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Mientras el altavoz aguante

Iván Montáns en su terraza de la Rúa Tablada. CEDIDA
Iván Montáns en su terraza de la Rúa Tablada. CEDIDA
OCIO ▶Primero suenan los aplausos en homenaje al personal sanitario. Y después, cada día, desde hace más de dos semanas, a las ocho de tarde, comienza a escucharse la música. Sale de ventanas, terrazas, balcones... Cuatro vecinos de Pontevedra cuentan cómo el coronavirus los ha convertido en los DJ de sus calles. "O poder da música é incrible", dicen

A las ocho de la tarde, Pontevedra hoy será una fiesta. Como lo fue ayer. Y el día anterior y el anterior... Y así, desde hace más de dos semanas. Exactamente desde que se declaró el estado de alarma a causa del coronavirus. El confinamiento paralizó la ciudad. La vació y silenció. Salvo por un instante diario. Tal y como escribió en un artículo de este periódico la librera Mercedes Corbillón hablando de los días que vendrán: "Tal vez recordaremos que, a pesar del confinamiento, cinco minutos al día, Pontevedra fue una fiesta".

"Eu empecei con isto de poñer música na terraza o primeiro luns despois do confinamento", cuenta el periodista Iván Montáns (Radio Pontevedra), que vive en un ático de la Rúa Tablada. "Vin que a xente e animaba a saír por un lado e por outro con altofalantes e pensei: por que non facelo eu tamén". Él es uno de los vecinos de la ciudad que ha decidido convertirse en DJ para ponerle música a las ocho de la tarde. "Como por diante da miña terraza pasa o río Gafos, os edificios que teño enfronte quedan en Rosalía de Castro. Así que quizais non se crea un ambiente tan próximo como en calquera outra rúa de Pontevedra, onde os veciños están máis xuntos. Pero, aínda así, é moi agradable ver como ás oito saímos todos a aplaudir ao persoal sanitario e de alí a tres minutos se monta unha pequena festa", explica. "Parece que non, pero rompe coa monotonía e axuda a levar o día un pouco mellor. Mentres aguante o altofalante, eu vou seguir poñendo música".

Chelo Augusto y Toño Cid, los animadores de la Rúa dos Soutos. RAFA FARIÑA
Chelo Augusto y Toño Cid, los animadores de la Rúa dos Soutos. RAFA FARIÑA
 

RESISTIRÉ. Montáns comienza siempre su sesión, como la mayoría de las docenas de vecinos que hacen lo mismo en distintos puntos de la ciudad, con el Resistiré, del Dúo Dinámico. "Nós ademais sempre rematamos con We are the champions, porque agora mesmo estamos sendo todos uns campións", dice Chelo Augusto. Ella, profesora de Infantil en Bueu, y su marido, Toño Cid, funcionario de prisiones en A Lama, animan las tardes de la Rúa dos Soutos. "Tiñamos un altofalante na casa e animámonos a sacalo ao balcón. Queriamos animar un pouco á xente, axudar a desconectar un ratiño. A música é moi importante neste sentido. Ten un poder incrible". La pareja explica que combina sesiones con diferentes estilos musicales. "Lo que buscamos es que sea, sobre todo, música alegre, que invite a cantar y bailar", explica Toño Cid. "Nos hace mucha ilusión ver que casi todos los días hay gente esperando a que empecemos".

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Sandra y José Ventura, con su altavoz, en Loureiro Crespo. RAFA FARIÑA
 

Chelo Augusto y Toño Cid aceptan peticiones de sus vecinos e interaccionan con ellos. También lo hacen Sandra y José Ventura, hija y padre que viven en Loureiro Crespo y que han creado una cuenta en las redes sociales para complacer peticiones. Ella, que se encarga de las canciones, es integradora social, y él, que pone el equipo, es el propietario de una peluquería. "Teníamos un equipo de música en casa que usábamos durante el Carnaval y decidimos rescatarlo cuando empezó todo esto", cuenta la chica. Ahora se turnan con otro vecino. "Sí, Alfonso. Le localizamos a través de las redes sociales y ahora nos turnamos". Esta cita ha cambiado la relación de la gente en Loureiro Crespo, cuenta Sandra Ventura. "Yo nunca he visto la calle tan unida como ahora", dice. "El pasado fin de semana organizamos un Sorpresa, sorpresa, que incluía el sorteo de un rollo de papel higiénico", explica. "Necesitamos reírnos y aplaudir y bailar más que nunca".

Jony Maez, con su equipo, junto a su mujer Tania y su hija Ainara. CEDIDALo mismo cree Jony Maez (instagram.com/jonymaez), de la Rúa Forcarei, que se dedica profesionalmente al reparto de alimentos, que ya había pinchado canciones de forma no profesional en fiestas y que ahora lo hace desde su casa. "Con dos ayudantes, mi hija, Ainara, y mi mujer, Tania". Reconoce que esta salida de las ocho de la tarde es el mejor momento del día. "Yo lo hago por los vecinos, porque me lo piden y porque es muy emocionante usar la música para pasar un buen rato todos juntos. ¡Cuando me aplauden, hacen que me sienta como la estrella de un concierto! Nosotros los hacemos felices a ellos y ellos a nosotros".

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