"Lo que más vemos son cuadros de estrés de colectivos que ya eran vulnerables"

Ángela de Vega es psicóloga de la clínica Elas de Pontevedra
Ángela de Vega. GONZALO GARCÍA
photo_camera Ángela de Vega. GONZALO GARCÍA

Las consultas de psicología han percibido un notable aumento en la demanda, especialmente del colectivo de sanitarios. Así lo atestigua Ángela de Vega, psicóloga de la Clínica Elas de Pontevedra que presta atención en psicología y psiquiatría tanto para intervención infantojuvenil como adultos.

¿Qué lleva a solicitar ayuda principalmente a los profesionales de la sanidad? ¿El estrés, el agotamiento, la impotencia, el asistir al sufrimiento...?
Les suele mover a pedir asistencia el estrés, el manejo de una sensación generalizada de agotamiento emocional y mental así como sintomatología relacionada con vivencias traumáticas. Normalmente, es una combinación de todos estos factores lo que hace que el personal sanitario se decida a solicitar intervención terapéutica.

¿Qué recomendaciones hacen a quienes se enfrentan cada día a la covid-19?
Las recomendaciones a los profesionales sanitarios van en la línea de fomentar el autocuidado. Se trata de priorizar el descanso y buscar momentos de silencio, así como expresar emociones, confiar en los propios recursos que como profesional tienes o también de gestionar el estrés mediante la puesta en común con compañeros de trabajo, no solo a nivel de información sanitaria sino de vivencias emocionales.

¿Cómo ha cambiado la pandemia las consultas de una clínica de psicología?
Por un lado, el cambio ya se nota en el formato de la propia consulta. También se ha normalizado mucho la utilización de la consulta online como un recurso más para la atención en esta realidad en la que puede dificultarse el acceso presencial a las consultas, como ocurrió durante el confinamiento en la primera etapa, por ejemplo. Por otro lado, el manejo de la intervención terapéutica va necesariamente acompañado de ayudas para tolerar la frustración e incertidumbre propia de la situación pandémica. El trabajo a realizar debe ser personalísimo y estar adaptado al impacto con creto que tiene en el día a día y en los recursos de la persona tanto la propia enfermedad como las restricciones derivadas de ella, ya que si no se orienta de este modo podría llegar a ser contraproducente.

¿Cuáles son los principales problemas que tratan desde que se inició la pandemia?
Diría que cuadros de estrés que afectan especialmente a colectivos que ya eran vulnerables (personas con patología previa, con pocos recursos personales o con dificultades en sus relaciones...) o derivados de la vivencia de situaciones que tienen que ver con el contacto directo con la enfermedad. Me refiero a sanitarios, pero también a aquellas personas que han perdido a familiares o que tienen a sus seres queridos aún luchando por recuperarse.

Las reacciones a este ‘estrés pandémico’ que se observan son muchas. Hablamos de miedo o ansiedad que pueden llegar a convertirse en excesivos e inmanejables; reacciones de tristeza o aburrimiento que llegan a evolucionar en síntomas depresivos; reacciones de duelo por muerte de familiares que pueden complicarse debido a la falta de contacto... Así como cuadros de agotamiento emocional derivados de vivencias propias de situaciones de crisis relativas al cuidado de pacientes o familiares que acaban originando cuadros de estrés postraumático. Por otro lado, el estado personal complicado también agrava las complicaciones en la relación de pareja, observándose un aumento en la demanda de la terapia dirigida a solventar dichas dificultades.

¿Qué considera que está haciendo más daño la soledad y el aislamiento, la incertidumbre, el miedo, la pérdida de los seres queridos...?
No sabría precisar uno de estos factores como más significativo que el resto, dependiendo de qué realidad te toque vivir tendrá más peso uno u otro, claro. Quizás el factor que más se repite como queja general esté relacionado con el aislamiento y la incertidumbre, pero el impacto depende mucho de la persona que lo sufre.

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