Medio siglo de Montecelo: "El hospital es nuestra segunda familia"

50 años de Montecelo ► Cuatro sanitarios que participaron en la puesta en marcha del hospital de Mourente rescatan sus recuerdos sobre el complejo, un centro que comenzó siendo una residencia asistida por monjas y que hoy se codea con los grandes de su especie
Gamallo, Vázquez, Giménes y Viñas, este martes, frente al Hospital Montecelo. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Gamallo, Vázquez, Giménes y Viñas, este martes, frente al Hospital Montecelo. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El Hospital Montecelo celebra estos días sus bodas de oro. 50 años de actividad frenética en los que han abundado los retos y las dificultades, pero también innumerables hitos que han marcado un antes y un después en la atención sanitaria.

Con motivo del aniversario, Diario de Pontevedra ha reunido a cuatro profesionales que vivieron en primera línea los inicios del centro hospitalario, cuando la mayoría de los servicios todavía estaban en pañales y los avances tecnológicos se contaban por unidades. Cada uno de ellos pertenecía a una categoría distinta, pero todos coinciden al destacar dos cosas cuando echan la vista atrás: la entrega de los trabajadores que han ido desfilando por los pasillos del hospital, a los que se refieren como verdaderos artífices del progreso de Montecelo, y el compañerismo que reinaba cuando las redes sociales se tejían codo con codo: "Éramos una piña, como una macrofamilia".

"Muchos compaginaban Provincial y Montecelo, no había personal"

Rafael Vázquez (1952) fue uno de los primeros sanitarios que aterrizó en el centro hospitalario. Lo hizo el 1 de julio de 1973, cuando todavía se estaba recepcionando el equipamiento para poner en marcha la Residencia Sanitaria de la Seguridad Social de Montecelo, con capacidad para 271 camas y 18 cunas.

Vázquez, que comenzó como celador y luego prosiguió como enfermero y responsable de varios cargos de gestión, recuerda que el centro empezó a rodar con Obstetricia y Ginecología y que luego continuó incorporando nuevos servicios: Traumatología, Urgencias, Anatomía Patológica, Radiología, Oftalmología... Todos funcionaban de forma independiente al Hospital Provincial (entonces gestionado por la Deputación), y aunque aquellos eran tiempos de la generación baby boomer, la mayoría acusaban el mismo déficit de personal que hoy sigue dando tantos quebraderos de cabeza al Sergas. "Había escasez de profesionales de medicina y enfermería. De hecho, muchos compaginaban el Provincial con Montecelo y si una enfermera acababa el contrato, al día siguiente la contrataban", afirma Vázquez.

"Había varias monjas y las jerarquías no importaban"

Con 29 años Charo Giménez (1950) dejó el Hospital de Bellvitge para ingresar como enfermera en la Uci de Montecelo. Según dice, el servicio estaba a años luz de la unidad en la que había estado trabajando en Barcelona y era escenario habitual de "inventos, como hacer empalmes con esparadrapos y cosas así". Sin embargo, también subraya que aquella Uci incipiente "funcionaba muy bien" y que todos los del equipo "trabajábamos bárbaro y muchísimo".

El plantel del hospital contaba en aquel momento con unos 200 médicos especialistas y convivía con "varias monjas", de las que "algunas trabajaban como enfermeras y otras en puestos de dirección". Las religiosas, que también prestaban asistencia en el Provincial, permanecieron en el centro hasta mediados de los 80, cuando sus puestos fueron ocupados por personal con formación.

"Se hacían inventos como empalmes con esparadrapos y cosas así"

Después de la Uci, Giménez ejerció como supervisora de enfermería en Traumatología y Cirugía, además de prestar servicio en Atención al Paciente y Medicina Preventiva. No obstante, al igual que destacan sus compañeros en la conversación, asevera que en toda ese itinerario "el ambiente fue muy familiar, como si fuéramos todos parientes. Las jerarquías no importaban y, si alguien necesitaba un favor, tenías a todos para lo que hiciera falta".

