Más de 11 años de cárcel para un pontevedrés que abusaba de la hija de su pareja

El condenado, de 49 años, aprovechaba las ausencias de su esposa para agredir a la menor desde que tenía 14 y hasta que cumplió los 16
Audiencia de Pontevedra. DAVID FREIRE
photo_camera Audiencia de Pontevedra. DAVID FREIRE

Tras un relato estremecedor en el que, de forma "espontánea", según la sentencia, la víctima detalló los episodios de abusos que sufrió por parte del marido de su madre, la Sección Segunda de la Audiencia se mostró concluyente: once años y dos meses de prisión para un pontevedrés de 49 años que abusó sexualmente de la menor, al menos desde que tenía 14 y hasta que tenía 16, en tres episodios distintos que quedaron acreditados en la vista oral celebrada en Pontevedra.

La adolescente declaró que la relación con su padrastro "no era muy buena" porque "era muy agresivo" y le pegaba a ella y a su madre, hasta que, en un momento dado, "cambió su actitud" y dejó de pegarlas. En esa época fue cuando comenzaron los abusos.

El primer episodio consistió en tocamientos aprovechando que su compañera sentimental se había ido a trabajar; el segundo, en una noche en la que dormía en la litera baja junto a su hija pequeña (tenía dos hijas en común con la madre de la víctima), y el tercero, el más grave, se produjo "mientras estaban solos en la casa familiar, aprovechándose de que su mujer había ido a una cena de empresa". Cerca de la medianoche, explica el tribunal, aprovechó que la menor "había bebido en exceso, estaba acostada y, movido por el ánimo de satisfacer sus deseos sexuales", abusó de ella, llegando a penetrarla vaginalmente haciendo uso de un consolador.

La víctima, que dijo que el encausado le compraba bebidas alcohólicas, ofreció credibilidad al tribunal. Asimismo, las psicólogas explicaron que el estado mental de la denunciante se corresponde con una persona que ha sido víctima de abusos sexuales.

El acusado, por su parte, defendió que fue la menor la que provocó la situación de abusos, argumentación rechazada de plano por el tribunal.

Por todo ello, la Sección Segunda de la Audiencia Provincial le impone a este pontevedrés penas que suman once años y dos meses de prisión, seis años de libertad vigilada y órdenes de alejamiento. El encausado podrá recurrir ante el TSXG.