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El miedo a contagiarse de coronavirus redujo los ingresos por ictus leve

Dos técnicos del 061 en el traslado de un paciente a Urgencias de Montecelo. RAFA FARIÑA
Dos técnicos del 061 en el traslado de un paciente a Urgencias de Montecelo. RAFA FARIÑA
Pacientes del área con síntomas no acudieron al sistema sanitario con el consecuente riesgo: "Es posible que, si no fueron tratadas, esas personas tengan riesgo elevado de sufrir un infarto cerebral", alerta el jefe de Neurología del CHUP  Los ictus motivan más de 300 ingresos al año

La cascada de efectos colaterales del covid ha afectado de lleno al área de las enfermedades cardiovasculares, sobre todo en los picos de las primeras olas de la pandemia.

En el caso de los ictus graves los pacientes no han tenido más remedio que acudir a los centros hospitalarios, pero en los ictus leves el miedo al contagio ha ganado el pulso muchas veces, recluyendo a los afectados en casa y posponiendo, con el consecuente riesgo, las pruebas y tratamientos que se recetan cuando suceden este tipo de incidentes.

El jefe del servicio de Neurología del Área Sanitaria, Manuel Seijo, precisa que en 2020 "hubo una reducción" de ingresos por "ictus leves y moderados", debido sobre todo a que, al tratarse de síntomas leves o pasajeros, muchas personas afectadas por este tipo de episodios prefirieron quedarse en casa.

¿Consecuencias? Muchas. "Los estudios sobre las causas que han motivado esos ictus se han retrasado, así como los tratamientos, y es posible que esas personas que no fueron atendidas y no están tratadas tengan un riesgo elevado de sufrir un infarto cerebral", advierte el especialista, quien añade que no es un fenómeno exclusivo del área sanitaria de Pontevedra y O Salnés, sino que también se ha percibido en "otras áreas y otros países".

Síntomas. Las lesiones vasculares que se producen en el cerebro pueden ser de dos tipos: porque un vaso se obstruye o porque un vaso se rompe. En el primer caso se trata de un ictus isquémico (también conocido como infarto cerebral) y en el segundo, de un ictus hemorrágico (también denominado hemorragia cerebral).

Los síntomas más comunes son parálisis de un lado de la boca, cara o de alguna extremidad, problemas para expresarse o entender el lenguaje, pérdida de equilibrio y pérdida de visión. En el caso de los ictus leves estas señales son fugaces y se manifiestan de forma moderada, mediante "alteraciones sensitivas, problemas visuales leves o debilidades leves de una mano o un pie que son tolerables".

Seijo indica que muchos pacientes no perciben esta sintomatología "como una situación grave porque no repercute mucho en su capacidad funcional", pero incide en que "la atención médica de ese paciente debe ser rápida, porque el riesgo de padecer otro episodio es alto. Es importante establecer las causas y los tratamientos preventivos".

Principales causas. Actualmente el servicio de Neurología ya se mueve en cifras prepandemia y prevé llegar a la media habitual de entre 300 y 350 ingresos anuales por ictus. ¿Cuáles son las causas Seijo habla de diferentes motivos en función de la edad.

Así, entre la gente mayor los ictus suelen tener un origen trombótico, en el que juegan un papel importante factores de riesgo vascular, como la hipertensión, el colesterol, la diabetes o el tabaquismo, mientras que entre la gente joven "las causas también pueden ser esas", pero destacan sobre todo las enfermedades cardíacas, como embolias o arritmias no diagnosticadas.

Puntualmente se pueden dar casos de ictus "en niños", pero por norma general el riesgo de sufrir este tipo de accidentes aumenta con la edad. "Por eso es muy importante controlar los factores de riesgo vascular, sobre todo entre los 40 y los 60 años, porque determinan el futuro de este tipo de enfermedades".

La Sociedad Española de Neurología (SEN) incluso va más allá y cuantifica que el 90% de los casos de ictus se podrían evitar con "una adecuada prevención de los factores de riesgo y un estilo de vida saludable".

El Gran Montecelo contará con "una Unidad del Ictus" que trabajará mano a mano con la UCI 

El ictus, cuyo Día Mundial se conmemorará el próximo viernes, es la segunda causa de muerte en España (la primera en mujeres), la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda de demencia.

La Sociedad Española de Neurología estima (según cifras de 2017) que cada año entre 110.000-120.000 personas sufren un ictus en España, de los que un 50% quedan con secuelas discapacitantes o fallecen.

La buena noticia es que en las últimas dos décadas la mortalidad y minusvalía por ictus ha disminuido. Y la no tan buena es que en los próximos 25 años está previsto que la incidencia suba un 27%.

undefinedEl jefe de Neurología del CHUP, Manuel Seijo, subraya que la atención urgente de este tipo de episodios es fundamental. En el caso de los infartos cerebrales en las primeras cuatro horas y media es posible disolver el trombo con trombolisis (una técnica que se aplica en Montecelo) y hasta las 24 horas también es posible realizar la extracción mecánica del trombo, un método más específico que se lleva a cabo en los tres hospitales habilitados para ello, que son los de Vigo, Santiago y A Coruña.

Según el plan funcional del futuro hospital, "el Gran Montecelo contará con una Unidad de l Ictus" que, según Seijo, marcará un antes y un después en la atención de estos casos. Por el momento se desconoce si este departamento permitiría implantar las técnicas de extracción de trombos que se llevan a cabo en otras áreas, pero la nueva Unidad y el Gran Montecelo en general permitirá a los neurólogos abordar este tipo de sucesos "en primera línea" y mano a mano con los médicos intensivistas (de la UCI), "algo que es muy importante".

"En estos momentos la división de hospitales va en contra de la operatividad de la atención al ictus, porque los neurólogos estamos en el Provincial, no en Montecelo (...) Integrar todo eso es la clave", señala a preguntas de este medio.

En Galicia se producen, según datos publicados facilitados por la Sociedad Española de Neurología al Sergas, un promedio de 7.000 nuevos casos de ictus, de los que un 48% suceden en mujeres y un 52% en hombres. Un 34% de los afectados fallece y en este caso el perfil mayoritario es mujer (61%) y con 87 años de media.

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