El mayor peso de Pontevedra se traslada a dos de las parcelas estrella del nuevo curso

Vivenda y Política Lingüística son prioritarias para Alfonso Rueda, sumándose así a Educación
Rueda, Allegue, López y Rodríguez. ADP
photo_camera Rueda, Allegue, López y Rodríguez. ADP

No es la provincia con mayor número de conselleiros en el nuevo Gobierno de la Xunta, hegemonía que le corresponde a A Coruña, al acaparar seis de las 12 carteras: dos de la capital (Lorenzana y Corgos), dos de Ferrolterra (Diego Calvo y Antonio Gómez), una de Melide (Ángeles Vázquez) y otra de Ribeira (Fabiola García).

Pero nadie pone en duda que Pontevedra sí es la provincia que más peso político ha ganado en el primer Ejecutivo "100% Rueda". Ya no solo por incrementar sus representantes, que pasa de dos a tres (cuatro, si se suma al presidente), sino porque tanto María Martínez Allegue como José López y el renovado Román Rodríguez conducirán dos de las parcelas estrella de la nueva Xunta de Galicia, que se suman a otra de las prioridades de Alfonso Rueda: la Educación.

La vivienda es una de las fijaciones del presidente; no en vano, fue una de las más destacadas promesas electorales de entre las 870 que conformaban su programa. Y en sus últimas comparecencias no se ha cansado de repetir que en el horizonte de 2028 promoverá que en Galicia haya 20.000 inmuebles de protección oficial.

Para capitanear semejante petrolero, Rueda ha elegido a toda una experta en la materia. Alguien que hasta ahora venía trabajando en la sombra, lejos de los flashes, pero con un incontestable bagaje. Fruto de su gestión al frente del IGVS es, entre otras, la gigantesca promoción en Navia (Vigo) o el impulso de Valdecorvos, en la capital.

María Martínez, además, dirigirá una de las áreas tradicionalmente más inversoras: las infraestructuras, que se llevaron la quinta mayor partida de los Orzamentos de este año. La pontevedresa asume el reto con la confianza de conocer a la perfección el terreno que pisa, sin miedo al vértigo de semejante salto político. Y Rueda lo sabe.

Como también sabe de la valía de José López, todo un baluarte de la cantera pontevedresa, inexpugnable en la política municipalista y forjado a golpe de plenos en los terrenos autonómico y provincial. A él le corresponde otra de las banderas de este nuevo Ejecutivo: la Política Lingüística, parcela que combinará con la Juventud y la Cultura, debilidad esta última reconocida por el presidente, ya no solo por la proyección mundial del Xacobeo, sino por el motor turístico y económico que supone para la comunidad.

Al otro representante pontevedrés le queda una tarea no menos comprometida: mantener los buenos datos de la Educación. Un desafío que cada año cuenta con nuevos hándicaps, como la despoblación o la baja natalidad. Por eso Rueda sigue confiando en el gran valedor de esta materia.

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