígonos (el A1) tuvo que permanecer inactivo 279 días y el tercero (denominado Bueu B), 250 jornadas.

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