"Éramos jóvenes y queríamos hacer las cosas lo mejor posible"

José Manuel Viñas Leiro (1942) llegó a Montecelo en 1979, después de un cuarto de siglo emigrado en Argentina. Ginecólogo de profesión, recuerda que el hospital fue punto de encuentro de muchos profesionales foráneos que, además de ser jóvenes, detonaron cambios con sus ganas de "hacer las cosas lo mejor posible". En Ginecología, por ejemplo, recuerda que se empezaron a hacer las cesáreas con incisión horizontal (antes eran verticales), que comenzaron las campañas para divulgar las citologías de cuello de útero con "carteles escritos a mano" y que se introdujeron a los maridos en los paritorios, "algo que entonces era novedad y conflictivo".

El centro de Mourente llegó a erigirse como el hospital de Galicia que hacía más laparoscopias y, aunque era más que difícil conseguir ampliar la flota de nuevos aparatos -"siempre decían que no había presupuesto"-, Viñas destaca que la colaboración entre unos profesionales era el pan de cada día. "La ayuda entre todos era excepcional y el ambiente era muy acogedor. En mi caso, que quería empaparme de Galicia, no tuve ningún problema y, como yo, muchos otros compañeros".

"Los profesionales enseñaban sus secretos, no los guardaban"

Germán Gamallo (1952) entró a trabajar como celador en Montecelo a los 21 años, pero sus funciones fueron mucho más allá con el paso de los años hasta convertirse en toda una institución. En el campo sanitario fue padre de un cuadrante de turnos que aún hoy utilizan las generaciones 4.0 y en el apartado extrahospitalario fue promotor de casi todas las actividades deportivas, culturales y de ocio que se celebraron dentro y fuera del hospital. Entre muchas otras cosas, Gamallo dio pulso a la asociación O CHOP e instauró la tradición de celebrar el Día de Reyes con un bastión de majestades que llevan años repartiendo magia entre los niños hospitalizados.

En sus más de 40 años de trayectoria, Gamallo ha desempeñado varios cargos relacionados con la organización y la logística, aunque si destaca algo de su travesía es la transferencia de conocimiento que veía día a día entre veteranos y discípulos. "Los profesionales enseñaban desinteresadamente todos sus secretos, no se los guardaban. De hecho, eso permitió que desde 2012 seamos hospital universitario. Daba gusto, porque era un gran equipo".

Medio siglo repleto de hitos

Los cuatro profesionales, ya retirados, también coinciden al destacar el impacto de los grandes puntos de inflexión vividos en el complejo. Entre ellos, la unificación en 1998 de Montecelo con el Provincial para formar el CHOP, una operación que tuvo sus detractores por los traslados forzosos y el consecuente descarte de crear un hospital único, pero que finalmente se resolvió con fortuna.

Además, destacan la ampliación del hospital vivida a principios de los 2000, que obligó a convivir con obras durante varios meses, la llegada de las historias clínicas después de aquel fadítico incendio que calcinó los expedientes almacenados en Alba y la modernización de los servicios con pruebas e intervenciones de última generación. Lo que esperan ahora es que el Gran Montecelo siga estos mismos derroteros y que, además de mejorar la sanidad, sus futuros inquilinos también puedan decir lo mismo, que "Montecelo es nuestra segunda familia".

Los orígenes y las fechas clave
Los orígenes del hospital se asientan sobre la Residencia Sanitaria de la Seguridad Social Montecelo, construida en 1972 e inaugurada en 1974. Su mentor fue el pontevedrés Gonzalo Cabanillas Gallas, que era Subdelegado General del Instituto Nacional de la Seguridad Social, y su plantilla inicial comenzó con cerca de 200 médicos, de los que un porcentaje importante procedían de hospitales como La Paz de Madrid y La Fe de Valencia.

Primera reforma
El edificio encaró su primera reforma importante entre 1987 y 1990. Sin embargo, su mayor ampliación tuvo lugar a finales de los 90, cuando se construyó un nuevo edificio anexo y se añadieron dos plantas al edificio principal. La obra superó los 2.400 millones de pesetas y marcó un punto de inflexión en el complejo, ya que propició su crecimiento a nivel servicios y a nivel plantilla. En 1996 el Hospital Provincial pasó a manos del Sergas y dos años después se anexionaría a Montecelo para integrar el CHOP.

A punto de desaparecer
En mayo de 2004 un voraz incendio calcinó la nave de Alba en la que se guardaban medio millón de historiales clínicos del CHOP, lo que causó importantes molestias a pacientes y profesionales y acabó acelerando la implantación de la historia clínica. En 2010 la Xunta presentó su proyecto de construir un nuevo hospital único en Monte Carrasco (Marcón), pero la oposición vecinal y los problemas surgidos en el Hospital Álvaro Cunqueiro llevaron a la Administración autonómica a plantar la propuesta y retomar la opción de la ampliación.

Nuevo hospital
En 2012 el CHOP se convirtió en Complejo Hospitalario Universitario de Pontevedra, lo que desde entonces permite formar a estudiantes de Medicina. En mayo de 2021 la Xunta inició las obras del Gran Montecelo, una actuación que prevé estar finalizada el año próximo y que permitirá unificar en un mismo centro todos los servicios hospitalarios que ahora funcionan en Mourente, el Provincial y el Centro de Especialidades de Mollabao. La actuación, que supera los 140 millones, permitirá además iniciar servicios nuevos como Radioterapia, Medicina Nuclear y Uci Pediátrica.

Algunos de los grandes momentos en imágenes

1973. Finalizan las obras de la residencia

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Las obras de la Residencia Sanitaria de la Seguridad Social de Montecelo finalizaron en 1973, pero la inauguración oficial tuvo lugar un año después. Exactamente, el 8 de mayo de 1974, cuando el entonces vicepresidente tercero del Gobierno y ministro de Trabajo, Licinio de la Fuente, dio el pistoletazo de salida a "nuestra espléndida" residencia sanitaria.

Noviembre de 1973. Primer nacimiento

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El 7 de noviembre de 1973 se produjo el primer nacimiento de un bebé en la Residencia Sanitaria de la Seguridad Social de Montecelo, un niño varón que fue dado a luz por una vecina del municipio de Vila de Cruces. La entonces dirección del centro obsequió a los padres una canastilla y una placa conmemorativa, tras brindar con champán.

Años 70. Poca tecnología, pero había Uci

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Aunque los medios tecnológicos distaban de los que existen hoy en día, el Hospital Montecelo no tardó en incorporar su propia Unidad de Cuidados Intensivos (Uci), en la que no solo participaban profesionales de Medicina y Enfermería, sino también monjas religiosas que supervisaban el estado de los enfermos más graves.

Laboral. Defensa de la sanidad, desde el inicio

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Lejos de ser una reclamación reciente, la defensa de la sanidad pública siempre ha caminado a la par de Montecelo. En la imagen, de la década de los 70, se puede ver a varias profesionales sanitarias reclamando "unha mellor sanidade para o noso pobo", así como la liberación de sus compañeros detenidos.

1998. Comienza la penúltima ampliación

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En 1998 se dio salida a los trabajos de construcción del edificio que se anexionó a Montecelo junto a varias torretas que marcaron el cambio estético y funcional del hospital. Las obras implicaron el traslado de varios servicios del complejo como, por ejemplo, la unidad de Urgencias, que cambió a su actual ubicación.

2021. El hospital muta a un Gran Montecelo

                      Gamallo, Vázquez, Giménez y Viñas, ayer, frente al Hospital Montecelo.

En 2021 dieron comienzo las obras de la última ampliación proyectada en Montecelo, que ocupará 91.000 metros cuadrados y cuyos avances ya son visibles a pie de carretera. La base del edificio albergará las nuevas Urgencias y la mayoría de los servicios, mientras que el bloque superior, con forma de zig zag, albergará las plantas de hospitalización.

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